Tyler "Black" Crow: Hombre de Negocios / Criminal
Tras 15 años entre rejas por su complicidad en la muerte de Margo Braddock, Tyler regresó a Springfield convertido en un "hombre de negocios". En teoría solo es el propietario del club "Dry Rock". Pero todos saben que controla el tráfico de drogas y la prostitución… aunque por el momento, no ha habido nunca pruebas sólidas contra él. Por otro, la mayor parte de la población de la reserva india de Dry Rock considera a Tyler su benefactor: ha invertido mucho dinero en mejorar las condiciones de vida de los suyos.
Morgan Kyle: Jefe de Seguridad de Industrias Powell.Nadie en el pueblo sabe gran cosa de Morgan Kyle. Llegó hace un par de años cuando el complejo industrial de la Powell comenzó a tener problemas con activistas medioambientales. Reservado en lo que respecta a su vida pasada, tiene contactos y amigos en todos los rincones de Neverfield. De todas ellas, la única amistad sincera que mantiene es con el sheriff "Rayo" Thompson, con quien suele quedar para jugar al billar en su casa.
Padre Matthew CarnahanDurante mucho tiempo el padre Hughes había sido tachado de racista por su negativa a condenar ciertas agresiones xenófobas en Neverfield. La diócesis, como lavado de cara ante posibles acusaciones de discriminación, decidió enviar a un sacerdote negro.
Matthew Carnahan es un activista. Ha sido promotor de protestas contra la contaminación del río Spring por el complejo industrial Powell. Por lo demás, es un sacerdote implicado con la comunidad y que siempre se encuentra metido en algún proyecto para incentivar la participación de los jóvenes en la iglesia (como el coro gospel)
Lady Dorothy Appleton:La familia Appleton fue durante doscientos años el clan agrario más poderoso de las regiones circundantes. Como si fuese cosa de un mal de ojo, desde los años cuarenta, ninguna mujer Appleton volvió a dar a luz. De todo el clan, Lady Dorothy Appleton es la última descendiente. Una mujer fuerte, reservada y elegante hasta que, hará trece años, su marido se suicidó… en extrañas circunstancias. Desde entonces, se aisló de todo y de todos. Tan sólo sale de su mansión para acudir, una vez al año, al mausoleo familiar que hay en el cementerio. Su única compañía es la de una docena de gatos.