domingo, 28 de septiembre de 2008

Sesión 26-09-08

ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"...
Russell T. Dalton: Mi nombre es… Dalton. Teniente Russell T. Dalton, de las Fuerzas Áereas de los Estados Unidos de América.
Danny Dalton: Joooooder…

CUATRO JÓVENES EMBARCADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL...
Danny Dalton: Ten mucho cuidado con eso, Billy (señalando el Libro de las Sombras, debidamente envuelto en un saco y atado) Escóndelo. Y mantenlo lejos de todo el mundo. Incluso de ti mismo, ¿de acuerdo?

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS...
Leonard Powell (viendo como lo sacan de la habitación): ¡Russell! ¿A dónde se lo llevan?
Agente Sarah Kauffmann (TW): Señor Powell, ¿sabe acaso quien es ese hombre?

INFINITOS MUNDOS POSIBLES...
Agente Sarah Kauffmann (TW): Veamos… (leyendo) "Institución Militar Psiquiátrica de San Antonio", paciente Russell Thadeus Dalton. Ingresado el 20 de Agosto de 1953. Fallecido el 11 de Julio de 1973.

... Y UN ÚNICO CAMINO DE VUELTA A CASA.

Episodio 2x03.- TWINFIELD (Parte 3)

Noviembre de 1952.
White Sands, Nuevo Méjico.

Un coche con distintivos militares atraviesa una desolada carretera. En su interior viaja el veterano piloto de pruebas, Russell T. Dalton. Lleva puesto el uniforme de las grandes ocasiones. Y tener la oportunidad de hablar directamente con el Comandante John Rockstone lo es. Son viejos amigos y no es la primera vez que visita su casa de campo. Pero la formalidad es una muestra de respeto. Y Russell lo sabe.

Mira en el horizonte y puede ver la base aérea de Roswell. Russell sonríe y pide al joven soldado que hace de piloto que detenga el vehículo. Baja del coche y contempla durante un par de minutos la base en la que se fragua el futuro bélico de su país.

Russell T. Dalton: Dime, chico… ¿Sabes lo que es eso?
Soldado: Es la base aérea de Roswell, señor.
Russell T. Dalton: ¿Y sabes lo que se hace allí?
Soldado: Eso es alto secreto, señor. Pero… ¿permiso para hablar con franqueza, señor?
Russell T. Dalton (sonríe): Claro…
Soldado: Es donde se fabrican las armas secretas con las que patearemos el culo de esos jodidos comunistas, señor.

Russell asiente y vuelve a mirar por última vez a las instalaciones. Sí, allí es donde se fabrica el futuro. Pocos minutos después, el coche entra en la propiedad privada del Comandante Rockstone, un enorme rancho situado entre la base de Roswell y la pequeña localidad civil que le da su nombre. Bajo el porche de la casa colonial, Russell ve al joven Duncan, el hijo del comandante. Va vestido con un uniforme de los boy-scouts y juguetea con varios aviones de latón.

El chico se incorpora y saluda efusivamente a su tío Russell. Éste no puede evitar sonreír mientras escucha al pequeño Duncan hablar apresuradamente sobre los últimos cómics que ha leído. Sin embargo, su padre no tarda en aparecer y de inmediato, Russell recuerda que no es una visita de cortesía.

Russell T. Dalton (cuadrándose): Señor…
Comandante John Rockstone: Descanse, soldado… (superada la formalidad, le da un abrazo) Me alegro de verte, Russell. Ven… quiero que conozcas a alguien…

Mientras María, la criada hispana del comandante lleva unas copas al despacho, Russell puede ver en la penumbra de la habitación a un joven con bata blanca. Apenas supera los veintipocos y limpia sus gafas con cierto nerviosismo.

Comandante John Rockstone: Teniente Dalton… Le presento al profesor Karl Van Ishter.

Agosto 2008.
Springfield, California.

Russell T. Dalton siente como los recuerdos van quedando atrás. Igual que la oscuridad. Abre los ojos y lo primero que ve son unos fluorescentes. Parpadean y emiten un extraño zumbido. Se incorpora, esperando como siempre que todo haya sido un sueño. No es así: a su alrededor, varias estanterías repletas de material hospitalario. Afuera, en el pasillo, se escuchan voces y mucho movimiento. Ni aun estando en perfectas condiciones Russell sería capaz de captar o entender algo de lo que sucede: los calmantes que le proporcionaron aquellos agentes del FBI siguen haciendo efecto.

De hecho, los minutos (¿o son horas?) siguientes pasan de forma confusa: cuando su mente se aclara un poco y la cabeza deja de darle vueltas, Russell descubre que lo han trasladado. Sigue estando en el hospital pero ahora vuelve a estar en la sala de cuidados intensivos. En la penumbra reinante es capaz de ver que la suya es la única cama ocupada. La camilla en la que lo han trasladado sigue a unos metros suya y sus muñecas y tobillos siguen atados a la cama. Con correas.

En el reloj que hay en la pared, Russell comprueba que son algo más de la una de la madrugada. Quizá sea el mejor momento para intentar escapar: Russell forcejea por liberar al menos una de sus manos de las correas cuando escucha pasos de nuevo. Simula estar durmiendo aún cuando irrumpen en la estancia dos agentes del FBI que escoltan a dos enfermeros. Éstos llevan a su vez a un chico negro. Y el hecho de reconocerlo da a Russell una extraña sensación de paz. Es uno de esos jóvenes que se materializaron en lo alto de la mina Dalton. Supuestamente son viajeros de otro mundo, de una realidad paralela.
En el fondo, están tan perdidos como el propio Russell.

Los agentes y los enfermeros abandonan la estancia. Russell, liberado de sus correas, se incorpora y se aproxima al chico. Éste, con un apósito en la frente que tapa un feo golpe en la cabeza, parece dormir. Pero no es un sueño plácido: se agita como si intentase despertar de una pesadilla. Y cuando lo hace… se aferra al brazo de Russell, sobresaltándose los dos.

Russell T. Dalton: Tranquilo, chico… Tranquilo.
Fred "Fess" Fesster: ¿Qué…? ¿Dónde estoy?
Russell T. Dalton: Estas en el hospital, chico. Te acaban de traer los agentes del FBI y… ¿Se puede saber que te ha pasado en la cabeza?
Fred "Fess" Fesster (tocándose la herida): Pues… No lo sé. No lo… No lo recuerdo.
Russell T. Dalton: ¿Dónde está mi sobrino?
Fred "Fess" Fesster: Danny y yo os dejamos en la mina y… nos encontramos con Nora. Y luego… Luego intentamos salir del pueblo pero no pudimos. Y luego nos encontramos a Billy Whitehouse. Y Danny le dio el Libro de las Sombras. Y después… Después fuimos a la comisaria y allí me llevaron a los calabozos. Había un agente del FBI. Lo llamaban Casey… Agente Casey. Y…
Russell T. Dalton: ¿Y? Habla, maldita sea…
Fred "Fess" Fesster: Nada. No recuerdo nada más.

Antes de que puedan decir nada más, se escuchan voces en el pasillo. Russell apenas si tiene tiempo de correr de vuelta a su cama y hacerse de nuevo el dormido. Un segundo después, la doctora Emily Fesster irrumpe en la sala mientras dos agentes del FBI intentan impedírselo. Por supuesto, es del todo inútil.

Emily Fesster (TW): ¡¡FREDDIE!! ¡Hijo mío! ¿Estás bien? Déjame que te vea… ¡Oh, Dios Mío! ¡Mira esa herida! ¿Puedes hablar?
Fred "Fess" Fesster (bajo el acoso hipocondríaco de su madre): Estoy bien, mamá…
Emily Fesster (TW): No te preocupes, Freddie. Todo va a salir bien, ¿de acuerdo? Conozco a los mejores especialistas en shock post-traumático de California.
Agente del FBI 1 (TW): Por favor, señora Fesster. No puede…
Emily Fesster (TW): ¡NI SE LE OCURRA DECIRME LO QUE PUEDO O NO PUEDO HACER, AGENTE! ¡ESTE ES MI HOSPITAL!
Agente del FBI 2 (TW): Señora Fesster, por favor…

Finalmente, tiene que ser el Doctor Jefferson quien interceda entre los agentes y la histérica Emily Fesster (quien incluso llega a echar mano de unas pastillas para controlar la angustia de ver así a su hijo) Unos minutos después, aun pueden escucharse las voces de Emily Fesster amenazando a los agentes del FBI. De nuevo solos, Russell se acerca en silencio a la cama de Fred.

Russell T. Dalton: ¿A qué ha venido todo eso?
Fred "Fess" Fesster: No lo sé… Pero algo ha pasado en la comisaría. Mi madre ha dicho algo de que han muerto dos agentes y que hay un agente del FBI herido muy grave.
Russell T. Dalton: No sé tú, muchacho. Pero yo no voy a quedarme cruzado de brazos… Me voy de aquí.

Y empleando las propias correas que lo retenían, Russell emplea las hebillas como destornillador para quitar las rejas de la ventana de la sala de cuidados intensivos. Sin embargo, un descuido por parte de Fred hace que uno de los tornillos salga despedido… golpeando las paredes y el suelo de la habitación. Eso basta para llamar la atención de los agentes que siguen en el pasillo. Fred intenta usar la camilla para impedirles el paso. Mientras, Russell termina de arrancar la reja por la fuerza…

Los agentes del FBI les gritan el alto pero tanto Fred como Russell ya han dejado atrás la unidad de cuidados intensivos. Los dos saltan sobre la marquesina del acceso de urgencias del hospital y consiguen subir a una de las ambulancias que hay aparcadas en el lateral. Sin embargo, cuando intentan salir de allí tropiezan con el agente John Ortega y otros dos agentes del FBI. Russell frena en seco mientras le encañonan.

Agente John Ortega (TW): Muy bien, amigo. ¡Salga con las manos en alto!
Russell T. Dalton (al volante): Joder…
Fred "Fess" Fesster (recordando cierto encuentro con Nora en PSIFIELD): Espera… (rebusca en la parte de atrás: encuentra un bisturí entre el instrumental médico) Como dijo una vez cierta chica que conocí… (le pone el bisturí en la mano a Russell) Tómame de rehén.

Antes de que puedan apretar el gatillo, Russell alza el brazo y coloca la cuchilla del bisturí bajo el cuello de Fred. Los agentes dan un paso atrás… incluso el propio Ortega acaba bajando el arma, maldiciendo. Dejan libre el camino a la ambulancia que no tarda en ganar velocidad. Sin embargo…

Russell T. Dalton: Joder, ha funciona…
Fred "Fess" Fesster (intentando avisarle): ¡Cuidado!

El aviso de Fred llega tarde: dos coches patrulla intentan bloquear la salida de la ambulancia… y ésta los embiste con fuerza. Russell acaba empotrando la ambulancia en el escaparate de una tienda de modas. Los cristales llueven sobre la ambulancia y varios agentes de policía bajan, aturdidos, de sus coches. Apenas si se han recuperado cuando Russell aprieta con fuerza el acelerador y, siguiendo las indicaciones de Fred, consigue llevar la ambulancia lejos del hospital y de las fuerzas de la ley y el orden.

Russell conduce a través de las calles de un Springfield desolado. De no ser por las indicaciones de Fred, probablemente se perdería sin remedio: es de noche y es un Springfield muy distinto al que él ha conocido. A fin de cuentas, en medio siglo cambian muchas cosas. Incluso en un lugar donde nunca pasa nada.

Siempre bajo la guía de Fred, Russell conduce hasta dejar atrás el centro de la ciudad, internándose en la desolada carretera que atraviesa la zona de granjas de "The Fields". Allí, la única luz que tienen es la del único faro frontal que le queda intacto a la ambulancia.

Russell T. Dalton: Espero que sepas a donde vamos, muchacho…
Fred "Fess" Fesster: No tengo ni idea de donde están Danny, Leonard o el profesor. Pero si sé donde hay otra cosa…
(el motor de la ambulancia comienza a toser)
Fred "Fess" Fesster: Vaya…
Russell T. Dalton: Tranquilo. Antes de que nos deje tirados, la esconderemos en uno de esos cultivos. Bastará con atravesar la cerca y

En cincuenta años cambian muchas cosas. En el Springfield que Russell recordaba, las cercas de las granjas eran poco menos que tres o cuatro tablones, tan firmes como el pulso de un cirujano borracho. En el Springfield actual, sin embargo, las cercas son algo más sólidas… y Russell lo comprueba cuando empotra la ambulancia contra una de ellas. Los airbag de la ambulancia frenan gran parte del tremendo golpe…

Fred "Fess" Fesster: Pero… ¿Se puede saber que haces?
Russell T. Dalton (mirando con curiosidad los airbag): Una vez probé algo parecido en un test de vuelo. ¿Ahora los ponen en los coches? Qué curioso…
Fred "Fess" Fesster (viendo como se encienden las luces de una granja cercana): Vamos, no podemos quedarnos aquí…

La travesía a través de los cultivos es lenta y penosa. Russell se lleva la mejor parte: ha podido cambiar su bata de hospital por el uniforme de un enfermero del Hospital. Sin embargo Fred tiene que improvisar un apaño rasgando la mitad de su bata, empleando la tela para envolver sus pies descalzos.
Para cuando divisan la granja de los Whitehouse, los pies de Fred sangran con algunos cortes.

Russell T. Dalton: Muy bien. Y ahora… ¿vas a explicarme de una vez que hacemos aquí, chico?
Fred "Fess" Fesster: Su sobrino y yo dejamos algo muy peligroso en manos de un joven. Ese joven vive en esa granja y, a falta de un plan mejor, lo único que podemos hacer es recuperar ese objeto…
Russell T. Dalton: Ese objeto… ¿no será por casualidad ese "libro mágico" que llevaba mi sobrino consigo?
Fred "Fess" Fesster: Me temo que sí, señor…

Nuestros dos fugitivos se disponen a entrar a hurtadillas en la propiedad de los Whitehouse. El primero en hacerlo, Russell, apenas acaba de sortear la cerca que la rodea cuando una berlina del FBI pasa justo por delante de la propiedad… dejando claro que no han tardado en rastrear la ambulancia. Por suerte, los dos agentes pasan de largo y el peligro parece haber sido pasajero.
Sin embargo, cuando Fred salta la cerca reuniéndose de nuevo con Russell, se percata de algo…

Fred "Fess" Fesster (viendo las luces traseras de la berlina del FBI a lo lejos): Algo pasa…
Russell T. Dalton: Vamos, no te quedes ahí parado…
Fred "Fess" Fesster: Espere… (se queda en silencio) ¿Lo oye?

Si. Los dos pueden oírlo. Algo arrastrándose a través de los cultivos, procedente del mismo lugar en el que se ha detenido la berlina del FBI. Russell y Fred, por puro instinto, se internan en la propiedad de los Whitehouse. No tardan en descubrir que, sea lo que sea, les sigue. El sonido. Algo arrastrándose. Consiguen llegar hasta el granero donde se encierran a la espera de "eso" pase de largo. Por un segundo, "eso" se detiene justo a las puertas del granero. Por un segundo nada más. Después, pasa de largo.

Desde lo alto del granero, tanto Russell como Fred pueden ver una extraña figura caminar de forma torpe y artificiosa hacia una loma que hay un poco más al norte. Una loma sobre la que hay un gran árbol reseco.

Russell T. Dalton: ¿Qué demonios es eso?
Fred "Fess" Fesster: No lo sé, señor Dalton… (bajando las escaleras del granero y agarrando una horca de trinchar paja) Pero diez a uno a qué sé lo que va buscando.

Para cuando ambos salen de nuevo al exterior, caminando lenta y silenciosamente hacia la loma; los dos pueden ver esa extraña figura humanoide, inclinada y escarbando a pocos metros de las raíces del árbol. Mientras Russell se desliza por un lateral, aprovechando mejor las sombras; Fred camina lentamente hacia la figura.

Y entonces, la figura deja de cavar. Se gira, con movimientos torpes e inhumanos. Y mira a Fred. Éste se queda petrificado. No puede mover un solo músculo. Porque lo reconoce.
Es Marcus Vanister.
Lo que queda de Marcus Vanister: un cadáver con todos los huesos fracturados de forma abominable. Fragmentos de hierro retorcido y pedazos de granito brotan de su carne putrefacta como aberrantes protuberancias antinaturales. La criatura que alguna vez fue Marcus Vanister da un par de torpes e inhumanos pasos en dirección a Fred, intentando articular su nombre… pero no puede: carece de mandíbula.
Una mano muerta se aferra a la horca que sujeta un petrificado Fred.

Y es entonces cuando Russell intenta lanzarse contra esa criatura imposible. Sin embargo, un mal paso lo lleva a caer de bruces. El movimiento llama la atención el tiempo suficiente del Marcus Vanister zombi como para que Fred vuelva a recuperar la horca.

Fred "Fess" Fesster: ¡Teniente Dalton! ¡El Libro!

Y Russell corre hacia lo alto de la loma y se arrodilla sobre el foso que las manos muertas de Vanister han comenzado a cavar. La criatura intenta farfullar algo parecido a un "No" y camina torpemente loma arriba. Y ese es su último error: Fred lanza un golpe letal con la horca, clavándola a la altura de la nuca… y separando el cráneo del cuello. La cabeza de lo que alguna vez fue Marcus Vanister vuela en una dirección. Mientras, el cuerpo se desploma, estallando contra el suelo en un millón de pedazos pútridos y, ahora sí, definitivamente muertos.

Soltando la horca, Fred camina torpemente hasta lo alto de la loma. Y allí, se une a Russell en sus esfuerzos por cavar. Lo hacen durante pocos minutos: enseguida, sus dedos tropiezan con una especie de manta india artesanal. Es con lo que Danny cubrió el libro. Una vez lo han desenterrado, tanto Fred como Russell luchan de forma instintiva por apoderarse del Libro.
Y antes de que puedan empezar a pelearse por él…
… escuchan el resorte de una escopeta a su espalda.

Johnatan Whitehouse (TW): Dense la vuelta con las manos arriba… Muy despacio.

Aunque tanto Russell como Fred obedecen, es éste último quien aprovecha la distracción para hacerse con el pesado libro, abrazándose a él como si fuese capaz de detener los perdigones de un tiro de escopeta.

Johnatan Whitehouse (TW): Muy bien. Ahora quiero saber qué demonios hacían en mis… Un momento… (reconoce a Fred) Tu eres el chico de los Fesster…
Fred "Fess" Fesster: Señor Whitehouse, por favor…
Billy Whitehouse (TW): ¡Tío Johnatan! ¡Espera, tío Johnatan!

La aparición de Billy ayuda a nuestros dos fugitivos a no tener que dar demasiadas explicaciones al tío de Billy. No en vano, éste intenta por todos los medios no involucrar a sus seres queridos en lo que sea que Danny y Fred lo metieron a él.

Para complicar aún más las cosas, un coche de la oficina del sheriff hace acto de presencia. Mientras Martha y Johnatan Whitehouse salen de su propiedad para entretenerlos; Billy se queda a solas con nuestros dos protagonistas.

Fred "Fess" Fesster: Billy, te agradezco que…
Billy Whitehouse (TW): No me agradezcas nada. (su tono es cortante y, al mismo tiempo, rebosa temor) Lárgate de aquí… (señala, temeroso, el Libro) ¡¡Y llévate esa cosa. Llévatela y ni se te ocurra traerla de vuelta!!

Dejando atrás la propiedad de los Whitehouse, Russell y Fred consiguen robar la furgoneta de sus vecinos (una pareja de jóvenes hippies de diseño) Con ella y viendo que los accesos al centro de la ciudad ya estarán controlados por el FBI, nuestros amigos intentan tomar la carretera interestatal que rodea el condado. Su destino: Dry Rock, la reserva wakane. Quizá allí puedan esconderse el tiempo suficiente como para descansar y trazar planes…

El ronroneo del motor y el agotamiento acumulado de toda la noche consiguen que Fred caiga dormido nada más apoyar su cabeza contra el cristal.
Y Fred sueña.

Fred abre los ojos: el motor de la furgoneta se ha detenido. A su lado, el asiento del conductor está vacío. Mira el exterior, buscando a Russell. Pero no hay nadie fuera. De hecho, no está ni siquiera la carretera. Fred reconoce el cobertizo: están en lo alto de la mina Dalton.
Es un sueño.

Tiene que serlo.

Y entonces se da cuenta. El Libro. No lo tiene en las manos. Comienza a buscarlo desesperadamente. Entre los asientos, en la parte de atrás, en la guantera…

Nora Thompson (desde fuera): No lo encontrarás ahí, Fred.

Fred levanta la cabeza. Y ahí está ella: ante la furgoneta, con sus ojos verdes y su pelo negro. Y sonriéndole de una forma que no olvidará en su vida.
Fred se frota los ojos. No puede ser.

Nora Thompson (a su lado, en el asiento del conductor): Si que lo es, Fred.
Fred "Fess" Fesster: No eres… (se aparta, asustado) No eres ella.
Nora Thompson: Pues claro que no, tonto… (se acerca a él) Pero puedo serlo. Si lo deseas…
Fred "Fess" Fesster: No…
Nora Thompson: Sólo tienes que hacer una cosa por él… Y él te lo dará todo. Todo cuanto pidas, Fred… Sólo tienes que llevarlo aquí… (señala el exterior, la cima de la mina) Y hacer lo que él te pida.
Fred "Fess" Fesster: Danny dijo que eras peligroso. No… No lo haré: búscate a otro que quiera pasarse al Lado Oscuro.
Nora Thompson: ¿Sabes una cosa?… (y tras un silencio, sonríe)… Es justo lo que voy a hacer.

Y Fred despierta.
Vuelve a ser de noche. Vuelve a estar en la furgoneta. Vuelve a notar el Libro entre sus manos.
Pero Fred sabe una cosa.
En alguna otra parte…
… uno de ellos está soñando con el Libro.

CONTINUARÁ

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Conociendo Mejor a... LEONARD POWELL

1-NOMBRE: Leonard powell
2-APODO: Pijo...aunque no se por qué.
3-DIA Y LUGAR DE NACIMIENTO: 27 de Septiembre de 1991
4-COLEGIO: Mark Twain
5-CONDIMIENTO FAVORITO EN UNA ENSALADA: Tomate
6-SHAMPOO O CREMA SUAVIZANTE: Crema suavizante, por supuesto
7-ALGUNA VEZ NADASTE DESNUDO: Solo o Acompañado....POR SUPUESTO QUE SI A AMBAS
8-TE BURLAS DE LA GENTE?: Sólo de quien se lo merece
9-BEBIDA PREFERIDA : Burbon doble con Coca Cola Light.
10-A QUE LE TEMES : Al cabron de mi niñera Kyle...no lo soporto, pero el hijo de puta acojona.
11-MEJORES AMIGOS : Como diria mi padre...no exiten los amigos...solo los negocios con transaccion satisfactoria para ambas partes.
12-UNA ALMOHADA O DOS?: Depende de la situación.
13-MUSICA FAVORITA : Tecno, Tecno House, Breakbeat, Regeatton. Cualquier musica con la que puedas meterle mano a una tia y se deje.
14-COCHE FAVORITO: Lamborgini, Ferrari, esos Audis Europeos, Mercedes, y BMW.
16-COMIDA: Toda
17-QUE ES PARA TI LA VIDA: ¡¡¡SALIR DE NEVERFIELD!!!
18-PASTA PREFERIDA: ummm me da igual que sea el billete de un dolar. de diez. o de cien...mientras vengan en mucha cantidad y repetidos.
19-HOBBIES: Motos, coches, discotecas...y por supuesto, mujeres.
20-TE LLEVAS BIEN CON TUS PADRES: Si algun dia me dijeran que mi padre no lo es, hasta me lo creeria.
21-HELADO PREFERIDO: Vainilla.
22-FRASE PREFERIDA O INVENTADA: "Si vas a hacer algo, hazlo, pero nunca te quedes a medias"
23-ADIDAS, NIKE O REEBOK: Nike
24-COLONIA PREFERIDA: A las chicas les encanta mi olor corporal, no necesito usar de eso
25-HORA A LA QUE TE DUERMES: Ill Sleep When Im Dead
26-ESTAS ENAMORADO(A): Yo no...pero tengo un colega que le mola una gotikilla wenorra
27-MOMENTO FELIZ DE MI VIDA: Todos hasta que aparecio el cabron de Kyle en mi vida.
29-MOMENTO TRISTE DE MI VIDA: Cada vez que veia que no podia tener una conversacion con mi padre, sin que la cortara por asuntos de trabajo.
30-DEPORTES FAVORITOS: Ninguno, eso lo dejo para cazurros cortos de mente, como la pandilla del equipo de Springfield.
31-MOMENTO MAS HUMILLANTE: El dia que una chica del pueblo me dijo que no. Fue una autentica humillacion.
32-PERSONA MAS LOCA??: ¿Vale responder Yo?
33-DIA FESTIVO FAVORITO: Tengo 365 dias festivos al año....¿Como elegir uno?
34-QUE BUSCAS EN EL SEXO OPUESTO: Cariño, comprension, simpatia, delicadeza, la belleza interior (¿Leera esto alguna chica?)
35-COLECCIONAS ALGO: Coches, motos, consolas, ordenadores. Soy un coleccionista en potencia. Claro que tener tanto dinero ayuda.
36-QUE FOBIAS TIENES?: Acabar como el viejo Phill
38-TIEMPO QUE TARDAS EN ARREGLARTE: Entre media hora y una hora. Cuando se quiere triunfar, hay que ir bien preparado.
39-VISTA FAVORITA: Las que tengo desde las torres de mi mansion
40-PROGRAMA DE TV FAVORITO: Alguna que otra serie entretenida como House, pero poco mas.
41-MONTAÑA O PLAYA: Playa, quien quiere estar en la montaña, cuando en la playa hay chicas en top less
42-PERSONA MENOS PROBABLE QUE TE RESPONDA: No me veo al profesor Marcus haciendo esto...ni a Morgan Kyle jajajaja
43-LO KE MAS TE GUSTARIA HACER EN LA VIDA: Disfrutar hasta reventar.
44-QUE ESTACION DEL AÑO TE GUSTA MAS?:Verano, es cuando menos ropa llevan las tias
45-FRIO O CALOR?: Calor, siempre calor
46-CANTANTE PREFERIDO: No conozco a ninguno, al menos no me intereso lo suficiente para conocerlos. La musica esta para bailarla, no para escucharla.
47-PERSONA QUE ODIES: No puedo odiar a nadie, simplemente porque cuando alguien me jode, le jodo la vida y punto.
48-PERSONA QUE ADMIRAS: A Danny Dalton, como se puede ser tan macarra, ortera, y chulito, en el siglo XXI, y encimarecibiendo todo lo que recibe.
49-DE QUE EQUIPO DE FUTBOL ERES?: No me gusta el futbol, pero todo el que gane al Springfield, bienvenido sea.
50-SOÑADOR/A?: Vivir hasta morir.
51-ENTREGARIAS LA VIDA POR VER FELIZ A LA PERSONA QUE AMAS?: Me niego a contestar esta estupidez.
52-ESPERARIAS AÑOS POR EL AMOR DE TU VIDA: bueno, llevo haciendolo toda mi vida
53-DIJISTE LA VERDAD: Siempre soy sincero ¿o no?
54-PERSONA DEL SEXO OPUESTO QUE TE HA MARCADO,QUE HAS QUERIDO COMO A NADIE: Yo mismo.

martes, 23 de septiembre de 2008

Conociendo Mejor a... DANNY DALTON

Inauguramos una nueva sección en el blog: a través de un (infame) test de los que circulan por Internet, uno de nuestros jugadores ha tenido a bien emplearlo para definir mejor a su personaje. Con un poco de suerte, el ejemplo cundirá y lo mismo dentro de poco tenemos un test para cada protagonista...

1-NOMBRE: Daniel Dalton
2-APODO: James Dean
3-DIA Y LUGAR DE NACIMIENTO: 22 de Mayo de 1989
4-COLEGIO: Mark Twain
5-CONDIMIENTO FAVORITO EN UNA ENSALADA: No como de eso
6-SHAMPOO O CREMA SUAVIZANTE: Me la pela
7-ALGUNA VEZ NADASTE DESNUDO: ...ya empezamos con las preguntas chorras...
8-TE BURLAS DE LA GENTE?: no, a menos q alguien me toque los cojones
9-BEBIDA PREFERIDA : C E R V E Z A o whisky
10-A QUE LE TEMES : Mi tio Charlie es un buen cabronazo, por lo demas, me la pela todo bastante
11-MEJORES AMIGOS : No tengo amigos, pero la hija del sheriff es buena chica, y...
...la gotica tpoco es mala tia...
12-UNA ALMOHADA O DOS?: de nuevo preguntita chorra...
13-MUSICA FAVORITA : Hard Rock, Glam Rock, Heavy Rock, Heavy metal y kizas y solo quizas... ...alguna cancion de U2, son demasiado moñas para mi
14-COCHE FAVORITO: Chevrolet Camaro del 69. El clasico entre clasicos, negro metalizado, motor de 6 cilindros. ¡¡¡DIOS, ES EL QUE LLEVA HETFIELD EN EL VIDEOCLIP DE "I DISSAPEAR" DE METALLICA POR DIOS!!!!!!!!!!!!
16-COMIDA: ...hamburguesas???
17-QUE ES PARA TI LA VIDA: Cualquiera fuera de este pueblo, me daria igual ser un vagabundo, pero al menos no tendria que ver las caras de sueño americano de la falsa gente de este pueblo.
18-PASTA PREFERIDA: La pizza es pasta, no?
19-HOBBIES: La guitarra, sin duda, y las motos tb molan!!!!!!!!
20-TE LLEVAS BIEN CON TUS PADRES: ...
21-HELADO PREFERIDO: Los flash no estan mal, pero no como mierdas de esas...
22-FRASE PREFERIDA O INVENTADA: son demasiadas para pensar solo en una, pero hoy, pondre: "Seek & Destroy" Metallica
23-ADIDAS, NIKE O REEBOK: Me la pela, esa es una pregunta para pijos
24-COLONIA PREFERIDA: mmm... ...heno de pravia??
25-HORA A LA QUE TE DUERMES: no duermo mucho, pero si lo hago, es tarde
26-ESTAS ENAMORADO(A): ...eh? como? que? que? ena...? que?? yo????? como???
27-MOMENTO FELIZ DE MI VIDA: cierto dia en el cobertizo, no dare muchos detalles, pero no estaba solo
29-MOMENTO TRISTE DE MI VIDA: solo un nombre, o mejor un apellido: Dalton ...digamos que mi vida entera es un momento triste
30-DEPORTES FAVORITOS: El futbol no esta mal, pero prefiero cosas como el boxeo
31-MOMENTO MAS HUMILLANTE: Yo era pequeño, unos tios me dieron pal pelo y encima la poli fue a buscarme y todo, lo peor fue mi tio charlie... ...en fin, a partir de entonces...
32-PERSONA MAS LOCA??: Ese friki es un buen tio, pero menudo colgao, todo el rato q si comics q si series... ...buaf. Tb podria hablar del viejo phil, pero hay q asumir q pasa la mayor parte del tiempo borracho, asi q... ...tendre q decir que la pirada wayne, a esa si q no hay x dnde cogerla
33-DIA FESTIVO FAVORITO: No ir al colegio mola, cualkiera es bueno
34-QUE BUSCAS EN EL SEXO OPUESTO: PUES SEXO COÑO, QUE COJONES VOY A BUSCAR!?!?!?!?!?!?!?
35-COLECCIONAS ALGO: Me gustaria decir que si, pero no. Algun dia coleccionare guitarras, o motos o las 2
36-QUE FOBIAS TIENES?: Quedarme para siempre en Springfield
38-TIEMPO QUE TARDAS EN ARREGLARTE: nunca mas de 5 mins
39-VISTA FAVORITA: Imagino a Springfield ardiendo desde el cobertizo de la mina dalton, eso si q mola
40-PROGRAMA DE TV FAVORITO: no veo la tele
41-MONTAÑA O PLAYA: nunca he ido a la playa
42-PERSONA MENOS PROBABLE QUE TE RESPONDA: muy a mi pesar, creo q el pijo respondera, asi que... ...ben braddock??
43-LO KE MAS TE GUSTARIA HACER EN LA VIDA: Tocar en el Madison Square Garden con mi propia banda, o en Wembley, asi de rollo europeo...
44-QUE ESTACION DEL AÑO TE GUSTA MAS?:Invierno, en verano la chaketa de cuero es insoportable!!!
45-FRIO O CALOR?: Frio
46-CANTANTE PREFERIDO: James Hetfield de Metallica, menuda voz tiene el hijo de puta, y su estilo con la guitarra es brutal, nada de florituras, es PURO ROCK, lo dicho, una bestia
47-PERSONA QUE ODIES: A mi tio Charlie, a los Powell en general, al negrata guardaespaldas del niñato powell, al equipo de futbol del insti, a la pija de la capitana del equipo de animadoras, al alcalde y a la guarra de su mujer, x cierto, madre de la pija de la capitana del equipo de animadoras, odio a los que me miran por encima del hombro, odio a los pijos, odio a los supersonrisitas superguays que van en sus supercoches de supermierda al centro comercial a meterse con pardillos, odio... ...bah, tb me odio a mi mismo.
48-PERSONA QUE ADMIRAS: A mi padre...
49-DE QUE EQUIPO DE FUTBOL ERES?: Me la pela el futbol
50-SOÑADOR/A?: Vividor mas bien, xq los sueños sueños son.
51-ENTREGARIAS LA VIDA POR VER FELIZ A LA PERSONA QUE AMAS?: nunca he amado, creo, no se, no creo, no? no se!
52-ESPERARIAS AÑOS POR EL AMOR DE TU VIDA: bueno, llevo haciendolo toda mi vida
53-DIJISTE LA VERDAD: no hay nada mas que la verdad
54-PERSONA DEL SEXO OPUESTO QUE TE HA MARCADO,QUE HAS QUERIDO COMO A NADIE: AG!!!!!!! ..otra pregunta de mierda... ...PASO DE ESTE TEST JODER!!!!!!!!!!

Diario de Leonard Powell (Sesión 13-09-08)


Hace tiempo que no he podido seguir escribiendo. Sencillamente, porque no ha habido ni un solo momento de paz. Y ahora, mientras Danny y el Profesor Marcus duermen, aprovecho para continuar con el relato.

La verdad es que han pasado muchas cosas desde la última vez que escribí. Demasiadas para que sonara coherente escribiéndolas en un par de páginas. Pero sólo me interesa analizar lo que a mí me concierne.

Según nos contó Danny, no podemos salir del pueblo, porque nuestros cuerpos se ven afectados, al no ser realmente de ese lugar. Y que los postes que pusimos marcan la frontera que no podremos atravesar nunca. Desde luego, el destino es tan cabron como mi padre: me quiero marchar de un sitio y él se las apaña para que no pueda hacerlo. Y lo peor es que tal vez nunca podamos marcharnos de Neverfield… Cojonudo.

Por otro lado tengo una gran duda que me asalta: sé que necesitamos al profesor Vanister. Él es la persona que mejor sabe cómo funciona todo este tema dimensional. Pero me apuntó a la cabeza con una pistola. Hasta ahora, le salva su utilidad. Sólo le daría un consejo al profesor. "Profesor Vanister, cuando apunte a alguien a la cabeza... dispare. Porque no es del tipo de cosas que se olvidan."

Algún día me cansaré de las comparaciones con otros lugares, donde casualmente mi familia y mi yo de dicho mundo, tienen algo que ver con todo lo que ocurre, y nunca para bien. ¿No se dan cuenta que si siguen vivos es gracias a mi? El que más gracia me hace es Danny: un tipo duro y fuerte, que va por la vida recibiendo palizas (que no es lo mismo que darlas) O al menos esa es mi impresión porque desde que estoy con él sólo le veo vacilar y recibir. Danny sería incapaz de ver que "el pijo" le ha salvado la vida más veces de las que pueda ni recordar. Su orgullo se resentiría demasiado. Pero aun así es el tío más legal y sincero que he conocido.

Como dijo mi padre, "cuanto menos inteligente es la gente, más te puedes fiar de ella."

Ahora hemos descubierto que en el lugar donde estamos, mi padre tiene preparada una tanqueta para viajar por otras dimensiones. Seguramente con intención de dominar dichas dimensiones. ¿Por qué lo hemos descubierto? Gracias de nuevo a Leonard Powell, que fue el único que pudo escabullirse silenciosamente y moverse por las instalaciones para descubrirlo.

Para resumir un poco este mundo nuevo al que hemos ido: es un mundo, al que nos ha traído un libro maldito, para hacer con nosotros a saber qué putada y jodernos. Todo esto tiene una explicación más espiritual y mágica. Pero no es lo mío.

Ahora mismo estoy cansado. Continuare cuando pueda aclarar más mis ideas, pero ahora mismo es el momento de dormir. Mañana me espera un nuevo y agotador día, salvando la vida de los demás.
Un momento... ¿Por qué se mueve tanto Danny en la cama?...No estará…
Joder... Supongo que dos semanas era mucho tiempo para él.

martes, 16 de septiembre de 2008

Cuaderno de Viaje - MARCUS VANISTER (NE)

De los diarios personales de Marcus Vanister (Neverend)

Tras muchos esfuerzos y deliberaciones, observaciones y estudio detallado del proyecto de mi padre; todo llega a un resultado. No el esperado. Pero sí un resultado.

En principio el proyecto iba enfocado a realizar un salto espacial, o lo que es lo mismo un movimiento de teletransporte. Pero algo en mi investigación salió mal y ocurrió otra cosa no tan opuesta pero si igual de increíble: dimos un salto lateral en el espacio tiempo, es decir un salto dimensional.

Por suerte o por desgracia no fui el único en conseguirlo ya que por lo que me estoy dando cuenta día a día, hay infinitas posibilidades de que otros hayan hecho el mismo descubrimiento que yo, ya que infinitos son los universos infinitas son la posibilidades.

Pero curiosamente en todos los universos se observan pautas, constantes dimensionales: cada universo visitado se diferencia de otro, por puntos de inflexión que, decisiones criticas (o no tan criticas) hicieron que todo ese espacio-tiempo, se moviera en sincronía como si fluyese un orden natural. Naturalmente nosotros en cada viaje hemos sido un punto de inflexión, que al entrar en contacto con dicho entorno, lo desestabilizamos. Luego el universo se adapta. Fluye y evoluciona. Pero lo hemos cambiado.

Creo que el elemento principal y más desconocido del proyecto es el prisma. Un mineral con unas capacidades energéticas y de refracción asombrosas. Creo que si hubiese que darle un nombre apropiado seria "la materia vector", porque es la única materia conocida con las propiedades de poder rasgar el velo del espacio-tiempo en todas las direcciones y sentidos convirtiendo la energía en cuasar.

Tengo una teoría sobre lo ocurrido con el primer salto aunque, de momento, es tan sólo una teoría: creo que es lo mas próximo a la verdad aunque eso sea improbable de demostrar. Gracias a una primera teoría del señor Fred Fesster, todo volvió a fluir por mi mente. En el principio esta la clave, ya que actualmente parece que no podemos salir de Springfield, por una especie de campo magnético no físico.

El hecho de salir sí es factible pero nos enfrentaríamos a una desmolecularizacion gradual y posiblemente exponencial. Es probable que los limites fueran marcados por los postes que colocamos en el experimento del primer salto. Pero unos postes no pueden tener ese efecto de escudo.

Mi teoría es que esos postes electrificado, que a su vez generaron un campo magnético ejercieron de las barras de cadmio en una reacción nuclear atrapando la energía atómica y conteniéndola. De esta forma, esos postes contuvieron la energía liberada por el prisma creando una esfera espacio-temporal que ejerce de escudo para todo aquel que rompiese el velo y cambiase de universo, siendo Springfield un nexo: una constante espacial en todos nuestros saltos y de todos nuestros iguales en todas las dimensiones, siendo este el único lugar en el cual podemos coincidir con nuestros iguales sin crear una paradoja universal y destruirlo todo.

En el universo donde nos encontramos tenemos dos problemas añadidos.

El primero: mi versión de éste universo efectuó con éxito el experimento de su padre, consiguiendo un efecto de teletransporte (su cometido inicial)

El segundo: el teniente Rusel T. Dalton, quien realizó con relativo éxito el proyecto de mi padre, ya que dio un salto espacial-temporal (y creo que para desgracia de todos, también dimensional: es decir un movimiento parabólico en los 3 ejes)

Dejando de lado la ciencia, creo que ese libro sabía lo que nos íbamos a encontrar aquí: un verdadero cruce de caminos en el cual nos quiere hacer entender que no tenemos salida, que nunca volveremos a casa, nos hará perder toda esperanza para así poder dominarnos a su antojo y hacer así su voluntad, ya que le hace falta un catalizador para viajar al igual que nosotros, pero esta vez el catalizador somos nosotros.

Nos hemos convertido sin saberlo en los guardianes del libro. Y eso tendrá consecuencias negativas en todos nosotros: no podemos viajar más con el libro por que él quien decide el destino, siendo preferible usar el prisma que es más aleatorio pero no tiene voluntad propia.

En estos viajes he descubierto una serie de constantes (a las que he llamado "constantes dimensionales")

La constante Dalton – Siempre hay una oveja negra en la familia que provoca su caída.
La constante Powell – Siempre son los dueños del pueblo y/o ejercen una influencia devastadora en el mismo.
La constante Vanister – Erudito de la ciencia que predomine en dicho universo (magia, ocultismo o ciencia)
La constante Thompson – Ente que hace respetar la ley con férreos valores morales.
La constante Kyle – Ente que, en contacto directo con la entidad Whitehouse, muere.

Y ahora me hago una pregunta... ¿seremos sólo sombras que salen proyectadas de una cueva donde están los originales y perfectos? ¿O, por el contrario, no existe nuestro mundo original perfecto?. Lo que sí es seguro que nosotros no somos perfectos. Pero somos los que estamos aquí.

"Quizás en otro tiempo, en otro mundo...
Pero aquí... tampoco podré ser feliz."
- Profesor Marcus Vanister (NE)

Sesión 13-09-08

ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"...
Danny Dalton: A ver si lo he entendido: tenemos que colocar un poste metálico como éstos en cada uno de los puntos que rodean el condado de Neverfield y vigilar que esa luz verde no se pone roja. ¿Es eso? Venga, vale. ¿Dónde está la trampa?"

CUATRO JÓVENES ATRAPADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL...
Marcus Vanister: La prioridad es reparar la "Alfombra Mágica" y regresar a nuestro mundo, procurando no alterar aún más el curso de los acontecimientos de esta realidad paralela…

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS...
Billy Whitehouse (NE): Si lo que has contado es cierto y Devon Powell está enviando máquinas de salto dimensional a saquear otros mundos...

INFINITOS MUNDOS POSIBLES...
Goodwin Steele (TW): Industrias Powell está interesada en su talento como científico e ingeniero. Están dispuestos a pagar su billete a la libertad... a cambio de que firme un acuerdo de trabajo con ellos.

... Y UN ÚNICO CAMINO DE VUELTA A CASA.

Episodio 2x02.- TWINFIELD (Parte 2)

Afueras de Berlín.
Hace casi un año.
En su universo de origen.

La rave se deja escuchar incluso fuera de la nave industrial abandonada. Leonard Powell sale al exterior, dando ligeros tumbos y aferrado a una chica de pelo violeta y ropas de cuero rasgadas. No recuerda su nombre, ni cómo ha llegado a esa fiesta, ni cuanto éxtasis ha tomado esa noche… Como si le importara una mierda.
Ahora mismo su único interés es meter la mano bajo las bragas de esa zorra.

Y es en ese momento cuando los faros del coche lo deslumbran.
La chica se asusta y se echa a un lado. Leonard se cubre los ojos con la mano: es una berlina negra, un coche caro. A ambos lados del mismo, dos hombres. Visten trajes oscuros. Guardaespaldas. Uno de ellos, con coleta rubia, se acerca y dice algo en alemán. Leonard no lo entiende pero le da lo mismo: nadie va a joderle la fiesta. Parte la botella de cerveza que tenía en la mano y se dispone a atacar.

El guardaespaldas es un profesional… pero incluso los profesionales pueden tener un mal día: el matón de la coleta se prepara para desenfundar. Su pistola llega a salir de su chaqueta y aun está en su mano cuando se escucha un disparo.
Leonard jamás sabrá si le iba a disparar o si tan solo pensaba encañonarlo.
El hombre que le acaba de volar la mano a ese guardaespaldas no le dio la oportunidad.
Mientras escuchaba los gemidos de dolor del guardaespaldas, el tercer guardaespaldas terminó de bajar de la berlina, aun con su pistola humeante en la mano.

Llevaba un abrigo largo y negro. Debajo, un elegante traje de chaqueta y corbata roja como la sangre. Era negro, con la cabeza afeitada y su voz sonó profunda y rasgada.
Aquella fue la primera vez que Leonard Powell vio a Morgan Kyle.

Leonard Powell (dando un par de pasos hacia atrás, aun con la botella rota en la mano): ¿Quién coño eres tu?

Morgan Kyle guardó su arma y sacó un móvil. Marcó un número y se lo tendió a Leonard. Éste, al otro lado de la línea, pudo reconocer la voz de su padre.

Devon Powell (por teléfono): Estoy muy disgustado, Leonard. Hace dos días que nadie sabe nada de ti. Teníamos una cena importante, hijo. Y me has dejado en ridículo delante de todos por última vez.
Leonard Powell: Pero, papá…
Devon Powell (por teléfono): El caballero que te ha entregado el movil es el señor Kyle. Desde ahora se encargará de tu seguridad. Confío en él y estoy convencido de que tú aprenderás a respetarle.

Y ahí se cortó la comunicación (si es que alguna vez hubo algo que pudiera denominarse así entre Leonard y su padre)

Morgan Kyle: Y ahora, señor Powell. Suba al coche.
Leonard Powell (desafiante): ¿Qué? Estas muy equivocado, ¿vale? Si mi padre cree que le voy a hacer caso a una puta niñera…
Morgan Kyle: Disculpe, señor Powell… Pero, ¿de verdad cree que ha sido una petición?

Antes de que pueda siquiera mover un solo músculo, Leonard siente el puño de Morgan estrellarse contra su estómago. Cae de rodillas y aun no puede respirar cuando Morgan descarga un codazo en su espalda, dejándolo definitivamente fuera de combate.
Mientras el segundo guardaespaldas lo arrastra hasta el coche, Leonard escucha la voz de Morgan. Distante. Lejana. Paternalista.

Morgan Kyle: Desde ahora, chico, iré siempre tras de ti. Donde tú vayas. Iré yo. Y por su propio bien, Señor Powell, espero que no me ponga las cosas difíciles.

Cuidados Intensivos, segunda planta del Hospital Powell.
Universo Twinfield.
Ahora.

En la habitación tan solo se escucha el repicar de los dedos de la agente Kauffmann sobre la mesa. Leonard lleva casi cinco minutos sin poder reaccionar: paseando su vista atónita sobre las fotografías que le acaba de mostrar.

Agente Sarah Kauffmann (TW): 1952. Localidad de Valley Rock, Nueva Inglaterra. Unos extraños círculos aparecen en los campos de cultivo. 1978. Santa Mercedes, a diez kilómetros de la frontera con Méjico. Veinte cabezas de ganado aparecen grotescamente mutiladas. Todos aseguran que ha sido una criatura mítica conocida como "Chupacabras"… Año 2008. Springfield, California. ¿Sabe que tienen estas localidades en común? Fraudes, señor Powell. Fraudes para atraer a curiosos, turistas… a la prensa.

Leonard no sabe que contestarle. No puede decirle la verdad. Si tan sólo…
El móvil de la agente Kauffmann le ofrece lo más parecido a una prórroga que tendrá. Aun está dándole vueltas a una posible historia que justifique la furgoneta fusionada en la tierra, los cadáveres, su regreso de entre los muertos… sin olvidar al viejo Tío Russell, claro.
Pero todo eso pasa a un segundo plano cuando la agente Kauffmann reaparece por la puerta.

Agente Sarah Kauffmann (TW): Señor Powell… ¿Qué interés tiene su padre en el profesor Marcus Vanister?
Leonard Powell: ¿Cómo…?
Agente Sarah Kauffmann (TW): El señor Devon Powell acaba de contratar los servicios del bufete de abogados más prestigioso de la Costa Oeste… y está a punto de llevarse al profesor Vanister a sus instalaciones en Springfield.
Leonard Powell (se incorpora): Tiene que llevarme con él. Si quiere respuestas, agente Kauffmann… tendrá que llevarme con el profesor. Ahora.

La agente Kauffmann mira en silencio al joven Powell. Y luego hace una llamada por el móvil.

Agente Sarah Kauffmann (TW): ¿Robbins? (por teléfono) Que preparen el helicóptero: trasladaremos al señor Powell a la comisaría de policía.

Comisaría de Policía.
Quince minutos después.

Danny Dalton lleva casi media hora sentado en ese escritorio. A su alrededor, todo es un caos: los ayudantes del sheriff no dejan de ir de un lado para otro mientras responden al teléfono, tramitan órdenes legales e intentan que los periodistas que rodean el edificio no entren en él. Voces, pasos, teléfonos, impresoras, el aire acondicionado…

Hace media hora que Danny y Fred llegaron a la comisaría. Antes de que pudiera plantarles cara, los agentes del FBI al mando del Agente John Ortega los rodearon. Se llevaron a Fred abajo, a los calabozos. Danny no necesitó más que eso para reconocer en el agente Ortega al típico abusón de pasillo de instituto: había decidido ir primero a por Fred pensando que sería más fácil de doblegar.

Pero "Friki" Fess había aguantado el interrogatorio de un cabreadísimo Morgan Kyle en Psifield. El agente Ortega lo tendría difícil, pensó Danny.

La primera persona que se le acercó fue el sheriff Thompson. "Rayo" dejó un vaso de agua ante Danny.

Sheriff "Rayo" Thompson (TW): Daniel… ¿estas bien? Mira, hijo… Nos habéis tenido muy preocupados a todos, ¿lo sabes? El chico de los Fesster estará bien, te doy mi palabra… Pero tienes que ayudarme, Daniel… Tienes que decirme qué está pasando… (desliza una carpeta discretamente hasta ponerla al alcance de Danny) Porque yo ya no sé qué pensar…

Danny miró la única foto que había en la carpeta. Y mientras, escuchaba la explicación del sheriff. Era la misma instantánea que, como más tarde le contaría Leonard, le había mostrado la agente Kauffmann. Parte del morro de "Margaret" saliendo del techo de una alcantarilla. Fusionada con la piedra. Parecía un jodido montaje en photoshop.

Pero no lo era.

Antes de que pudiera decir nada más, Danny vio como de una de las puertas interiores de la comisaría salía un tipo escuálido, joven y trajeado como sólo van los picapleitos. Tras él, dos guardaespaldas custodiaban al profesor Marcus Vanister. Mientras el picapleitos pedía una serie de documentos a la ayudante del sheriff, el agente Ortega apareció de repente, persiguiendo a la comitiva que parecía dispuesta a sacar por la puerta grande al profesor Vanister. Ortega presionaba al sheriff Thompson para que impidiese salir del edificio al abogado y a Vanister.

Aquella discusión, en la que no tardó en enzarzarse el propio abogado, permitió a Danny y al profesor intercambiar impresiones.

Danny Dalton: ¿Profesor? ¿Qué coño pasa?
Profesor Marcus Vanister (NE): Señor Dalton, no se preocupe. Voy a encontrar una forma de salir de aquí.
Danny Dalton: Pero, ¿a dónde le llevan?

Casi a modo de respuesta, de las mismas puertas por las que diez minutos antes salió la comitiva encabezada por aquel abogado, ahora hacían acto de presencia tres agentes del FBI encabezados por la agente Sarah Kauffmann.
Y junto a ellos, Leonard Powell.

Leonard Powell (acusando): Ni se le ocurra hacer un trato con mi padre, profesor.

Los minutos siguientes son una pesadilla burocrática: si el ruido y el caos que hay organizado en la comisaría por la súbita aparición de los "niños perdidos" no fuese suficiente; ahora la agente Sarah Kauffmann se enzarza en una discusión burocrática contra Goodwin Steele, el abogado contratado por Devon Powell para liberar al profesor. Mientras el tira y afloja continúa, Danny Dalton aprovecha para esconderse la fotografía en el bolsillo.

Goodwin Steele (TW): Me temo, agente Kauffmann que no hay más que hablar… (dando por terminada la discusión y acercándose al profesor) Vamos, profesor. Es hora de…

BANG.

El primer disparo resuena por encima del caos de la oficina. Y el segundo. Y el tercero.
Y los gritos. Proceden del sótano. De la zona de los calabozos. Donde estaba Fred. El agente Ortega y el resto de los chicos del FBI son los primeros en reaccionar, corriendo hacia abajo. Mientras continúan los gritos y los disparos, dos de los agentes bloquean el acceso al sótano… incluso para los propios hombres del sheriff Thompson.

La crisis acaba en apenas unos minutos. Unos minutos casi interminables. Dos agentes del FBI aparecen por la puerta, llevando a un inconsciente Fred Fesster: tiene una fea herida en la cabeza. Completamente fuera de sí, aparece también otro tipo al que Leonard reconoce. Es el agente Casey, el tipo con la bata de laboratorio que estuvo haciendo pruebas de reconocimiento al tío Russell. Su bata blanca ahora está salpicada de sangre y de una fea herida en su brazo salen pequeños chorritos de sangre.

Agente Casey (TW) (derrumbándose sobre el suelo, fuera de sí):
Estánvivosestánvivosestánvivos...
Agente Sarah Kauffmann (TW) (por teléfono): ¡Agente Ortega! ¿Qué ha ocurrido?
Agente Ortega (TW): Ha habido... dios. Ha habido alguna clase de incidente aquí abajo. Hay al menos dos agentes muertos...
Profesor Marcus Vanister (NE) (ayudando a sentarse al agente Casey): Vamos, amigo. Tranquilícese...
Agente Casey (TW) (reaccionando ante la presencia del profesor): ¡ESTÁN AQUÍ! ¡NO ME TOQUES! ¡NO TE ACERQUES A MI!

Mientras Fred "Fess" Fesster es llevado a la azotea (donde el helicóptero del FBI lo trasladará al hospital); varios agentes incluida la propia Sarah Kauffmann, deben retener al agente Casey quien intenta defenderse del profesor Vanister, Danny Dalton y Leonard Powell. La ayudante del sheriff, Mónica Deveraux, lleva a nuestros protagonistas a una sala de interrogatorios donde permanecerán retenidos mientras se aclara lo ocurrido.

La sala de interrogatorios es el primer sitio tranquilo que tienen el profesor, Danny y Leonard para aclarar sus ideas: no tardan en poner en común los asuntos pendientes. La extraña reacción alérgica que padecieron Danny y Fred al intentar salir de Springfield (y el hecho de que el propio profesor la sufrió también en Witchfield); la "Margaret" que encontraron las autoridades sepultada bajo la plaza Lincoln (y que parece haber sido víctima de una desafortunada teleportación)... y por supuesto, la supuesta implicación del Libro de las Sombras en lo que ha ocurrido en la morgue de la comisaría.

Leonard Powell: Así que los cuerpos que encontraron en esa furgoneta de la foto estaban ahí abajo...
Danny Dalton: Y el jodido Libro los despertó. Cojonudo.

Menos de treinta minutos después de haber sido trasladados allí, la puerta de la sala de interrogatorios se abre, dejando paso a la primera visita de la noche: la agente Kauffmann se sienta ante ellos y, repicando los dedos sobre la mesa, les hace una oferta.

Agente Sarah Kauffmann (TW): Esta conversación no está teniendo lugar. Verán... Necesito una versión para todo este incidente. Una versión que pueda poner en mi informe. Así que o me la dan ustedes... o buscaré una que se adecue a mis intereses.

Poco importa que nuestros protagonistas no puedan dar esa explicación racional que les pide la agente Kauffmann: su entrevista extraoficial se ve interrumpida por la iracunda irrupción del ayudante del sheriff, Norman McNamara.

Agente McNamara (TW) (Intentando entrar en la sala de interrogatorios): ¡Habéis matado a Chester, cabrones! ¡Ha sido la mierda que habéis montado, joder!

Varios de los hombres del sheriff consiguen llevárselo, entre ellos el propio "Rayo" Thompson quien ve a la agente Kauffmann allí. Ésta, al saberse descubierta, abandona la sala, dando una última advertencia a los personajes: deben andarse con cuidado. Los cargos de farsa se acaban de convertir en cargos por "homicidio involuntario".

Pero la noche es joven. Y en menos de diez minutos, nuestros amigos reciben su segunda visita: Goodwin Steele, el abogado contratado por Devon Powell para sacar de allí al profesor Vanister, aparece con una nueva oferta.

Goodwin Steele (TW): La situación es la siguiente, caballeros. Teniendo en cuenta los nuevos cargos de los que se los acusa... el FBI probablemente los traslade en menos de cuarenta y ocho horas a sus instalaciones en Los Ángeles. Sin embargo, gracias a un tecnicismo similar al que empleamos con el profesor, mi bufete podría arreglarlo todo para que disfrutasen de su arresto domiciliario en las instalaciones de la Powell Corporation.

Cinco minutos después, nuestros protagonistas llegan a un acuerdo. Una firma en la línea de puntos y un sonriente Goodwin Steele presenta el documento ante las narices del sheriff "Rayo" Thompson y la agente Sarah Kauffmann.

Goodwin Steele (TW): Y ahora, si son tan amables de custodiar a mis clientes hasta la salida...

No son ni políticos ni estrellas de rock. Pero nuestros tres protagonistas salen por la puerta principal de la comisaria, bajo el aluvión de flashes y micrófonos. Una marea de periodistas se agolpa a su alrededor y luchan por conseguir una declaración de nuestros amigos (mientras Goodwin Steele no deja de repetir "sin comentarios")

Industrias Powell.
Veinte minutos después.

A bordo de un todoterreno negro con logotipos de Powell Corporation, nuestro trío protagonista llegan a la planta industrial Powell. De noche, con sus luces encendidas, Leonard no puede evitar recordar la ocasión en la que se enfrentaron con un Morgan Kyle vampírico, en Shadowfield.

La sensación y el recuerdo es aún peor cuando, minutos después, el propio Morgan Kyle y dos guardaespaldas más los llevan hasta el despacho de Devon Powell. Éste se encuentra en el cuarto y último piso del edificio de oficinas de la factoría. El mismo lugar donde, en otro universo paralelo, un Morgan Kyle que trabajaba para el gobierno disparó un arma contra Leonard Powell.

Devon Powell (TW): ¡Hijo! (se acerca y le da un abrazo) ¿Estas bien? ¿Todo bien? (lo mira de arriba a bajo) Claro que sí... Bueno... (mira al profesor) Me alegra verle, profesor Vanister. Estoy ansioso por conocer los detalles de todo su... experimento. Ah, y tú debes de ser Daniel... (hace ademán de estrecharle la mano) Cómo has crecido. La última vez que te vi apenas levantabas un par de palmos del suelo...

La charla y los saludos informales se convierten, poco a poco, en un interrogatorio relacionado con el experimento del profesor. Para dejar claro que está más que dispuesto a creer cualquier cosa que le digan, Devon Powell les muestra una grabación realizada mediante una videocámara espía, colocada en el interior de un coche. Afuera puede verse un barrio residencial, en algún punto de Outsprings.
Nuestros protagonistas no pueden evitar reconocer el vehículo que va a unos metros por delante suya.
Es "Margaret".

De repente, un rayo impacta contra un poste de teléfonos y éste cae a escasos centímetros de la furgoneta. Una chispa desafortunada y… Y nuestros protagonistas ya saben lo que viene a continuación: luces, relámpagos… el salto dimensional parece algo hecho por la factoría Light & Magic.

La grabación continúa. Quien fuera que estuviera grabando, detiene el coche y baja a la calle. En ese momento se descubre quien estaba a los mandos del vehículo. Danny y el profesor sienten un escalofrío. Leonard es el único al que no le sorprende ver que se trata de Morgan Kyle. Y una frase suya… "Donde tú vayas… iré yo"… resuena en su cabeza.

Devon Powell (TW): Imagino que están agotados tras tantas emociones. Y mañana le espera un día de duro trabajo, profesor. Será mejor que descansen. Ahora, si me disculpan…

Morgan Kyle acompaña a los tres protagonistas al que será su dormitorio provisional: una "smoking room" para empleados de la segunda planta del edificio de oficinas. Allí, se han habilitado dos camastros y un sofá cama. El agotamiento les puede y deciden relajarse un poco. Disfrutan de una comida y aprovechan para ducharse: Morgan Kyle les lleva hasta las duchas para empleados, ubicadas en los ruidosos sótanos del edificio. Allí, mientras el guardaespaldas personal de Leonard busca ropas, los tres protagonistas disfrutan del primer momento tranquilo que tienen en mucho tiempo.

Danny Dalton (rompiendo el silencio de la ducha): Tíos… La de tiempo que llevo sin hacerme una buena paja.

Todos ríen el chiste de Dalton. Pero es cierto: sus vidas se han convertido en una persecución constante, a vida o muerte.

Poco tiempo después, Morgan regresa: las únicas ropas que ha encontrado la traen dos guardias de seguridad, Dave y Ben. Dave es alto, lampiño, delgado como un palillo y rubio con el pelo cogido en una coleta. Ben, por el contrario, es bajito, regordete, con barba poblada y moreno.

A pesar del cansancio, la ducha y la comida les ha hecho reponer las fuerzas suficientes para que nuestros tres protagonistas no quieran permanecer mucho más tiempo dentro de su "cómoda" celda judicial. Así, luciendo los monos de trabajo con logotipos de la Powell en la solapa; los tres se disponen a escapar de las instalaciones y averiguar que se cuece en el única almacén donde parece concentrarse toda la actividad de la planta.

Mientras Danny y el profesor no consiguen evitar la vigilancia de Dave y Ben; Leonard si consigue escabullirse (pese a que no impide que se percaten de su presencia: ¡había una cámara vigilando la "smoking-room"!) Para distraer todo el tiempo que puedan a la peculiar pareja de guardias, Danny convence a Dave para que le pase algo de "material"… y los dos acaban fumándose un porro en los vestuarios.

Entre tanto, Leonard consigue escabullirse el tiempo suficiente como para poder echar un vistazo al interior de la nave industrial en la que parece que están trabajando contrarreloj. Desde uno de los ventanucos, contempla lo que se cuece allá dentro: entre plataformas, maquinaria pesada y chispas de soplete, Leonard contempla el primer prototipo de lo que, en un futuro, podría llegar a ser una armada de tanquetas. Una fuerza de asalto (y conquista) dimensional.
Leonard lo sabe bien: lo ha visto.
En Neverend.

Por desgracia, Leonard no tiene mucho más tiempo para seguir indagando: las alarmas saltan en ese momento. Movilizado todo el personal de seguridad de la planta, una pareja de guardias no tarda en interceptar al joven Powell y llevarlo de vuelta al edificio principal. Allí, un molesto Morgan Kyle ya ha descubierto a Danny en los vestuarios.

De vuelta a la "smoking-room" (y esta vez con vigilancia en la puerta), los tres interpretan un papel ante la cámara que ahora saben que los vigila. Así, intercambian comentarios intrascendentes mientras Leonard escribe una única palabra en la parte de atrás de la foto que Danny tiene aún de la furgoneta empotrada bajo el suelo de Lincoln Square.

La palabra es "blindado". Y lo acompaña de un dibujo. Ni Danny ni el profesor necesitan más explicaciones: ellos estuvieron allí. Vieron el ejército que Devon Powell había construido. Y ahora saben que puede repetirse aquí.

Danny coge la foto, la pliega y le prende fuego. El fuego consume la instantánea lentamente. Como una metáfora de lo que deben hacer para impedir que los planes de Powell sigan adelante.

De repente casi parece que el Libro de las Sombras es la última de sus preocupaciones.
Pero sólo lo parece…

CONTINUARÁ

miércoles, 10 de septiembre de 2008

P.O.V. - BILLY WHITEHOUSE (Sesión 06-09-08)


ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"...
Agente Baxton (PS): ¿Profesor Van Ishter? (saliendo de entre los arbustos, mientras sus hombres encañonan a Danny y Leonard) Agente William Baxton, del Departamento PSI. Tengo instrucciones de llevarlo conmigo, señor.

CUATRO JÓVENES EMBARCADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL...
Billy Whitehouse (NE): Ben, ese año y pico que llevas pensando que yo estaba en Nueva York... ha sido un año y pico en el que me han hecho ni se sabe cuantos experimentos y mierdas médicas. Y alguien tiene que pagar por ello.

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS...
Billy Vanister (WF): ¡Genial! (sujetándose la herida del brazo) ¡Me habéis metido en un lio de cojones! ¡Me habéis jodido la vida!
Leonard Powell (arrastrando el cuerpo de Charlie Dalton entre la espesura): Es ya una costumbre…

INFINITOS MUNDOS POSIBLES...
Leonard Powell (mientras la mina tiembla con el despertar inminente del dragón): ¡No hay tiempo de poner el prisma, Friki Fess! ¡Tu apenas si puedes caminar y yo no quie…!
Billy Vanister (WF): ¡Lo haré yo! (quitándole el prisma de las manos a Fred) ¡Ahora, salid de aquí… (mirando a Vanister) ¡TODOS!

... Y UN ÚNICO CAMINO A CASA.

Episodio 2x01.- TWINFIELD (Parte 1)

"Billy…"
Billy Whitehouse no puede dejar de cavar.
Siente su corazón palpitar como si le fuese la vida en ello. No sentía tanta angustia desde… Desde Nueva York. Era muy joven cuando todo aquello pasó: ¿Cómo podría recordarlo?
Por otro lado… ¿cómo no recordar la vez que más miedo has pasado?
Hasta aquel día, claro.

Y eso que empezó como un día normal. Al menos lo que en Springfield se había considerado como "normalidad" desde hacía unas dos semanas. Desde que el profesor Vanister y algunos de los chicos del Instituto desaparecieron sin dejar rastro. Billy se enteró cuando fue al Golden aquella misma noche: todos hablaban de ello. Billy recordó la mirada de Nora, tras la barra, escuchando todas las teorías sobre el tema. En el fondo, Nora pensaba que debía tratarse de una broma (no era descabellado, teniendo en cuenta que al día siguiente era el Gran Baile)

Dos semanas después, había quedado bien claro que aquello podía ser cualquier cosa menos una broma.

"Billy…"
Billy clava la pala en la tierra y mira a su alrededor. Es de noche. Y en la loma tras la granja de sus tíos no hay nadie. No hay nada. Salvo ese condenado sauce reseco. Y sin embargo lo ha escuchado. ¿O es su imaginación? Niega con la cabeza. Billy se seca el sudor y vuelve al trabajo…

El trabajo… Si, habían sido dos semanas de trabajo agotador. El FBI se había plantado en Lincoln Square con su carpa de circo y había puesto a sus hombres a dragar el río. Billy se presentó voluntario desde el primer día. Incluso Tío Johnatan comenzó a echar una mano en las últimas dos jornadas (pese a las protestas de Tía Martha) Billy sabía que en el fondo ella tenía razón: Tío Johnatan estaba débil del corazón y demasiado ajetreo podría resultar fatal.

Sin embargo, aquella mañana estaba siendo igual de infructuosa que todas las demás. Habían llegado con las primeras luces de la mañana y, para cuando los acontecimientos comenzaron a precipitarse, debían ser ya casi las seis. Faltaba poco para atardecer y el equipo de búsqueda comenzaba a replegarse, con la frustración de un día más sin pistas.

Tío Johnatan indicó a Billy que tomase la delantera con su bicicleta y que pasase por la farmacia de Bethanny: se estaba quedando sin esas condenadas píldoras que Doc Jefferson le había recetado desde su último amago de infarto.

"Billy…"
Esta vez, Billy está a punto de soltar la pala. Mira en todas direcciones. Nadie. Nada. Se frota los ojos con cuidado. Suspira.
Está paranoico.
Pero es para estarlo, ¿no? Han pasado unas pocas horas, las suficientes como para generarle estrés suficiente para varias vidas.

Había empezado con un casi-atropello: Billy casi podía seguir escuchando el rechinar de los frenos cuando aquella furgoneta azul pasó por su lado. La culpa había sido suya: Tío Johnatan le estaba gritando algo desde el bosque y Billy miró durante un instante hacia allí. Fue bastante para estar a punto de ser arrollado.
Pero eso no fue lo peor.

Lo peor fue percatarse de que dentro de esa furgoneta viajaban Daniel Dalton y ese otro chico desaparecido… ¿Fred? Si, eso. Fred. Iban con Nora Thompson y Billy estuvo a punto de tartamudear algo como "tranquila-estoy-bien-ha-sido-culpa-mía."
Pero no pudo.

"Billy…"
Billy se detiene. Nota la suciedad y la tierra manchando sus manos, sus brazos y todas sus ropas. Mira a su alrededor: ha cavado como un poseso y, por un instante, siente un escalofrío. Por el tamaño que empieza a tener, aquel agujero comienza a parecer una tumba. Billy se encarama al borde del agujero y se impulsa. Al dejarse caer sobre la hierba, desliza una de sus manos por ella… hasta topar con algo que yace en el suelo. Billy lo mira…

"Billy…"
El Libro. El maldito libro…

Quizá Tío Johnatan tenía razón y no era buena idea. Pero Billy se sintió como un idiota cuando, al marcharse la furgoneta, los demás hombres del equipo de búsqueda los rodearon a él y a su tío. En cuando insinuó que dentro de aquel vehículo viajaban dos de los desaparecidos, muchos no daban crédito. Y eso que, en el fondo, todos querían creerlo. Fue entonces cuando apareció Big Timmy sosteniendo su móvil: era su chica, desde la comisaría. Al parecer habían encontrado a Vanister y a otros dos de los chicos.

Y de repente, Billy supo que no había error: eran ellos. Los había visto. Danny y Fred. Tenían que ir tras ellos. Y pese a las quejas del Tío Johnatan, fueron tras la pista de la furgoneta. La siguieron callejeando a través de Springtown, evitando los accesos cerrados a Lincoln Square. Fue entonces cuando Billy se percató del sudor que poblaba la frente de Tío Johnatan. Y de la forma en la que se aferraba al volante. Su corazón… Y encima no tenía píldoras. Cojonudo.

Billy continuó adelante con la persecución: Tío Johnatan podría avisar por su cuenta al sheriff Thompson sin poner en peligro su corazón. La furgoneta salió de los límites del condado y tomo por la carretera interestatal que rodeaba las montañas. Billy pisó a fondo el acelerador y las ruedas de su todoterreno se trabaron con un bache de la carretera. Intentó controlar el vehículo pero lo único que consiguió fue estamparse contra uno de los postes telefónicos.
La cabeza aun le daba vueltas cuando Billy escuchó el gemir del poste desplomándose sobre la camioneta.

"Billy…"
Lo escucha más fuerte ahora. Billy se incorpora mirándolo. Está envuelto en esa especie de manta con bordados mejicanos. Y atado con cordel de pesca. Como si eso pudiera hacerle olvidar el auténtico aspecto del libro.
Viejo, ancestral… casi primigenio.
Lo sostiene entre sus manos. Y teme estar volviéndose loco.

Estaban locos. Billy sentía el traqueteo de la furgoneta de Nora Thompson mientras recorrían la carretera de vuelta a Springfield. Aferrado a la parte de atrás, Billy podía ver discutir a Danny Dalton con Fred Fesster a través del ventanuco de la cabina. De haber podido escucharles no habría entendido ni media palabra. De entrada, Billy seguía sin comprender por qué Dalton le había ofrecido ayuda: Billy había conseguido escapar del todoterreno antes de que éste se convirtiese en una bola de fuego. Aún se estaba haciendo a la idea de que había estado a punto de morir cuando Dalton y Fesster se ofrecieron a llevarle de vuelta.

¿Por qué? ¿Por qué primero huían y luego no sólo le recogían sino que además le llevaban de vuelta a casa?

"Billy…"
Ahora comienza a entenderlo. La voz viene del Libro. Billy lo suelta por instinto, como quien aparta la mano de una llama. Y, sin embargo, no puede evitar mirarlo con fascinación. El cordel se desata y, con la caída, un pliego de la manta se aparta dejando ver parte de la encuadernación artesanal del libro. Es muy antiguo. Más de lo que puede imaginar…
Billy da un par de pasos hacia atrás, intentando alejarse del Libro.
Comienza a entender las advertencias de Dalton.

Era casi de noche cuando Dalton y Fesster lo llevaron hasta las proximidades de la granja de Tio Johnatan. Antes de marcharse, Dalton le entregó aquello: un libro, envuelto con una de las mantas artesanales que Nora llevaba en la parte de atrás de su furgoneta. La voz de Dalton revelaba preocupación y temor a partes iguales. Le insistió que lo escondiese y que no le hablara de ello a nadie. A nadie en absoluto. Le repitió una y otra vez que era peligroso. Y Billy no le creyó. A esas alturas, ya no le importaba saber qué había sido de ellos en aquellas dos semanas.

Lo único que quería era volver a casa y olvidarse de todo. Si para ello tenía que encargarse de aquel libro, perfecto.

A fin de cuentas sólo era un libro… ¿Qué peligro podía encerrar?

"Billy…"
Y Billy se detiene en seco. La voz otra vez. Está detrás suya. Justo a su espalda. Y ahora la reconoce. Es su padre. Pero eso es imposible. Su padre está muerto.
Billy se da la vuelta y lo ve allí, de pié, con su traje de chaqueta gris. Lleva sus gafas de sol redondas, sus zapatos de quinientos pavos… y un disparo a la altura de la frente.

"Hola, Billy."

Billy siente como su estómago se llena de plomo. Sus piernas son dos barras de metal pesado. Y cae al suelo, incapaz de reaccionar de otra forma. Se da la vuelta. Repta. Gatea intentando huir de algo que no puede ser real.

Y sus dedos topan de nuevo con el Libro.

"Billy…"
Billy se da la vuelta. No hay nada. Ni rastro de su padre. Pero lo ha visto. Estaba ahí, de pié. Al otro lado del foso. Mirándole.

"Billy…"
Es el Libro. Ese susurro viene de él, ahora lo sabe. Billy reúne todo el valor del que es capaz: consigue sostenerlo entre manos, intentando no temblar y no derrumbarse…

"Billy…"
… intentando no escucharlo.

Aprieta los dientes, cierra los ojos y lo arroja al fondo del foso. Y como si pudiera salir por su propio pie, Billy comienza a echar tierra al interior. No le dará oportunidad de volverle a hablar. No, señor. No le escucha. Sólo siente la sangre bombear a través de su cuerpo. No pienses en lo que acabas de ver. No pienses en tu padre. No pienses en el libro. No pienses en nada. Sólo cava, Billy.

Y Billy sigue cavando. Hasta que sólo queda un pequeño túmulo de tierra batida. Billy jadea. Está cubierto de tierra, de sudor y con algunos cortes en sus manos… Está agotado. Se da la vuelta, dispuesto a darse una buena ducha, pensando en qué le va contar a Tío Johnatan de lo ocurrido con el todoterreno. Pensando en olvidar todo lo que ha pasado…

"Billy…"
Billy se detiene en seco. Durante un instante ni tan siquiera respira.
Gira lentamente la cabeza y mira el túmulo de tierra, a los pies del viejo sauce.

"Billy…"
Es sólo un libro, Billy.
¿Qué mal puede encerrar?

CONTINUARÁ...

martes, 9 de septiembre de 2008

P.O.V. - LEONARD POWELL y RUSSELL T. DALTON (Sesión 06-09-08)

ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"...
Morgan Kyle (SF): Una señal… (señalando a una vampírica Alma Grant, que retiene a un asustado Marcus Vanister) y mi pequeña le hincará el diente a vuestro profesor.

CUATRO JÓVENES ATRAPADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL...
Morgan Kyle (PS): Ustedes son un puñado de ADN procesado en laboratorio y a los que han implantado falsos (y absurdos) recuerdos sobre "un mundo alternativo". No sabemos quienes los han "fabricado"…(saca un revolver y encañona a Leonard) Pero seguro que el estrés necesario les refrescará la memoria.
Leonard Powell: Un moment…
-BANG-

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS...
Ben Braddock (interponiéndose entre el cañón del arma y Leonard): Rachel, no... Tranquila. Tranquila...
Leonard Powell (mirando el cuerpo del Leonard Powell de Neverend... y manchado por su propia sangre): Joder...

INFINITOS MUNDOS POSIBLES...
Leonard Powell: Vale, si tan peligroso es ese libro, lo guardamos en la cámara acorazada de mi casa y…
Profesor Vanister (NE): ¿En manos de un Powell? Jamás.

... Y UN ÚNICO CAMINO DE VUELTA A CASA.

Episodio 2x01.- TWINFIELD (Parte 1)

Leonard Powell no puede evitar sonreír.
No es la primera vez que va en el asiento de atrás de un coche patrulla. Pero es la primera vez que tiene como compañero a alguien como Russell T. Dalton. Éste, como un niño pequeño, pega sus manos a la ventanilla mientras contempla los cambios de un Springfield que no acaba de reconocer. Y que, al mismo tiempo, no deja de resultarle familiar. Leonard conoce esa sensación: la ha tenido en tres o cuatro ocasiones.

Cada vez que han saltado a una versión alternativa de este pequeño pueblo de mierda.

Cuando llegan a Lincoln Square, sin embargo, Leonard siente un escalofrío: hay una enorme carpa del FBI cubriendo toda la maldita plaza. Y un pequeño ejército de periodistas intenta volcarse sobre el coche patrulla mientras agentes de policía y del FBI los apartan como buenamente pueden. Están todos tan ocupados de ellos que ninguno se ha fijado en la berlina del FBI que llevaba al profesor Vanister. La misma que se ha detenido en el callejón de atrás de la comisaria. Ellos, en cambio, siguen adelante sin detenerse. Al menos no hasta llegar al hospital.

Pobre profesor... No hay que ser un genio para intuir lo que le espera una vez lo tengan allí dentro.

Leonard vuelve a retomar ese pensamiento una hora después.
Se encuentra en uno de los dormitorios del Hospital Powell, en la segunda planta. "Doc" Jefferson lo examina de arriba abajo y toma fotografías de las distintas heridas que tiene. Leonard se despoja de su camisa dejando ver la fea herida de bala que hay en su costado. Un pequeño souvenir de Psifield, cortesía de...
De Morgan Kyle.

Y un escalofrío recorre otra vez la espalda de Leonard.

Mientras el buen doctor termina de examinarle, Leonard mira a su compañero de habitación: el tío de Danny, Russell, cumple a las mil maravillas con su papel de vagabundo zumbado. Alega estar amnésico y el agente del FBI que intenta tomarle las huellas tiene que forcejear para conseguir unas borrosas muestras. Entre tanto, otro de los agentes le pregunta una y otra vez por su nombre. No lo recuerda. ¿Van a darle una medalla?
"Joder..." piensa Leonard. "El tío es bueno. Muy en su papel. Quizá demasiado..."

En ese momento, las puertas de la habitación se abren de par en par y más agentes del FBI hacen acto de presencia. Esta vez, son dos trajeados escoltan a una mujer de unos cincuenta años. Pelo cano, traje impecable, sobrio y gris. Dejando un dossier en su regazo, le tiende la mano a Leonard.

Agente Sarah Kauffmann (TW): ¿Señor Powell? Agente Especial Sarah Kauffmann. Soy la responsable de la investigación. Me gustaría poder hacerle unas preguntas...
Leonard Powell (interrumpe): Timba de poker. En Las Vegas.
Agente Sarah Kauffmann (TW): ¿Perdón?
Leonard Powell: Vale. Era una timba ilegal, ¿de acuerdo? Las cosas se desmadraron un poco, hubo algunos disparos...
Agente Sarah Kauffmann (TW): Señor Powell... ¿me está diciendo que ha pasado las últimas dos semanas en una timba de poker? ¿En Las Vegas? (quitándose las gafas) Dígame… ¿Cree que he llegado a ser la jefa de operaciones del FBI en Los Ángeles creyendo historias semejantes?

Leonard lo intuye. No va a ser un hueso fácil de roer. Pero no puede contarle la verdad. No sin que le pongan una camisa de fuerza, claro.

Leonard Powell (respirando profundamente): Así que quiere la verdad...

Y antes de que pueda decir las palabras "viaje" y "dimensional", el buen "Doc" Jefferson llama aparte a la agente Kauffmann, dándole un informe completo de las heridas y lesiones que decoran el cuerpo de Leonard. La agente mira las fotografías y luego le mira a él. Leonard no sabe leer labios pero juraría que el doctor Jefferson ha pronunciado las palabras "shock" y "traumático".
"Genial", piensa Leonard. "Ahora pensarán que estoy tan zumbado como..."

El sonido de un móvil interrumpe sus pensamientos. Es de la agente Kauffmann: sale de la estancia y, por un momento, Russell y Leonard se quedan a solas. Es el momento de trazar alguna clase de plan. No pueden quedarse aquí eternamente…
Lamentablemente, las puertas de la estancia no tardan ni cinco segundos en volver a abrirse. Leonard piensa que quizá sea la agente Kauffmann. O quizá alguno de sus otros colegas.
Y entonces ve aparecer a Morgan Kyle: con su traje negro, su corbata rojo sangre y sus gafas de sol.

Morgan Kyle (TW): ¿Señor Powell? Nos ha tenido... preocupados.
Leonard Powell: Joder...
Morgan Kyle (TW): Vístase y coja sus cosas. Le llevaré a casa.
Leonard Powell: No.
Morgan Kyle (TW): Creo que no me ha entendido, señor Powell. ¿Le ha parecido que era una petición?
Leonard Powell: Puto sicario de los cojones... (se levanta plantándole cara) He dicho que no.
Morgan Kyle (TW): Muy bien... (saca un móvil y pulsa un par de botones) Como quiera... (le tiende el móvil)
Devon Powell (TW) (al otro lado del teléfono, con ruido industrial de fondo): ¿Hijo?

Basta escuchar su voz para que una imagen pase por la cabeza de Leonard: la imagen de su padre limpiándose las manos de sangre tras torturar al profesor Vanister de Witchfield.

Leonard Powell (por teléfono): Hola papá...
Devon Powell (TW): ¿Estás bien, hijo? Siento no haber podido ir... Tenemos mucho trabajo aquí en la planta. Pero tranquilo, Morgan se encargará de sacarte...
Leonard Powell: Papá, yo...
Devon Powell (TW): No hace falta que digas nada a nadie, ¿de acuerdo? Ni siquiera al FBI. Sé por lo que has pasado, Leonard. Todo va a salir bien.

La conversación muere con un "tengo trabajo: tengo que dejarte", como siempre. Si este no es su mundo, piensa Leonard, desde luego hay cosas que son dolorosamente idénticas.
Antes de poder devolverle el móvil a Morgan, las puertas se abren de nuevo. Es la agente Sarah Kauffmann.

Agente Sarah Kauffmann (TW): Disculpe, pero no está permitido…
Morgan Kyle (TW): La agente Kauffmann, imagino.
Agente Sarah Kauffmann (TW): Jefa supervisora Kauffmann, en efecto. ¿Qué…?
Morgan Kyle (TW): Tengo autorización legal para llevarme al señor Powell… (le entrega los documentos) Compruébelo si quiere… (a Leonard) Vamos, señor Powell.
Agente Sarah Kauffmann (TW): Un segundo… (Morgan se detiene justo en el umbral) Según los dictámenes del doctor Jefferson, el señor Powell se encuentra bajo un estado de shock. Su supuesto deseo voluntario de volver a casa puede ser motivado por ello. Por eso, debe permanecer al menos 12 horas más bajo supervisión médica…

Morgan Kyle mira en silencio mortal a la agente del FBI y luego mira a Leonard. Éste apenas si puede contener una leve sonrisa victoriosa. Morgan asiente en silencio.

Morgan Kyle (TW): Mañana a primera hora, señor Powell. Más le vale estar aquí cuando venga por usted.

Y se marcha. Leonard siente que sus piernas vuelven a responderle y cae sentado sobre la cama. Antes de poder agradecerle a la agente Kauffmann lo que ha hecho, Leonard se percata de que dos enfermeros y dos agentes del FBI acaban de entrar en la estancia. Y se aproximan a Russell. Lo rodean y le invitan a acompañarles. Sus modales son exquisitos… como los que se tiene con alguien que, en cualquier momento, puede tener un arranque violento.

Leonard Powell (viendo como lo sacan de la habitación): ¡Russell! ¿A dónde se lo llevan?
Agente Sarah Kauffmann (TW): Señor Powell, necesitaré que me cuente todo lo que ha pasado. Incluyendo la relación de ese hombre en todo esto. ¿Sabe quien es?
Leonard Powell: Estaba en el cobertizo, ¿vale? Qué se yo… Será un vagabundo.
Agente Sarah Kauffmann (TW): ¿Está usted seguro?

Y la agente Kauffmann extrae una ficha de uno de los dossier que ha traído consigo. Leonard contempla el documento: es, en efecto, una ficha de registro. De un psiquiátrico militar. La foto, tomada hace ya casi cuarenta años, muestra a un hombre idéntico a Russell T. Dalton.

Agente Sarah Kauffmann (TW): Veamos… (leyendo) "Institución Militar Psiquiátrica de San Antonio", paciente Russell Thadeus Dalton. Ingresado el 20 de Agosto de 1953. (mira a Leonard) Fallecido el 11 de Julio de 1973.
Leonard Powell: Oiga… Le aseguro que yo no…
Agente Sarah Kauffmann (TW): ¿Dónde está la furgoneta, señor Powell?
Leonard Powell: ¿Cómo dice?
Agente Sarah Kauffmann (TW): La última vez que se les vio a usted y al resto de los desaparecidos fue a bordo del vehículo del profesor Marcus Vanister. Una furgoneta Volkswagen modelo T3. Nuestros equipos de búsqueda aun no han dado con ella… ¿Dónde está?
Leonard Powell: Pues… La aparcamos. La dejamos al sur, a unos kilómetros pasada la gasolinera del viejo Peaboddy, en un solar…
Agente Sarah Kauffmann (TW): Ya…

La agente Kauffmann se incorpora y hace una señal a los dos agentes del FBI para que salgan de la habitación. Una vez se han quedado a solas, la agente entrega a Leonard otro de los dossier. Éste parece más reciente y tiene marcado en rojo la palabra "CONFIDENCIAL".

Agente Sarah Kauffmann (TW): Lo que está a punto de ver, señor Powell, es información clasificada. Si hiciese mención pública de ella, podría ser acusado de traición…
Leonard Powell (alucinando): ¿Qué coño…?

Dentro del dossier lo único que hay son algunas fotografías. La primera parece tomada en un lugar con poca luz.

Agente Sarah Kauffmann (TW): Fueron tomadas hace una semana por mi equipo en las alcantarillas que pasan por debajo de Lincoln Square. ¿Reconoce eso que sobresale del techo?

Leonard apenas podía balbucear: claro que lo reconocía. Era parte del morro de la furgoneta. Era como si "Margaret" estuviese sepultada en el subsuelo, bajo la plaza Lincoln.
Pero esa imagen no fue lo peor. Al pasarla, Leonard vio las demás fotos.
Y agradeció tener el estómago vacío. De lo contrario, habría vomitado hasta la primera papilla.

Agente Sarah Kauffmann (TW): Mi equipo extrajo esos cuerpos del interior de la furgoneta. No fue fácil: estaban literalmente fusionados con la roca…

Leonard se había visto morir una vez. No fue agradable. Pero fue rápido. Un disparo.
Pero esto… Esto es diferente.
Es terrorífico.


Agente Sarah Kuffmann: Y ahora, señor Powell… ¿Va a contarme quien está detrás de todo este montaje?

CONTINUARÁ…