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jueves, 18 de junio de 2009

Sesión 13-06-09 (Parte 2 de 2)

PREVIAMENTE, EN "RINGS"...
(http://rings-therpgseries.blogspot.com/)

...Y ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD...
Marcus Vanister: Creo que nuestra prioridad es reparar la "Alfombra Mágica" y regresar a nuestro mundo, procurando no alterar aún más el curso de los acontecimientos de esta realidad paralela…

ARROJADOS A UNA ODISEA ENTRE DIMENSIONES ALTERNATIVAS…
Profesor Vanister (NE): Es la tanqueta. Lo que ha construido tu padre no es una máquina de salto dimensional. Es una máquina de guerra.

ENGAÑADOS POR EL LIBRO DE LAS SOMBRAS…
Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso.
***
Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!

CAPTURADOS POR WOLFRAM & HART…
James Roth (ND): El señor Manners tiene el Corazón de Krahan... aunque ustedes lo conocen mejor como "el prisma".
Ben Braddock (NE): Pero no tenemos la máquina de salto dimensional... así que no nos vale para nada.

CONDENADOS A ENMENDAR SUS PROPIOS ERRORES…
Ben Braddock (NE): ¿Qué ocurre, Danny? ¿De quién es esa carta?
Danny Dalton (leyendo): Leonard…es de Leonard.
Ben Braddock (NE): ¿Quieres decir que ellos le tienen? ¿Que está ... vivo?

… O A MORIR EN EL INTENTO.
Ben Braddock (NE): No… No puede ser…
Padre Vincent Layton (ND): Me temo que si. Fred Fesster es una de las almas que deberán capturar.

Episodio 3x09.-
RINGS contra NEVERFIELD (Parte 2 de 2)

Vestíbulo de la Torre Grant.
Nueva York, 20.16 horas.
Marcus Vanister.

Los flashes cubren la alfombra roja. Por suerte, los periodistas y paparazzis están más centrados en las celebridades que bajan de las limusinas como para fijarse en la peculiar pareja que pasa en segundo plano, justo por detrás de una modelo anoréxica y un célebre rapero. Un escalofrío recorre la espalda de Marcus Vanister cuando piensa que quizá esa pareja sean de los elegidos por Gideon Grant para recibir uno de los veinte anillos demoníacos con los que piensa premiar a las celebridades neoyorquinas.

Su mente regresa al aquí y al ahora cuando su acompañante le aprieta el brazo.

Amanda Lomax (ND): Fíjese, profesor... Ahí está Grant. Y... Oh Dios...

La joven enmudece al reconocer a Bradley Braddock y a James Hetfield entre los guardaespaldas que acompañan a Gideon Grant. El profesor Vanister comparte la impresión de la joven... pero por distinto motivo.

Amanda Lomax (ND): No reconozco a la mujer con la que habla Grant. La que va acompañada de ese individuo oriental.
Profesor Vanister (NE): Me temo que yo si les conozco... a los dos. El individuo oriental es Gavin Park y la mujer es Sarah Kauffmann, de la directiva de Wolfram y Hart en Los Ángeles...
Amanda Lomax (ND): Oh, Dios...
Profesor Vanister (NE): Hay demasiada seguridad en el edificio... Espero que mis jóvenes amigos hayan pensado como acceder.
Amanda Lomax (ND): Parecen muy intrépidos, la verdad...
Profesor Vanister (NE): Eso, señorita Lomax, es precisamente lo que me preocupa...

Sobrevolando la Torre Grant.
Nueva York, 20.21 horas.
Danny Dalton y Ben Braddock.

Policía Metropolitana (por la radio): Atención, vuelo no identificado. Le habla el departamento de policía de Nueva York. Está violando espacio aéreo restringido. Por favor, identifíquese...

Mientras la avioneta tiembla con cada turbulencia del aire, el piloto, Pete Beaumont, mira hacia atrás: en la plataforma de salto, se encuentran los dos jóvenes agentes del FBI que se presentaron hace una hora en su oficina de Queens. Cuando Pete montó su escuela de paracaidismo nunca pensó que recibiría un encargo como aquel...

Pete Beaumont (ND): ¡Oigan! ¡Ya estamos en la zona de salto pero tengo a la policía al otro lado de la radio!. ¿¡Les digo que es un asunto federal!?

Danny y Ben se miran por un segundo. Ambos sabían que, por muy bien que funcionasen las identificaciones psíquicas que Wolfram y Hart les habían proporcionado, la policía iba a estar vigilando los alrededores de la Torre Grant. Sobre todo teniendo en cuenta que, hacia cosa de un año, ese mismo edificio había sufrido un atentado terrorista mediante la táctica del helicóptero kamikaze.

Pete Beaumont (ND): ¿¡Qué les digo!?

Danny se limita a sonreir y presiona la palanca. El suelo se abre bajo sus pies y los de Ben. Y de repente, sus estómagos sienten la presión de quien se ve privado del suelo. Danny lanza un alarido triunfante mientras la adrenalina se dispara. Ben, sin embargo, no reacciona bien ante el movimiento sorpresa de su compañero... y abre el paracaídas tan rápido que éste se engancha en el ala de la avioneta. La presión en torno a su cuello no deja lugar a dudas:
o corta las amarras y se deja caer al vacío. O morirá ahorcado a cientos de metros del suelo.

En menos de un segundo, Ben da gracias a Dios por dos cosas. La primera, llevar consigo una pequeña navaja multiusos. La segunda, contar con un paraca de emergencia.

A varios cientos de metros por debajo, Danny siente el viento golpear su cuerpo. Apenas alcanza a ver nada. Las luces de la ciudad van haciéndose más brillantes y es entonces cuando descubre que la Torre Grant se aleja de su trayectoria. Aterrizar en mitad de la calle será la mejor forma de llamar la atención de la seguridad del edificio. Aunque no será ni la mitad de malo que aterrizar con los dientes, claro.

En ese momento, Danny siente la mano de alguien que le toma del brazo derecho. A su lado, Ben mueve frenéticamente sus manos, tratando de indicar a Danny que ha llegado la hora de tirar de la anilla.

Menos de tres minutos después, ambos se encontrarán sobre la azotea. Pero lo que pasa en esos eternos instantes se pierde en el mar de adrenalina que llena la cabeza de los dos. Ben rueda por el suelo de la azotea de la Torre Grant, revolviéndose y enredándose en su paracaídas. Para cuando logra liberarse del mismo, Danny lo mira como un James Bond cualquiera: aun con el paracaídas a la espalda, con su elegante traje de chaqueta negro y fumando un cigarrillo.

Danny Dalton (satisfecho): Debo reconocerlo, Capi... esto del paracaídas ha molado un huevo.
Ben Braddock (NE): Si... (entre asustado y agotado) Un huevo... Lo que tu... (sorprendido) Oh, mierda...

Danny se da la vuelta y ve el cuerpo de un guardia de seguridad de la Torre Grant. Yace a varios metros de un helicóptero que reposa sobre la plataforma del helipuerto. En su pecho, una pavorosa herida de escopeta. Si no está muerto, le queda poco.

Danny Dalton: Capi... Creo que alguien se nos ha adelantado.

Salón de Recepciones. Planta Baja de la Torre Grant.
Nueva York, 20.32 horas.
Marcus Vanister.


Gavin Park (ND): En efecto, trabajo para Wolfram y Hart. Me llamo Gavin Park...

Le tiende la mano, sonriente y diligente como siempre. El profesor Vanister sonríe bajo su barba postiza: un acento alemán y un poco de interpretación de teatro aficionado parecen ser suficientes para que Park no sospeche de él. Una pena que a Vanister no le importe lo más mínimo revelar sus cartas. No a Park. No a alguien que tiene tanto perder como ellos. Sobre todo ahora que Amanda está lo bastante lejos como para verse involucrada.

Gavin Park (ND): Y dígame, Herr Vandervilt... ¿Cuál es el problema que nuestro bufete puede solventarle?
Profesor Vanister (NE): Verrá, tratarrse de... (se acerca en confidencia y revelando su auténtica voz) ... de un socio traidor.

A juzgar por la velocidad en la que Park trata de zafarse de su mano, Vanister deduce que su esfínter acaba de pasar a Defcon 2.

Gavin Park (ND): Vaya... eh... (mira para todos lados, tratando de escabullirse) Acabo de recordar algo... Si me disculpa...
Profesor Vanister (NE): Si cree que puede jugárnosla, señor Park... piense que usted también tiene asuntos por los que responder. ¿O cree que he olvidado lo que ocurrió en aquel aeródromo?

El miedo es mayor que su prudencia y Gavin se zafa de un fuerte tirón, quedando libre de la presa de Vanister. Éste lo ve alejarse, perderse entre la gente. Parece que ha conseguido asustarlo.
O al menos eso es lo que el profesor espera.

Profesor Vanister (NE): Espero que el señor Dalton y el señor Braddock tengan más suerte...

Azotea de la Torre Grant.
Nueva York, 20.40 horas.
Danny Dalton y Ben Braddock.

Ben Braddock (NE): ¡Por fin! ¡Ya era hora!

Aun con sus armas encañonando al joven, los dos guardias de seguridad se miran confusos. A menos de cinco metros, junto al cuerpo de uno de los suyos, un joven trajeado permanece arrodillado, intentando hacer un torpe masaje cardíaco.

Ben Braddock (NE): ¡Soy yo quien les ha llamado! (saca su cartera de la chaqueta y la abre ante ellos) ¡Agente Meadaboy, FBI!

Pero en esa cartera los dos guardias de seguridad no ven nada. Absolutamente nada. Comparten una mirada fugaz y asienten. Uno de ellos se acerca y un segundo antes de que pueda lanzarse sobre Ben, éste se adelanta a su movimiento. Consigue reducirlo a tiempo de ver como Danny sale de entre las sombras, encargándose del segundo guardia.

Danny Dalton: Te dije que confías demasiado en ese cacharro psíquico de Wolfram y Hart, Capi... (mira a los guardias de seguridad) No tardarán en dar la alarma.
Ben Braddock (NE): Pues entonces... (sostiene la pistola de uno de los guardias) Entonces vamos a darles un buen motivo de alarma.

Danny sigue la mirada de Ben hasta una de las esquinas de la azotea. En ella, hay un kit completo de lucha contra incendios. Dos máscaras antigás... y un extintor.

Danny Dalton: ¿Qué...? (sonríe) No estarás pensando...
Ben Braddock (NE): Si, Danny... Lo estoy pensando.

Salón de Recepciones. Planta Baja de la Torre Grant.
Nueva York, 20.40 horas.
Marcus Vanister.


Gideon Grant (ND): Señoras y caballeros: un segundo de atención, por favor...

Un centenar de cabezas se giran al unísono: junto al atril de presentaciones, los focos se centran en la silueta de Gideon Grant.

Gideon Grant (ND): Vamos a proceder con la entrega de los galardones. Sin embargo, por motivos de seguridad, la ceremonia se llevará a cabo en una habitación a parte. Por supuesto, y como no quiero que ninguno de los presentes se pierda el magnífico discurso que he preparado...

Las luces se encienden de nuevo y revelan una gigantesca pantalla plana que surge de una de las paredes. Los aplausos no tardan en aparecer mientras Gideon Grant abandona el atril, bajo los flashes de las cámaras. Sarah Kauffmann, acompañada de Gavin Park, entra en la habitación. Tras ella, Bradley Braddock y James Hetfield.

El profesor Vanister prueba un sorbo de champagne, tratando mantener una imagen de tranquilidad absoluta. Pero no puede... Tiene que hacer algo. O veinte de las personas más influyentes de una de las ciudades más importantes del planeta se convertirán en demonios.

Marcus Vanister (NE): Esto… (murmurando) Esto no es una buena idea…

Pero antes de poder pensarlo dos veces, sus manos ya han activado la alarma de incendios. La confusión y el miedo se propagan a la vez que los murmullos de la concurrencia.

Gideon Grant (ND): Tranquilícense, por favor. No hay motivos para…

Y es en ese instante cuando todos sienten el rumor inequívoco de una explosión lejana. Los muros vibran por un segundo.

La siguiente señal de que algo va mal es el estruendo de uno de los cinco ascensores del edificio estampándose contra el suelo de la planta baja.


Escaleras de la Torre Grant.
Nueva York, 20.43 horas.
Danny Dalton y Ben Braddock.

Agente de Seguridad 1 (a través de un walkie): Repito, una explosión en la planta diez. No, aun no sabemos nada…
Agente de Seguridad 2: Espera, Ted… Mira.

De entre el humo, surgen dos figuras. Llevan elegantes trajes negros y lucen las máscaras antigás reglamentarias contraincendio. Una de las dos figuras carga con la segunda, que parece malherida.

Agente de Seguridad 1: Dios, ¿qué ha pasado?
Enmascarado 1: El ascensor de la planta 10… Dios, es horrible. ¡Hay más gente ahí arriba! ¡Necesitan ayuda!
Agente de Seguridad 2: Muy bien, quedaos aquí. (al otro agente) ¡Vamos!

Una vez han desaparecido escaleras arriba, Danny Dalton se quita su máscara por un segundo y sonríe.

Danny Dalton: Y el Oscar al Mejor Actor es para…
Ben Braddock (NE): Vaya… (quitándose la máscara) ¿Quién iba a pensar que un extintor iba a provocar semejante explosión?
Danny Dalton: Capi, a veces das miedo… Bueno, ¿y ahora?
Ben Braddock (NE): Ahora a los subterráneos. Allí está el generador. Lo apagamos y esperamos que el profe haga su parte.

De nuevo con las máscaras antigás ocultando sus rostros, Danny y Ben consiguen llegar hasta la planta baja. El caos y la confusión que se ha extendido entre los invitados a la fiesta pone las cosas fáciles a la hora de llegar hasta el sótano.

Otra cosa que ayuda, claro, es descubrir que alguien ha llegado antes que ellos: las dos cerraduras de seguridad han sido reventadas y otros dos agentes de seguridad yacen en el suelo con heridas de escopeta.

Danny Dalton: Joder… (aferra su pistola) Vale. Sea quien sea, tiene que estar ahí dentro. A la de tres. Uno, dos…
Ben Braddock (NE): ¡Tres!

Bajo las luces rojizas de emergencia, el sótano es un lugar mucho más claustrofóbico de lo que podían esperar. Entre un sin fin de tuberías y conductos, un viejo y corpulento conocido de Ben y Danny los mira mientras manipula uno de los depósitos de agua.

Arthur Craig (ND): ¿Qué pasa, amigos?
Ben Braddock (NE): Señor Craig… Veo que al final ha podido venir.
Arthur Craig (ND): Veinte anillos son muchos anillos…
Danny Dalton: ¿Y qué se supone que está haciendo?

Danny observa como Craig vierte el contenido de una botella marcada con una cruz en el interior de uno de los conductos. Ben los mira, siguiéndolos con la mirada. Y entonces, con el sonido de la alarma contra incendios sonando en el piso de arriba, lo comprende.

Ben Braddock (NE): Espera… Agua bendita, alarma contraincendios… Oh, joder…
Arthur Craig (ND): Si. Y ahora, id a por ese bastardo de Grant. Creedme... Va a preferir haberse quedado en el infierno.

Y a modo de confirmación, un grito completamente inhumano eclipsa la alarma contraincendios.

Salón de Recepciones. Planta Baja de la Torre Grant.
Nueva York, 20.44 horas.
Marcus Vanister.


Hace un segundo que los aspersores se han puesto en marcha. Marcus Vanister pensaba que iba a ser mucho más difícil, la verdad. Pero el hecho de que tanto Gideon Grant como la mayor parte de la comitiva que lo acompañaba comiencen a rugir de dolor deja claro que el agua ha sido debidamente consagrada.

Y Vanister se sorprende a sí mismo utilizando la palabra “milagro”. Gideon y compañía están demasiado ocupados tratando de salir del edificio. Apartan y empujan a todo el que se pone en su camino. En uno de los golpes, la tarima en la que se encuentran los anillos cae al suelo. Dos miembros del equipo de seguridad se lanzan a recogerlos. Marcus Vanister no deja escapar la ocasión…

Profesor Vanister (NE): Caballeros… (muestra su credencial psíquica) Jefe de Seguridad de la Grant Corporation. Yo me haré cargo de esto, ¡ustedes protejan al señor Grant!

Con sus manos temblorosas y amparado en el caos y la confusión que reinan en la estancia, Marcus atesora los veinte anillos en sus manos. Deja caer la mayoría en el interior del estuche.
La mayoría, si. Pero no todos.
Los últimos diez reposan entre las palmas de sus manos. Los contempla, hipnotizado.

“Cada uno de estos anillos alberga un poder inmenso… Con ellos quizá tengamos una oportunidad de enfrentarnos a Sarah Kauffmann. Podríamos plantar cara a Wolfram y Hart. Puede que incluso nos permitan regresar a casa…”

Lentamente, uno a uno, cada anillo va ocupando uno de sus dedos. El ritmo de su corazón se acelera, con la adrenalina de quien sabe estar jugando a una ruleta rusa con cinco balas en el tambor.

Cuando se incorpora, estuche bajo el brazo, Marcus Vanister se siente como nunca antes se había sentido.

Profesor Vanister (NE), (a sí mismo): Muy bien, Marcus… Recuerda que eres mortal.

Salida de Emergencia. Zona de Servicio de la Torre Grant.
Nueva York, 21.04 horas.
Gideon Grant.


Una vez fuera, el dolor cesa. Siente su piel marcada por las quemaduras mientras piensa en las formas (terribles y dolorosas) en las que el responsable va a pagar por esto. La escoria de Wolfram y Hart no ha tardado en poner pies en polvorosa: probablemente quieren desentenderse de todo ese fiasco. Él no puede hacer lo mismo. Es su casa. Alguien se ha meado en su casa y ese alguien va a pagar por ello.

Desde el umbral de la puerta de servicio, ha contemplado cómo sus marionetas, Bradley Braddock y James Hetfield han fracasado en la intentona por frenar a quienes parecen responsables de aquel desastre. El primero yace inconsciente entre los restos de la limusina que uno de los intrusos utilizó para intentar escapar. La condujo el tiempo suficiente como para que Bradley se aferrara al techo de la misma… y saltó a tiempo de que chocase contra un autobús que iba en dirección contraria.

El otro intruso también lleva márcara antigás y acaba de romper el brazo de Hetfield, arrebatándole el anillo que le proporcionaba el poder de la llama verde de Inconnuma. Aunque no puede ver sus caras, Gideon comprende que deben conocer el poder de los anillos pues el segundo de los intrusos no duda en colocarse el anillo de Inconnuma e intenta usarlo contra él. Idiota.

Con toda la facilidad del mundo, Gideon evita la descarga y alza la mano, dejando ver los cinco anillos que acumula en su puño.

Gideon Grant (ND): Y ahora… (susurro) MUERE.

El enmascarado gime de dolor e hinca la rodilla en el suelo. Gideon aun desconoce sus identidades. Bah. Es lo de menos: tendrá tiempo de diseccionarlas y colgarlas de su colección privada cuando acabe con ellos.

Gideon Grant (ND): No sé quienes sois… pero lo vais a…

No termina la frase. Un dolor como el de una aguja de coser seccionando un globo ocular estalla a la altura de su frente. El agua bendita se clava en su piel junto las esquirlas de cristal de una elegante copa de champagne.

Parcialmente cegado por el dolor y las quemaduras, Gideon golpea a ciegas a su atacante, arrojándolo al otro lado de la avenida.

Danny Dalton: Joder, menudo golpe. Pero parece que aun respira.
Ben Braddock (NE): Si. Llévate al profesor… (encuentra el estuche con los anillos oculto en su chaqueta) ¡Nos vemos en el Rialto!
Danny Dalton: Pero, ¿qué piensas hacer?
Ben Braddock (NE): Tengo que sacar a Brad de aquí… ¡Corre!

La visión va regresando y Gideon contempla al joven que yace arrodillado junto a la humeante limusina, cruzada en mitad de la avenida. A sus pies, el cuerpo de Bradley Braddock, inconsciente. Gideon camina hacia ambos, pensando en las mil formas de matarlo…
Y es entonces cuando aquel enmascarado hace una jugada inesperada.

Ben Braddock (NE): ¿Quieres los anillos, Grant? ¡Pues ve a por ellos!

Y los arroja.
Los anillos brillan en el aire como perlas ingrávidas… durante un instante. Con un tintineo se escurren entre las rendijas de una alcantarilla.

Gideon Grant (ND): ¡¡NO!! (arranca con sus propias manos la alcantarilla) ¡¡CONDENADO JESUCRISTO, NO!!

Y mientras Gideon Grant sumerge sus manos en varios palmos de escoria, Ben Braddock corre con el cuerpo de su primo Brad entre los brazos.
Y sonríe. Porque le ha salvado.
Ha pagado su deuda.
Ahora, están en paz.


Departamento de I+D, Subsótano 3.
Sede de Wolfram y Hart. Los Ángeles.
Ocho horas después.

Profesor Vanister (NE): ¿Y después?

Las puertas del ascensor se abren dejando a Danny, Ben y el profesor ante el ajetreado laboratorio subterráneo de I+D.

Ben Braddock (NE): Bueno, llevamos a Bradley al Rialto y dejamos allí los anillos. Craig sacó a Amanda de la Torre Grant y estaban allí esperandonos. Creo que es el comienzo de una hermosa amistad...
Danny Dalton: Los tiene usted cuadrados, Profe… ¡Mira que ponerse diez jodidos anillos!
Profesor Vanister (NE): Me pareció… buena idea.
Ben Braddock (NE): El caso es que Amanda tuvo la amabilidad de curar sus heridas, poner a buen recaudo esos anillos… y Brad nos consiguió un avión privado.
Danny Dalton: Me pregunto cómo le habrá ido a Roth…

Los tres se acercan a Knox, el joven ayudante de laboratorio, en parte responsable de la cámara de salto dimensional.

Profesor Vanister (NE): ¡Ah, señor Knox! ¿Qué tal ha ido el operativo?
Knox (ND): ¿El operativo…? (confuso, mira sus notas) No… ¿No les han dicho nada?
Profesor Vanister (NE): Decirnos… (inquieto) ¿Decirnos el qué?

Una voz a sus espaldas hace que los tres, Ben, Danny y el profesor, se den la vuelta con un sobresalto mal disimulado…

Sarah Kauffmann (ND): El señor Roth aun no ha regresado.
Knox (ND): La señora Kauffmann ya sabe que ustedes… bueno, que ustedes tuvieron ESE pequeño problema de desajuste dimensional del que ya les hablé.
Sarah Kauffmann (ND): Por suerte el señor Knox ha recalibrado la cámara de salto…
Danny Dalton: Un momento, no querrá decir…

Sarah Kauffmann se permite un segundo para mirarlos de arriba abajo. Están agotados, malheridos… apenas si se mantienen en pie.
Sí, sería una locura enviarlos así a una misión.

Sarah Kauffmann (ND): En efecto, señor Dalton… (mira su reloj) Salen ustedes en cinco minutos.

EPÍLOGO.

Año 2019.
Otro Londres.
Otro Universo…

Danny Dalton: Así que esto es el Big Ben…
Profesor Vanister (NE): Bueno, el que recuerdo no parecía haber sido bombardeado.

Como un gigantesco cíclope tuerto, el orgulloso Big Ben se alza ante los tres viajeros dimensionales, mostrando un gigantesco agujero humeante en donde antes había un hermoso reloj. Ben Braddock se incorpora, aun recuperándose de las nauseas de la reintegración molecular.

Ben Braddock (NE): Profesor, ¿ha visto esas columnas de humo? Las hay por toda la ciudad…
Profesor Vanister (NE): A juzgar por las calles desiertas y esa alarma que suena por todas partes, parece que la ciudad está siendo atacada.
Ben Braddock (NE): Bueno, el informe decía que la ciudad estaba bajo el ataque de fuerzas aliení…
Danny Dalton (interrumpe): Ey, gente… Tenemos compañía.

Con un chirriar de frenos, un todoterreno de color negro aparece de una de las avenidas colindantes. Danny y Ben buscan sus armas mientras el profesor se aferra al maletín. El vehículo frena a escasos metros de ellos y una de sus puertas se abre.

Ben Braddock (NE): “Torchwood” (leyendo el logotipo del vehículo) ¿Qué se supone…?
Danny Dalton (viendo a la persona que baja del coche): Esto tiene que ser una jodida broma…

Enfundado en una elegante gabardina negra y sonriente bajo el Armageddon, una versión de Russell T. Dalton los contempla.

Danny Dalton: ¿Tio…? ¿Tío Russell?
Capitán Harkness (NW): Creo que me confudes, amigo. Mi nombre es Jack Harness. Capitán Jack Harkness. Y si queréis vivir… (se escucha una explosión a lo lejos) …vendréis conmigo.

CONTINUARÁ…

miércoles, 17 de junio de 2009

Sesión 13-06-09 (Parte 1 de 2)

PREVIAMENTE, EN "RINGS"...
(
http://rings-therpgseries.blogspot.com/)

...Y ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD...

Marcus Vanister: Creo que nuestra prioridad es reparar la "Alfombra Mágica" y regresar a nuestro mundo, procurando no alterar aún más el curso de los acontecimientos de esta realidad paralela…

ARROJADOS A UNA ODISEA ENTRE DIMENSIONES ALTERNATIVAS…
Profesor Vanister (NE): Es la tanqueta. Lo que ha construido tu padre no es una máquina de salto dimensional. Es una máquina de guerra.

ENGAÑADOS POR EL LIBRO DE LAS SOMBRAS…
Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso.
***
Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!

CAPTURADOS POR WOLFRAM & HART…
James Roth (ND): El señor Manners tiene el Corazón de Krahan... aunque ustedes lo conocen mejor como "el prisma".
Ben Braddock (NE): Pero no tenemos la máquina de salto dimensional... así que no nos vale para nada.

CONDENADOS A ENMENDAR SUS PROPIOS ERRORES…
Ben Braddock (NE): ¿Qué ocurre, Danny? ¿De quién es esa carta?
Danny Dalton (leyendo): Leonard…es de Leonard.
Ben Braddock (NE): ¿Quieres decir que ellos le tienen? ¿Que está ... vivo?

… O A MORIR EN EL INTENTO.
Ben Braddock (NE): No… No puede ser…
Padre Vincent Layton (ND): Me temo que si. Fred Fesster es una de las almas que deberán capturar.

Episodio 3x09.-
RINGS contra NEVERFIELD (Parte 1 de 2)

Sala de Cuidados Intensivos. Planta 2.
Sede de Wolfram y Hart. Los Ángeles.
Universo Neverdale.


Ben Braddock (NE): Ya me has oído. Nos vamos a Nueva York.
Danny Dalton: Espera, Capi… Hay algo que no…
Ben Braddock (NE): ¿Es sobre la misión en nuestro mundo? (mientras se cambia de ropa, mira al profesor) ¿Fue todo bien, profesor? ¿Consiguieron encargarse de Devon Powell?
Profesor Vanister (NE): Eh… si, el señor Powell fue debidamente procesado, aunque…
Ben Braddock (NE): Genial. Así Billy y Rachel tendrán la oportunidad de tener una vida normal. (sonríe) Parece que al final vamos a tener un buen motivo para querer regresar a casa, ¿no cree, profesor?

Hace casi dos meses que Ben Braddock ha permanecido en coma, en la unidad de cuidados intensivos de Wolfram y Hart. Durante todo ese tiempo, ni el profesor Vanister ni el propio Danny Dalton han encontrado una forma suave de decirle a Ben que aquella operación en su mundo fue un éxito… sólo para Wolfram y Hart. Dos meses y aun no sabían cómo decirle que Billy Whitehouse había muerto tratando de acabar a su vez con Devon Powell. Danny y el profesor intercambiaron una mirada fugaz y se dijeron en silencio que ya habría tiempo para eso…

Danny Dalton: No es sobre la misión, Ben. Lo que intento decirte… (agarra el mando a distancia del televisor y lo conecta) Mejor lo ves tu mismo.
Ben Braddock (NE): Danny, qué…
Danny Dalton: Aquí está…

En pantalla, la reportera de la CNN se lleva la mano a sus auriculares mientras retransmite la noticia bajo la sombra de un gigantesco edificio. A medida que Danny va dándole voz, las palabras de la reportera hacen que Ben se estremezca…

Reportera CNN (NE): … para la gran celebración. En el aniversario del infame atentado contra la Torre Grant, todos se hacen la misma pregunta. ¿Se trata de un desafío a los terroristas? ¿Una muestra de arrojo ante quienes trataron de repetir el infame 11S hace apenas un año? Lo único que sabemos a ciencia cierta es que la gala que tendrá lugar mañana por la noche estará rodeada de fuertes medidas de seguridad. Y no es para menos: Gideon Grant apadrinará un acto conmemorativo en el que se hará entrega de un galardón en forma de anillo a las veinte personas de mayor influencia y calado de la Nueva York del siglo 21. Desde el alcalde hasta personalidades del cine y la televisión, todos recibirán un galardón que, en palabras del mismo Gideon Grant, "representa el compromiso y la unión de todos los neoyorquinos ante la lucha contra el terror".

Antes de que den paso a los deportes, Danny desconecta el aparato. El semblante de Ben es pura poesía. Lentamente, se sienta, como si de repente recordara que acaba de salir de un coma.

Ben Braddock (NE): Veinte anillos… Jesucristo.
Danny Dalton: Es lo que trataba de decirte, Ben. Acababa de oírlo por la radio.
Ben Braddock (NE): Tengo… tengo que ponerme en contacto con Brad, avisarlo de…
Danny Dalton: No te molestes. Ya lo he intentado y no hay manera de dar con él. Como si se lo hubiese tragado la puta tierra.
Ben Braddock (NE): Vamos a necesitar toda la ayuda posible en esto. Profesor, contacte con Arthur Craig… quizá siga en la ciudad y… Bueno, al menos seguimos teniendo su anillo, ¿no?

El profesor está a punto de marcar el número de móvil de Craig cuando escucha las palabras de Ben. Le mira y el chico comprende que algo no va del todo bien…

Ben Braddock (NE): Profesor, ¿qué…?
Profesor Vanister (NE): Me temo, señor Braddock, que el anillo… En fin…

El profesor se quita su guante y deja ver el anillo. Se lo quita con facilidad. "Demasiada facilidad" apunta mentalmente Ben. Cuando lo deja caer al suelo, se parte como la burda falsificación que es…

Profesor Vanister (NE): No tuve opción, señor Braddock… Wolfram y Hart supo desde el primer momento que usted lo llevaba consigo. Y cuando me lo exigieron…
Ben Braddock (NE): Maldita sea, profesor… ¡Mi primo Brad me lo entregó! ¡Me hizo responsable de él, maldita sea!
Profesor Vanister (NE): No crea que fue fácil, señor Braddock. Le repito que no tenía opción y, además, el trueque me permitió conseguir cierta información…
Ben Braddock (NE): ¿Información? ¿Qué…?
Profesor Vanister (NE): El portátil de Devon Powell, señor Braddock. En el que está toda la información relativa a MARGARET 2.0. Posiblemente, la información que nos permita dejar de vagar sin rumbo entre dimensiones… O al menos lo hará cuando Knox consiga desencriptar la clave de acceso.
Danny Dalton: ¿Knox? ¿Se fía usted de…?
Profesor Vanister (NE): El señor Knox ha demostrado ser…
Ben Braddock (NE): Bueno, es igual. No tenemos tiempo. Como decía… nos vamos a Nueva York.

Y diciendo eso, la puerta de la habitación se abre. Atraviesa el umbral una pareja de agentes de Wolfram y Hart. El primero es James Roth, el intrigante nuevo compañero de fatigas de nuestros protagonistas. El segundo es un individuo atlético, hispano y de unos treinta y tantos años. Perilla elegantemente recortada, peinado corto y engominado… Es John Ortega, la mano derecha de Sarah Kauffmann.

John Ortega (ND): Ah, están aquí… Bien. Acompáñenme a la sala de reuniones. Tienen una nueva misión.

El portazo suena lo bastante fuerte como para dejar claro que no ha sido una invitación formal.

Ben Braddock (NE): Pues parece que no vamos a Nueva York…

Sala de Reuniones. Planta 8.
Sede de Wolfram y Hart. Los Ángeles.
Quince minutos después.

John Ortega (ND): Su próximo objetivo les llevará a Londres.

Las luces se han apagado y en una enorme pantalla se muestra la imagen de un tipo bien parecido, de unos treinta y tantos, pelo largo en media melena castaña. Danny, el profesor y Ben intercambian miradas de duda y confusión. James Roth comprende a sus compañeros: el hecho de que Ortega les haya dicho que Sarah Kauffmann está de viaje de negocios en Nueva York no los ha dejado especialmente tranquilos.

John Ortega (ND): Su nombre es Andrew Mitchell, detective privado. Reside en Londres, en el número 11 de Downing Street. Su contrato con Wolfram y Hart estipulaba, a cambio de la contraprestación habitual, un incremento de su capacidad sensorial muy por encima de los límites humanos. (pulsa un botón y las luces vuelven a encenderse) Muy bien. El resto podrán leerlo en sus informes… ahora, si me disculpan.

Antes de que Ortega pueda dejarlos a solas, Ben no puede evitar casi atragantarse al leer uno de los párrafos del dossier.

Ben Braddock (NE): Espere un segundo… Aquí debe haber un error… la fecha…
John Ortega (ND): Me temo que no, Braddock. La fecha es correcta. 8 de Agosto de...
Profesor Vanister (NE): ...del año 2019
Danny Dalton: Y aquí donde pone "área metropolitana de Londres bajo el ataque y asedio de formas…" (levanta la vista, incrédulo) "¿Alienígenas?" Tienes que estar de…
John Ortega (ND): Yo de ustedes no me lo tomaría a la ligera, señores. Prepárense para el salto (mira el reloj) El tiempo vuela.

Apenas los ha dejado solos, Danny se incorpora dejando caer pesadamente el dossier sobre la mesa.

Danny Dalton: Esto es cosa de Kauffmann. ¡Está claro que enviarnos 11 años en el futuro es la mejor forma de evitar que agüemos la fiesta de Nueva York!
Ben Braddock (NE): Quizá podamos avisar a Arthur Craig, o a Vincent Layton…
Profesor Vanister (NE): He intentado llamar al señor Craig y, según parece, está en San Francisco, en mitad de la caza de otro anillo. Le he dejado el mensaje sobre el evento en Nueva York y los veinte anillos, pero…
Danny Dalton: Y el tal Layton por lo que sabemos no puede salir de los limites de su maldita iglesia, ¿no? No nos será de mucha ayuda.
Ben Braddock (NE): Pues tenemos que ir a Nueva York.
Danny Dalton: Es una puta locura, Capi. El suero…
Profesor Vanister (NE): Señor Dalton, el suero dejará de tener efecto en unas 22 horas. Con un poco de suerte… podríamos estar de vuelta a tiempo.
Danny Dalton: Bueno, eso nos deja sólo con el problema de que hay una misión que afrontar. Y si no la hacemos nosotros, ¿Quién cojones la va a hacer?

Ben, el profesor y Danny se miran en silencio y, al unísono, giran la cabeza. Sus miradas se posan en James quien, distraído, hojeaba su propia copia del dossier.

James Roth (ND): ¿Qué? (los mira) ¿Qué pasa?

Ruinas de Nuestra Señora de las Lágrimas.
Bajo los cimientos del cine Rialto, Harlem Hispano.Nueva York.
8 horas después.

Danny Dalton: Sigue sin gustarme…

La voz de Danny resuena en las paredes de piedra desnuda y en los escarpados escalones de la escalera que conduce al refugio secreto de Brad Braddock y los demás "cazadores de anillos". Ben comprende la inquietud de Danny: la capilla de aquella iglesia derruida, bajo los cimientos de aquel viejo cine, era posiblemente uno de los lugares más siniestros que había visto en su vida… "Con la salvedad de aquel mausoleo gigante que visité en aquella versión medieval de Springfield, claro.", pensó Ben.

Ben Braddock (NE): Lo comprendo, Danny. Pero Brad ha desaparecido sin dejar rastro. Si no está en su casa, es probable que esté aquí…
Danny Dalton: No me refería a eso, Capi. Me refería a dejar a Roth cubriéndonos.
Ben Braddock (NE): Quiere nuestra confianza y esta es su mejor oportunidad de ganársela. Dará caza al tal Andrew Mitchell por nosotros. No nos fallará…
Profesor Vanister (NE): Cielos... (contempla el inquietante escenario de la iglesia derruida bajo los cimientos del cine) Este lugar…
Amanda Lomax (ND): ¿Quiénes son ustedes?

Los tres se dan la vuelta al tiempo que los fluorescentes que penden del techo de la caverna se iluminan con un parpadeo. Mientras apagan sus linternas, contemplan a la joven que se ocultaba tras uno de los pilares básicos del cine. La misma que ha conectado las luces. La misma que luce un desgastado traje de abogada, impropio para una chica tan joven. No llegará a los treinta y pocos. Tiene el pelo rizado, castaño y es más bonita que atractiva.

Ben Braddock (NE): Señorita, verá…
Amanda Lomax (ND): Más les vale decirme quienes son…
Ben Braddock (NE): Me llamo Ben Braddock y…
Amanda Lomax (ND): ¿Braddock? Un segundo… ¿conoces a Brad?
Ben Braddock (NE): Es mi primo, en efecto. Y usted…
Amanda Lomax (ND): Me llamo Amanda Carpenter.
Danny Dalton: Y ahora es cuando nos dice que trabaja para Wolfram y Hart…

Por fortuna, los siguientes minutos dejan claro a Danny, Ben y el profesor que la joven Amanda no solo no trabaja para Wolfram y Hart sino que, además, forma parte del grupo de individuos que luchan en secreto por mantener bajo control esos infames anillos que albergan en su interior un poder infernal y peligroso…

Amanda Lomax (ND): Y así fue como Brad, David y los demás contactaron conmigo tras el funeral de mi padre. Él… (mira la capilla derruida) Esto es lo que me dejó. Su legado… y su misión.
Ben Braddock (NE): Entonces, ¿sabe lo que planea Gideon Grant? ¿Lo ha visto por televisión?
Amanda Lomax (ND): Mucho mejor... (saca de su bolso dos invitaciones) He conseguido un par de invitaciones gracias a un amigo que tengo en la Fiscalía. Cuando Brad y los demás desaparecieron, sospeché que Gideon Grant tramaba algo. Pero esto...
Profesor Vanister (NE): Claro...
Danny Dalton: ¿Qué ocurre, profe? Parece que le ha venido una revelación o...
Profesor Vanister (NE): Señor Braddock, ¿recuerda aquellos hombres a los que descubrimos intentando irrumpir en el Rialto en nuestra última visita a Nueva York?
Ben Braddock (NE): Si, lo recuerdo...
Profesor Vanister (NE): Los coches en los que llegaron tenían logotipos de una empresa de seguridad. Starkwood...
Amanda Lomax (ND): Oh, señor... Grant es dueño de esa empresa. Eso significa...
Ben Braddock (NE): Que posiblemente Brad y los demás estén en manos de Grant.

El silencio se hace en aquel sepulcro subterráneo. Y el tiempo sigue corriendo en contra de ellos.

Danny Dalton (rompiendo el silencio): ¿Y bien? ¿A qué coño estamos esperando?
Amanda Lomax (ND): ¿A dónde va?
Danny Dalton: Mira, guapa. Apenas si he entendido una mierda de toda esa movida esotérica de los anillos del demonio, ¿vale? Lo único claro es que quedan menos de dos tres horas para que empiece el espectáculo y no pienso quedarme aquí cruzado de brazos...
Ben Braddock (NE): Tiene razón. (mira a Amanda) Amanda, usted y el profesor entrarán por la puerta principal, con las invitaciones...
Profesor Vanister (NE): Pero, ¿yo? (mira preocupado a Ben) Pero, señor Braddock... Si Sarah Kauffmann está en esa recepción...
Ben Braddock (NE): Habrá cerca de mil personas en esa fiesta, profesor. Una barba postiza, gafas de sol y un tinte blanco harán maravillas con usted...
Danny Dalton: ¿Y nosotros, Capi? ¿Cómo vamos a entrar sin invitación en el sitio más seguro de la ciudad más segura del mundo?

Ben sonríe.

Ben Braddock (NE): Dime, Danny... ¿Nunca has querido hacer paracaidismo?

CONTINUARÁ...