Danny Dalton: Vale. Ahora el Libro es un libro y las Sombras... Se han ido.
Profesor Vanister (NE) ¿Y si han ido a otros Springfield?
Leonard Powell: ¿Y si han ido…? (mira Danny) ¿Y si han ido al nuestro?
ATRAPADOS EN UNA ODISEA DIMENSIONAL…
Riley Finn (ND): Estáis cometiendo un error… Trabajo para el gobierno de los Estados Unidos.
Leonard Powell: Si, claro. Y ahora me dirás que trabajas para una unidad militar especial que tiene un complejo subterráneo oculto bajo este pueblo de mierda.
Riley Finn (ND): ¿Cómo…? (sorprendido) ¿Conoces "La Iniciativa"?
UN VIAJE A TRAVÉS DE REALIDADES ALTERNATIVAS...
Profesor Vanister (NE): Ahora buscamos a Goodwin Steele, un abogado de Wolfram & Hart. Leonard Powell: Bueno, más bien son "abogados del Diablo"… en el sentido más literal de la expresión. Y buscar al tal Steele era nuestra misión… al menos hasta que un cabrón secuestró a nuestros colegas… Danny Dalton y Ben Braddock.
TODOS BUSCAN EL CAMINO DE VUELTA A CASA...
Danny Dalton: Un momento… ¿me está diciendo que tiene en su poder al tal Goodwin Steele?
Devon Powell (ND): Más que eso, señor Dalton. Lo que le estoy diciendo es que no sólo tengo aquello que Wolfram y Hart le han pedido que busque… Sino que además sé como destruir ese Libro.
PERO NO TODOS VIVIRÁN PARA ENCONTRARLO.
Leonard Powell: ¿Profesor Vanister?
Rupert Giles (ND): Creo que me confunde, joven. Mi nombre es Rupert. Rupert Giles.
Episodio 2x15.- NEVERDALE (Parte 4)
Esta historia tiene tantas versiones como mundos posibles existen…
Casi todas comienzan en Manhattan, hace unos ocho años. En un ático cercano a Central Park, acordonado por la policía…
Casi todas comienzan con un niño de apenas ocho años al que, bajo una noche de lluvia, truenos y sangre, se le acerca un hombre enfundado en un traje gris.
En algunos mundos, ese hombre es un agente del FBI. En otros, el hombre que muestra su acreditación al asustado crío es algo más. En éste, es un miembro de una organización secreta gubernamental conocida como "La Iniciativa".
¿Billy? – Su voz es ronca y profunda como el abismo.- ¿Billy Baxton?
No puede responder igual que no puede dejar de llorar y temblar. Acaba de clavar una estaca en el corazón de su propio padre. Es el primer monstruo al que ha dado muerte. En lo más profundo de su ser sabe que no será el último.
- Billy, fui amigo de tu padre... – Aun de pié, el individuo tiende su mano enguantada. Es algo más que un gesto de ayuda. Es la promesa de una nueva vida. De aceptar un nuevo destino.
Billy alza la mirada, empapada por las lágrimas y la lluvia… y contempla el rostro de su salvador.
- Me llamo Morgan, Billy. Morgan Kyle. Y he venido a ayudarte.
Ocho años después. Sede de Wolfram & Hart, Los Ángeles. Subnivel 3
Sus gritos y gruñidos resuenan con eco en la pequeña estancia. Antiguamente debió ser algún cuarto de calderas. Los muros, sucios y desnudos, están siempre marcados por humedad. La única luz, una bombilla triste y parpadeante, pende sobre la silla con refuerzos donde reposa el prisionero. No pasa de los veinte aunque su forma física es la de alguien que lleva años preparándose. Quizá un atleta. O un soldado. Quizá ambas cosas. Mientras asegura sus correas, Rosco piensa que todos los humanos parecen viejos cuando se les sienta en esa silla. La jodida silla.
- S´JKHSDFJ´KLGF – Y dicho esto, Gustav mira Rosco.
Éste, a modo de respuesta, se encoje de hombros.
- ¿Y yo qué coño sé, Gustav? – Rosco vuelve a mirar el monitor que acaba de encender Knox, el ayudante de laboratorio asignado al interrogatorio.
Gustav es un demonio F´yral. Los jefes le han dado una apariencia humana para no llamar demasiado la atención. Pese a todo, su pelo largo albino, sus ojos rojizos y el traje de dos mil dólares que lleva le dan un aire siniestro. Sin duda, Gustav tiene colegas en el inframundo que le buscaron un hueco aquí. Rosco, en cambio, es un vampiro: tenía un primo que trabajaba en Los Ángeles y fue él quien lo sacó de Sunnydale hace un par de años.
- Joder, ¿qué coño ha sido eso?
Knox, aun con el bolígrafo entre los dientes, mira a Rosco sin dejar de ajustar los controles del escáner psíquico.
- ¿Qué pasa, Rosco? - Por un momento salió algo en la pantalla. Un tipo ayudando a un crío asustado o algo así... - Ah, probablemente sea algún recuerdo lejano. Suelen aparecer cuando el sujeto está bajo estrés... Veamos… - Colocándose las gafas de lectura, Knox examina la ficha del sujeto. – Vaya. Un agente de "La Iniciativa". – Lo mira – Cada vez los reclutan más jóvenes… - ¿La Iniciativa? - Es una especie de rama del ejército, Rosco. Tiene una sede en Sunnydale y se dedican a llevar a cabo cacerías y experimentos con HST. Demonios, hombres lobo... y por supuesto, vampiros. - Joder... ¿Y dices que trabajan en Sunnydale? Menos mal que hice caso a mi cuñado y me vine a Los Ángeles. - AKJHA´LDHASLKJ´DH - ¿Podrías traducírmelo, Rosco? Me temo que mi dominio de la lengua F´yarl no es muy bueno. - Gustav dice que los vampiros ya teníamos bastantes problemas en Sunnydale con "La Cazadora". - "La Cazadora"... Bueno, por lo que parece los chicos de "La Iniciativa" tienen instrucciones de no cruzarse en su camino. No me extrañaría que la catalogasen como un HST más... - JHKL´JHKLJÑSAKDH`DJKHA - Gustav dice que ha oído por ahí rumores sobre ella. Dicen que no es del todo humana... - Bueno, no sé lo que dirán de "La Cazadora"... – Knox termina de conectar unos cables al monitor.- Pero nuestro amigo es humano al 100% Lo que quiere decir que este procedimiento posiblemente tenga secuelas en su capacidad cognoscitiva. - ¿HJG´AJKGHKJG´HASJ? - El señor Knox quiere decir que lo volverá idiota, Gustav. - Bien... – Knox se coloca unos auriculares y comienza a tomar notas. Mueve una redecilla y el chico comienza a sacudirse como un pelele cargado de electricidad. - Procedamos...
Rosco y Gustav fijan sus inhumanos ojos en la pantalla del monitor. Knox garabatea y escribe a toda velocidad en su cuaderno de notas. En la imagen, dejando atrás la niebla y el ruido, se puede ver una especie de despacho. Está mal iluminado y carece de cualquier comodidad. Las paredes son grises y lucen la sobriedad de una instalación militar. El hombre que mira a través del ventanal luce uniforme de camuflaje. Un afroamericano de unos cincuenta años, robusto y con la cabeza afeitada.
- Que me cuelguen... – Knox está a punto de cagarse en los pantalones. - ¿Qué pasa? - Es Morgan Kyle. El comandante Kyle en persona... Y eso. Si, no hay duda... Debe ser una de las dependencias de La Iniciativa. - ¿Cómo estas tan seguro, Knox? - No siempre trabajé para Wolfram & Hart, Rosco. Morgan Kyle... Joder. No ha cambiado nada. Por lo que hablan, parece que envía a este chico y a su compañero… - Knox hace una anotación rápida – Un tal… Sam Wayne… Les ha encomendado una misión.
Knox permanece en silencio mientras Gustav y Rosco deben asistir a las imágenes de la pantalla, mudas y con una deplorable definición.
- Espera... – Knox se ajusta los auriculares y escucha atentamente.- Parece que en "La Iniciativa" están cagados de miedo con lo de Goodwin Steele. - Entonces ¿fueron ellos los que secuestraron al señor Steele? - KHKJLJKH`SASS - ¿Qué ha dicho? - Gustav trabajó para el señor Steele un par de veces. Era un consultor, señor Knox. De los gordos. - Joder... – Knox deja escapar un silbido – Pues acaban de confirmar que si. Que fue "La Iniciativa" la que… ¡Vaya!
La imagen parpadea y se pierde unos instantes.
- ¿Qué es lo que pasa, señor Knox? - No sé lo que les acaba de ordenar el comandante Kyle… - Knox forcejea con los cables: la imagen sigue siendo pura y dura estática.- … Sea lo que sea lo que les ordenase, a éste tío parece haberle creado un conflicto moral que interfiere con las ondas psíquicas... - Espere, señor Knox... ¡Parece que ya se ve algo!
Los ajustes de Knox en los controles hacen que el tipo grite bajo la mordaza. Pero por lo menos, la imagen vuelve a la pantalla. Y esta vez el escenario es distinto. Es un despacho, completamente distinto al anterior. Éste se encuentra decorado con sumo gusto y costosa elegancia. Muebles de madera noble, valiosos cuadros en las paredes...
- Vale. Esa lujosa mansión ya no es "La Iniciativa". Y ese... – Knox se queda pálido. Más pálido de lo que ya es- Joder... - ¿Quién es? – Rosco señala al tipo viejo, enfundado en un batín burdeos como si fuese la versión siniestra de Hugh Hefner. - Es Devon Powell. Era un ex – vigilante hasta que el Consejo lo expulsó. He leído sobre él en los archivos. Pero nadie tenía ni idea de donde estab... Espera. – Knox guarda silencio súbito: el audio parece haber vuelto a los auriculares – Están hablando...
En pantalla, siempre a través de los ojos del recuerdo del tipo postrado en la silla, el escáner muestra a dos hombres más en la estancia. Uno ya apareció en el recuerdo anterior. Es el compañero del prisionero, el tal Sam Wayne. Viste el mismo uniforme militar, con todo el aspecto de un marine: joven y cabreado. El otro, sin embargo…
- ¡¡GHAIL´HDASKJH!! - Tranquilo, Gustav... – Rosco tiene que retener el entusiasmo de su colega. - ¿Qué pasa? – Knox mira al F´yral con cierto temor... - ¡G´HFHJGFDL´GHAIL´A! - Gustav dice que conoce a ese otro tío. El chaval de pelo castaño y vendaje en el pecho... - ¡YUTGJHGFF! - Dice que es uno de los que aparecieron en esa tanqueta que arrasó la planta cuarta. - Tiene sentido... – Knox vuelve a mirar la pantalla. – Por lo que me han dicho, se llama Danny Dalton y el bufete los envió a él y a sus amigos a Sunnydale. - Espera, sí... – Rosco hace memoria.- Pero ¿no habían muerto en una emboscada? - No... – Knox ajusta los niveles de rastreo psíquico.- Esos fueron los refuerzos que enviaron. Lo último que supimos de ellos fue que alguien los había emboscado... - Y parece que fueron los de esa "Iniciativa", ¿no? - Si, pero...
La imagen se llena de niebla de nuevo. Knox maldice entre dientes mientras el prisionero se revuelve en la silla, entre gruñidos que, sin la mordaza, serían gritos de intenso dolor.
- Se resiste... – Knox aprieta varios botones y gira la redecilla de intensidad, del 1 al 3. – Esto te va a doler más, amigo... - KHK´LJHS... - Totalmente de acuerdo, Gustav... – Rosco da un trago a su petaca y saborea un poco de sangre.- Esto va para largo... - Espera… Creo que ya... – pulsando un par de botones, Knox consigue que la imagen del monitor parpadee.- Si, ¡ya lo tengo!
En pantalla, la escena ha cambiado radicalmente. Como si el presupuesto de sus recuerdos hubiese aumentado, la siguiente escena transcurre en un exterior. Es de noche y aparenta ser los alrededores de alguna nave industrial abandonada. Las llamas de un Cadillac ardiendo dejan ver como un pequeño utilitario abandona el recinto. Una vez el coche se aleja lo suficiente, el Hummer en el que viaja el prisionero comienza a moverse, saliendo de su escondrijo.
- Joder, se ve de puta pena... ¿No puede mejorar la imagen, señor Knox? - Es de noche, Rosco. Y no es un DVD... Son recuerdos. No le pidas más... – Knox se ajusta los auriculares.- Parece que su compañero y él han ido a capturar al resto de los amigos de Danny Dalton... Y se han topado con la Cazadora. - ¿Y qué más? - Pues poco más... Al parecer los colegas del tal Danny Dalton tampoco han querido tener mucho trato con ella. Imagino que los socios les habrán avisado con respecto a evitar a "La Cazadora". - HJ´KHLKKHKL´JHSH... - Dice Gustav que conoce a esos dos... El cuarentón con cara de rata de biblioteca y el chaval rubio. - Según mis informes son los compañeros de Danny Dalton, el profesor Marcus Vanister y Leonard Powell. A quien no conozco... Joder. - ¡Ey! ¡Pare la imagen, señor Knox! - ¡No puedo...! - ¡AJKHLKAJHSD! - Ya puedes decirlo, Gustav... Está buenísima.
El prisionero y su compañero de "La Iniciativa" salen de la nave industrial llevando en brazos a una joven. El punto de vista en primera persona ayuda a tener una buena perspectiva de los encantos de la chica. Morena, pelo lacio, una cazadora vaquera que deja ver una más que generosa camiseta de tirantes bajo la misma… Un segundo vehículo de "La Iniciativa" no tarda en hacer acto de presencia.
- ¿A dónde se la llevan, señor Knox? - Si las cosas siguen igual que cuando trabajaba para ellos, Rosco… Es una reubicación. Seguramente esa chica haya sido testigo de la operación. La dejarán en su casa con bastante droga de amnesia en la sangre como para despertar al día siguiente sin recordar nada… – Knox sonríe socarronamente a Rosco.- No te preocupes: tus colegas chupasangres de Sunnydale podrán hincarle el diente cualquier otro día. - ¿KJHKJHLKJASL´GHAL? - La verdad es que tienes razón, Gustav… - Rosco señala a Leonard, Danny y el profesor, que suben a bordo del Hummer de "La Iniciativa" - ¿Y qué les harán a ellos? - Pues según mi informe… - Knox repasa las notas que le han sido entregadas minutos antes de iniciar el interrogatorio.- Dalton, Powell y el profesor Vanister aseguran haber escapado de "La Iniciativa". Imagino que escaparían antes de que los llevarán a las instalaciones subterráneas y… - Pues no, señor Knox. – Rosco, que no ha dejado de mirar la pantalla, señala el monitor.- Mire…
La escena que muestra el escáner es la del peculiar grupo sentados alrededor del mismo escritorio tras el que, minutos antes, Devon Powell daba instrucciones a Sam Wayne y al propio prisionero. A éstos se les ha unido ahora el trío de involuntarios agentes de Wolfram & Hart. Sobre el escritorio reposan planos, diseños…
- Espera un momento… - un escalofrío sube por la espina dorsal de Knox. Se coloca los auriculares, ajustando al máximo el sonido. - Esos planos… Señor Knox, ¿son lo que…? - Si, Rosco… Son los planos de este edificio.
El silencio se apodera de la sala. Ni siquiera Gustav se atreve a romperlo con uno de sus gruñidos. Los ojos de Knox se van abriendo poco a poco a medida que escucha las palabras que intercambian unos y otros. Rosco y Gustav no pueden oír lo que hablan pero tampoco es que lo necesiten. Todo queda bien claro cuando Leonard Powell y su padre en esta dimensión se dan un honesto apretón de manos.
- Joder… JODER… ¡¡¡¡JODER!!! - Knox se arranca de raíz los auriculares y deja caer la silla estrepitosamente, abalanzándose sobre el teléfono como quien se aferra al saliente de un acantilado. – ¡¡Póngame con la señora Kauffmann!! ¡¡Es urgente!! – Hay unos segundos de excusas y secretarias - ¡Ya sé que está reunida! ¡Pero es importante! ¿¡NO LO ENTIENDE!? ¡UNA TRAMPA, JODER! ¡¡¡UNA TRAMPA!!!
Sala de Juntas Nº2 Octava Planta del Edificio de Wolfram & Hart, Los Ángeles. Treinta y tres segundos después.
- Así que consiguieron escapar de "La Iniciativa" y llevarse consigo a… - Kauffmann se ajusta sus gafas de lectura y da un vistazo a sus propias anotaciones.- ¿William Whitehouse?
Danny Dalton, Leonard Powell y el profesor Vanister asienten en silencio. Enfundados en sus elegantes trajes intentan mantener a raya su nerviosismo. Mientras, el doctor Casey y una hermosa enfermera rubia preparan las dosis de suero. El suero que impide que, como vagabundos dimensionales que son, exploten debido a la presión entre realidades paralelas.
- Mmmm… - El gesto de morder la patilla de las gafas es algo muy humano. Kauffmann lo suele hacer para dar esa sensación a sus interlocutores. "Sensación de humanidad" la llama. – Si es cierto que el señor Whitehouse sabe donde está Goodwin Steele, nuestro departamento de interrogatorio psíquico nos dará pronto una respuesta… - No es por ofender… - Danny no puede evitar mirar el reloj y después al doctor Casey.- Pero, ¿no podría darse prisa con eso? - Antes me gustaría saber qué ha sido del señor Braddock… - Braddock… - A todos les ha pillado por sorpresa. Pero sólo a Leonard se le da tan bien improvisar mentiras. – Claro, Ben…
Es entonces cuando suena el teléfono. Por un segundo casi parece que Kauffmann esté más interesada en escuchar una respuesta que en contestar al aparato. Por desgracia para ellos, sólo lo parece.
- Kauffmann… - La directiva permanece a la escucha y asiente.- Bien, páseme con él.
Leonard no aparta la mirada de la mujer. O lo que sea en realidad. Mientras habla por teléfono, tiene el mismo aspecto que aquella agente del FBI a la que conocieron en ese mundo paralelo que parecía el gemelo del suyo. Aquel en el que murió Fred. Por alguna razón, Leonard pensó que bastaba ese motivo para arriesgar sus vidas en ese plan. Las suyas o la del Billy Whitehouse de este universo. Pero su padre en este mundo parecía no ser tan bastardo como en otros. Incluso había convencido a Danny de que conocía una forma para destruir el Libro de las Sombras. Pero para recuperarlo había que engañar a Wolfram y Hart.
Sólo necesitaban que Billy aguantase diez minutos las torturas a las que les sometiesen esos abogados del Diablo.
Diez minutos y tendrían un comando de "La Iniciativa" asaltando el edificio y dándoles la distracción que necesitaban.
- Señor Powell… - el susurro del profesor Vanister sacó a Leonard de sus pensamientos.- Su nariz…
Leonard palpó con sus dedos la sangre que había comenzado a manar de sus orificios nasales. Y acto seguido, miró el reloj. Cinco minutos. Sólo cinco minutos más, la dosis de suero y…
Entonces, Sarah Kauffmann colgó el teléfono. Suspiró y, con una mirada, hizo hervir el suero contenido en aquellos viales… hasta hacerlos estallar.
- Me temo que han cometido un tremendo error, caballeros… - Sarah se incorporó al tiempo que todos se ponían en pie, dispuestos a morir.- El último que cometerán en sus vidas.
ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"... Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso. *** Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!
ATRAPADOS EN UNA ODISEA DIMENSIONAL… Danny Dalton: Vale. Ahora el Libro es un libro y las Sombras... Se han ido. Profesor Vanister (NE) ¿Y si han ido a otros Springfield? Leonard Powell: ¿Y si han ido…? (mira Danny) ¿Y si han ido al nuestro?
UN VIAJE A TRAVÉS DE REALIDADES ALTERNATIVAS... Ben Braddock (NE) (mostrando un pergamino): Este es el ritual que Lord Powell quería usar para terminar de dar forma física a Garius Voldan... ¿Crees que podrías darle la vuelta? ¿Invertirlo para encerrarlo de nuevo en el Libro?
TODOS BUSCAN EL CAMINO DE VUELTA A CASA... Profesor Vanister (NE): Muy bien, coordenadas para el salto al paralelo Neverend establecidas. Caballeros… abróchense los cinturones.
PERO NO TODOS VIVIRÁN PARA ENCONTRARLO. Margaret 2.0: SISTEMA DE SALTO ACTIVADO. INTEGRIDAD MOLECULAR 99%, 98%, 97%...
Ben Braddock (NE): ¡¡Profesor!! (señala el Libro de las Sombras... que ha comenzado a brillar) ¡Mire!
Episodio 2x13.- NEVERDALE (Parte 2)
Universo Neverend Aula 102. Facultad de Ciencias Avanzadas, Universidad de Berkeley. Hace aproximadamente 6 años.
Profesor Marcus Vanister (NE): … tres coma cinco. Y así conseguimos una resolución óptima sin apenas coeficiente de rozamiento.
La voz de Marcus resuena contra las paredes de aquel aula vacía. En las dos semanas que lleva dando clases, siempre repite el mismo ritual de recitar la clase a un montón de bancas vacías. No es lo suyo, se repite: debería estar metido en un laboratorio o sentado ante su escritorio y su ordenador. Pero dar cuatro horas de clases semanales es uno de los pequeños precios que le obliga a pagar la Universidad de Berkley a cambio de poder entrar en sus programas de investigación.
Evan Foster (tocando a la puerta): ¿Profesor Vanister?
Marcus aun limpia sus gafas cuando ve al joven apoyado en la puerta. No supera los treinta pero el traje gris que lleva le infunde una cierta madurez prematura. Estrecha su mano, sonriente como un vendedor de coches. Y por un momento, Marcus no puede evitar pensar en que habla como si lo fuese.
Evan Foster: Foster, Evan Foster, del Comité de Estudios de la Universidad (estrechando su mano) Es un placer conocerle, profesor. Lamento no haber podido presentarme antes pero ya sabe como son las primeras semanas del curso…
No. Marcus no lo sabe. Y no quiere saberlo. Si aguanta la cháchara del señor Foster es, primero por cortesía. Y después porque Foster es uno de los cinco miembros del Consejo de Estudios que supervisan y apruebas los programas de investigación que financia la Facultad. El propio Foster es quien saca el tema y le recuerda que tiene de plazo hasta el final de la semana para entregar un documento explicando la naturaleza e su proyecto.
Evan Foster (ante el umbral del aula): Bueno, profesor Vanister: ha sido un placer y… oh, vaya. Casi lo olvido… (sale al pasillo y llama a una tercera persona que aguarda sentada al fondo) ¿Rayna?
Marcus acaba de colocarse sus recién limpiadas gafas cuando la ve aparecer por la puerta. La joven es una chica negra, de pelo rizado y vestida con una cazadora vaquera. Se abraza a una carpeta que, a juzgar por las fotografías que la forran, no hace mucho que ha visto las aulas de un instituto.
Rayna St.Johns (nerviosa): Es un honor conocerle, profesor Vanister… (le estrecha la mano) Su artículo sobre las partículas inestables me pareció… increíble.
Tan nerviosa está la joven que su carpeta resbala de entre sus brazos, estrellándose contra el suelo y desperdigando por él un sin fin de apuntes y anotaciones matemáticas. Mientras la ayuda a recogerlas, Marcus no puede evitar fijarse en ellas. Le basta un fugaz vistazo para reconocer en esos cálculos la obra de un cerebro privilegiado. Sus planteamientos son osados, casi ilusos…
Pero Marcus no tiene duda alguna: esa chica tiene algo. Tiene "la magia".
Mientras la ve marcharse, Marcus apenas si escucha las palabras de Foster.
Evan Foster: Si, señor. La joven Rayna es una de las jóvenes promesas de esta Facultad. Y usted, profesor, será su guía… (poniendo la mano en el hombro de Marcus) Su vigilante.
Universo Neverdale Estación de Servicio TEXACO. A treinta kilómetros de Sunnydale, California. Ahora.
Leonard Powell: Profesor, ¿no cree que Danny y Ben tardan demasiado?
La voz del señor Powell saca al profesor Vanister de sus pensamientos. Sentado en el asiento del copiloto de esa elegante berlina negra, enfundado en ese traje de chaqueta y con esa revista de televisión entre manos; el profesor recuerda donde se encuentra. Está en un universo en el que su vida y la de sus peculiares compañeros de viaje no es más que una serie de televisión.
Leonard Powell (señalando la portada de la revista en la que sale el elenco protagonista de la serie NEVERFIELD): Habría que hacer una visita a esos estudios de televisión, profesor. El tipo que hace de mí no se me parece en nada. Y el de Fred… joder, profesor, ¡el actor que hace de Fred es blanco!
El profesor sigue mirando en silencio la revista: tienen problemas mucho más importantes que un mal casting. Si no encuentran al agente de Wolfram & Hart desaparecido es muy posible que sus nuevos socios dejen de considerarlos útiles… y dejen de proporcionarles ese misterioso suero. La sustancia que impide que la presión dimensional destroce sus cuerpos.
Leonard Powell (mira el reloj): Joder, ¿Cuánto se tarda en vomitar? Voy a buscar a esos dos, profe. Usted compre algo de beber para el camino, ¿vale?
Mientras Leonard da la vuelta al edificio de la estación de servicio, en busca de los servicios; el profesor Vanister entra en el pequeño supermercado y busca bebidas isotónicas. El suero parece haber causado un desagradable efecto secundario en los organismos de Danny y Ben. Quizá se trate de un rechazo a nivel genético. Teniendo en cuenta que son…
Antes de que sus pensamientos lleguen a una conclusión, el profesor escucha las voces de Leonard. Para cuando sale al exterior, puede ver al joven entrando a toda velocidad en el coche y señalando a un todoterreno que sale a toda velocidad del área de servicio.
Leonard Powell: ¡Son Danny y Ben, profesor! ¡Los han secuestrado!
La persecución por carretera apenas si dura unos segundos: de inmediato, el todoterreno se adentra en el desierto. Leonard trata de seguir el juego de su presa… sin darse cuenta de que ha caído en su trampa: un inesperado desnivel en las dunas hace que la persecución acabe con la berlina hundida en la arena… y su presa perdiéndose a lo lejos, oculta su trayectoria por la columna de humo que levanta tras de sí.
Leonard Powell: Joder, no sé quien es… pero el hijo de puta es bueno. Profesor Vanister (NE): Y si mis cálculos son exactos… se dirige a Sunnydale, señor Powell.
Los Ben Braddock y Danny Dalton de este universo eran miembros de una fraternidad universitaria y residían en Sunnydale. Sin embargo, los dos jóvenes fallecieron en un accidente de coche… hace aproximadamente un mes. Casi al mismo tiempo en que un agente de Wolfram & Hart, Goodwin Steele, desaparecía sin dejar rastro. Y ahora alguien había secuestrado a los Ben y Danny de otra dimensión. ¿Por qué?
Sólo había una forma de averiguarlo: yendo a Sunnydale. En el fondo, y pese a que su nombre era distinto, tanto a Leonard como al profesor les resultaba extraño descubrir lo similar que ese Sunnydale era a su Springfield original. Tan distinto y a la vez tan parecido como algunas otras versiones que ya habían conocido de ese condenado pueblo.
Eran aproximadamente las cuatro de la tarde cuando llegaron a Sunnydale. El profesor Vanister había intentado ponerse en contacto con Wolfram & Hart. Sin embargo…
Sarah Kauffmann (ND) (por teléfono): Profesor Vanister, me aseguraré de que nuestro departamento de documentación y archivo tome nota de su petición. Sin embargo, permítame un consejo: si empiezan a dar más problemas a Wolfram & Hart de los que resuelven, comenzaremos a pensar que no nos son de utilidad… ¿comprende lo que le digo?
Sin el apoyo de sus nuevos patrones, había que iniciar indagaciones al viejo estilo: preguntando. Mientras el profesor Vanister buscaba unas gafas de sol y otros complementos con los que nadie pudiese notar su parecido con un habitante local llamado Rupert Giles; Leonard por su parte decidió comenzar su ronda de preguntas por un lugar que conocía bien. El Golden… o, como lo llamaban en Sunnydale, "el Bronze".
Si el Golden parecía un local sacado de los años cincuenta, este "Bronze" era una nave industrial reconvertida en pub-discoteca. Muy similar al que habían conocido en el universo natal del profesor y Ben. Leonard sonrió al comprobar que, como en ese mundo, la encargada de abrir el local era la misma: Nora Thompson.
Nora Thompson (ND): Lo siento, amigo… (mientras abre el "Bronze")Pero aun tardaremos un par de horas en abrir al público… Por cierto, bonito traje.
Aprovechando que Nora no parecía reconocerle, Leonard decidió emplear un poco de encanto "made in Powell" junto al efecto que causaba su elegante traje. Por desgracia, Nora no resultó de demasiada ayuda: no sabía nada de ningún abogado llamado Goodwin Steele. Sin embargo, las indicaciones oportunas sobre los dos estudiantes fallecidos en accidente de tráfico si dieron resultado…
Nora Thompson (ND): Si, fue horrible. Dos chicos de la universidad, creo. No solían venir mucho por aquí, la verdad… Ya sabéis: los tíos cuando entran en una fraternidad, convierten sus sedes en fiestas perpétuas.
Las palabras de Nora aun resonaban en los oídos de Leonard cuando él y el profesor entraban por las puertas de la sede de la fraternidad "Delta Kappa Epsilon". Era media tarde pero a juzgar por el desenfreno y la fiesta que bullía en el enorme salón de la fraternidad, bien parecía una rave a altas horas de la madrugada. Entrar en el recinto de las fraternidades no había sido difícil (al menos, no teniendo esos trajes y los maravillosos "documentos de impronta psíquica" que Wolfram & Hart les habia proporcionado)
Sin embargo, dos tipos trajeados llamaban mucho la atención en aquella fiesta de fraternidad. Y casi de inmediato, su presencia se hizo notar más de lo deseable. Bastó una leve provocación por parte de uno de los matones de fútbol americano allí presentes para que Leonard comenzara una pelea. Por supuesto, fue el profesor Vanister quien se llevó el primer golpe de una pelea que acabó tan pronto como lo confundieron con el profesor Rupert Giles.
Y así, mientras Leonard calmaba los ánimos con una sonrisa y el profesor Vanister se veía rodeado de jóvenes que aseguraban ser antiguas alumnas suyas en el Instituto; una voz llamó la atención de los dos viajeros dimensionales.
Riley Finn (ND): Disculpen lo ocurrido… Soy Riley, de la Delta Kappa Epsilon. Profesor Giles, si me acompaña quizá podamos hacer algo con esas manchas…
Dejando atrás el bullicio de la fiesta y al amparo de una habitación algo más discreta, el joven Riley Finn encañona con una pequeña pistola a Leonard y el profesor. Éstos, más que acostumbrados a verse ya ante el cañón de un arma, optan por seguirle el juego al señor Finn… al menos de momento.
A punta de pistola, el joven Riley Finn los lleva hasta una camioneta, aparcada en la parte posterior de la casa de la fraternidad. Entre los otros vehículos que permanecen allí aparcados, Leonard reconoce uno en concreto: el todoterreno azul en el que se llevaron a Danny y Ben.
Siguiendo las indicaciones de Riley, Leonard conduce hasta el Motel Gates: el viejo negocio regentado por la señora Wayne. En una de las habitaciones del mismo, lejos de miradas indiscretas, Riley entrega unas esposas a sus dos prisioneros y se dispone a ponerse en contacto con alguien a quien llama "su superior". Está demasiado ocupado recibiendo ordenes, como un buen soldadito, cuando Leonard y el profesor saltan sobre él. Consiguen arrebatarle la pistola y obligarle a esposarse en una de las dos camas de la habitación.
Riley Finn (ND): Estáis cometiendo un error… Trabajo para el gobierno de los Estados Unidos. Leonard Powell: Si, claro. Y ahora me dirás que trabajas para una unidad militar especial que tiene un complejo subterráneo oculto bajo este pueblo de mierda. Riley Finn (ND): ¿Cómo…? (sorprendido) ¿Conoces "La Iniciativa"? Leonard Powell: Espera un segundo… ¿¿Otro Springfield con una base secreta del gobierno bajo tierra?? Jooooder…
Antes de que puedan sacar más información de Riley, dos comandos encapuchados asaltan la habitación, subfusiles en ristre. El profesor, sin embargo, ha tomado a Riley como rehén y, colocándole la pistola en la sien, lo usa como baza para dejarse escuchar. Paradójicamente, y amenazas a parte, el gesto de devolverle el arma a Riley es el que finalmente hace que el joven soldado comience a confiar en esos dos misteriosos individuos.
Una vez los comandos regresan al furgón que aguarda frente al motel; Riley pasa los siguientes quince minutos escuchando la historia de Leonard y el profesor sobre universos paralelos, viajes entre dimensiones y la existencia de otras versiones de sí mismos.
Profesor Vanister (NE): Ahora buscamos a Goodwin Steele, un abogado de Wolfram & Hart. Leonard Powell: Bueno, más bien son "abogados del Diablo"… en el sentido más literal de la expresión. Y buscar al tal Steele era nuestra misión… al menos hasta que un cabrón secuestró a nuestros colegas… Danny Dalton y Ben Braddock. Imagino que los conocías: eran de tu fraternidad… Riley Finn (ND): ¿Ben? Ben era algo más que un miembro de la fraternidad. Tanto él como Danny eran miembros de "La Iniciativa". Y Ben… Ben era mi amigo. Profesor Vanister (NE): Pero murieron en un accidente de tráfico… Riley Finn (ND): Aquello sólo fue una tapadera orquestada por "La Iniciativa". Tanto Danny como Ben fueron considerados "desaparecidos en combate" tras una misión clasificada como alto secreto.
La explicación de Riley acerca de "La Iniciativa" explica en gran parte la cantidad de crímenes y desapariciones sin resolver que salpican Sunnydale: la presencia de un importante foco de organismos sobrenaturales, llevó al gobierno a crear una rama especializada en su lucha y erradicación.
Leonard Powell: Así que Spring… quiero decir, Sunnydale está plagado de seres extraños y nocturnos, ¿no? (mira a Vanister) ¿Le suena de algo, profesor? Profesor Vanister (NE): Puede carecer de sentido, por supuesto. Como lo es para el señor Finn las teorías de mundos paralelos… Riley Finn (ND): En realidad, profesor Vanister, tiene mucho sentido. Eso explicaría… (mira a Leonard) por qué el hijo de Devon Powell sigue vivo. Leonard Powell: Espera… ¿conoces a mi padre? Riley Finn (ND): ¿Conocerle? Devon Powell es una de las tres personas que conforman el Triunvirato: el organismo que controla y dirige las actividades de "La Iniciativa" en Sunnydale. (mira a Leonard) Te reconocí porque había visto tu ficha en los archivos personales… por eso te reconocí en la fiesta. Profesor Vanister (NE): Un momento… Has dicho un Triunvirato. ¿Quiénes son los otros dos miembros? Riley Finn (ND): La doctora Margaret Walsh y el coronel Morgan Kyle. Leonard Powell: Jooooder.
En ese momento, Riley recibe una llamada telefónica de su superior… que resulta ser la doctora Walsh. Tras un rato hablando, informa a sus nuevos y potenciales aliados de su situación.
Riley Finn (ND): La doctora Walsh lleva un tiempo sospechando que tanto Devon Powell como el coronel Kyle llevan a cabo misiones a espaldas de los intereses gubernamentales. Profesor Vanister (NE): Misiones como en la que desaparecieron los agentes Braddock y Dalton, ¿cierto? Riley Finn (ND): En efecto. Y al ser "material clasificado" los únicos que saben lo que pasó realmente son Powell, el coronel Kyle… y los dos miembros supervivientes de la operación: los agentes Samuel Wayne y William Whitehouse. Y ninguno de los dos ha querido decir nada de lo ocurrido en la operación "Shadowbook". Leonard Powell: Vale. "Libro de las Sombras". Muy sutil, papá. Profesor Vanister (NE): Es evidente que esa operación y la desaparición de Goodwin Steele están directamente relacionadas. Riley Finn (ND): Sin embargo, no hay constancia en los registros de "La Iniciativa" de ningún prisionero reciente que responda a la descripción de Goodwin Steele. Pero… Leonard Powell: ¿Qué? ¿Qué pasa? Riley Finn (ND): La doctora Walsh me ha confirmado que tampoco se ha notificado la captura de dos duplicados de los agentes Ben Braddock y Daniel Dalton. Profesor Vanister (NE): Algo me dice que tanto nuestros compañeros de viaje como el señor Steele se encuentran en manos del señor Powell. Leonard Powell: Y apuesto lo que quiera, profe… a que sé donde los ha llevado.
Riley Finn explica el lugar donde se encuentra la mansión de Devon Powell en ese universo: no muy lejos de su ubicación en el Springfield del que viene el propio Leonard. Sin embargo, ante la idea de tomar al asalto la mansión con la ayuda de "La Iniciativa"…
Riley Finn (ND): No. Leonard Powell: Pero, tío… ¡Conozco a mi padre, ¿vale?! Si te digo que los tiene en su mansión es que los tiene en su mansión. Riley Finn (ND): No se trata de eso. La doctora Walsh no puede verse involucrada en todo este asunto. Si se descubriese que ella ha colaborado de alguna forma en un golpe contra altos cargos de "La Iniciativa" como Powell o el coronel Kyle… Profesor Vanister (NE): Y la pena por alta traición es la misma en todos los universos, señor Powell. Riley Finn (ND): Si… La muerte.
Viendo las últimas luces del ocaso filtrarse por la ventana de la habitación del motel; el profesor hace un silencioso cálculo mental. Les quedan menos de doce horas antes de que sus organismos asimilen la última gota de suero que riegue sus venas.
ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"... Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso. *** Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!
ATRAPADOS EN UNA ODISEA DIMENSIONAL… Danny Dalton: Vale. Ahora el Libro es un libro y las Sombras... Se han ido. Profesor Vanister (NE) ¿Y si han ido a otros Springfield? Leonard Powell: ¿Y si han ido…? (mira Danny) ¿Y si han ido al nuestro?
UN VIAJE A TRAVÉS DE REALIDADES ALTERNATIVAS... Ben Braddock (NE) (mostrando un pergamino): Este es el ritual que Lord Powell quería usar para terminar de dar forma física a Garius Voldan... ¿Crees que podrías darle la vuelta? ¿Invertirlo para encerrarlo de nuevo en el Libro?
TODOS BUSCAN EL CAMINO DE VUELTA A CASA... Profesor Vanister (NE): Muy bien, coordenadas para el salto al paralelo Neverend establecidas. Caballeros… abróchense los cinturones.
PERO NO TODOS VIVIRÁN PARA ENCONTRARLO. Margaret 2.0: SISTEMA DE SALTO ACTIVADO. INTEGRIDAD MOLECULAR 99%, 98%, 97%... Ben Braddock (NE): ¡¡Profesor!! (señala el Libro de las Sombras... que ha comenzado a brillar) ¡Mire!
Episodio 2x12.- NEVERDALE (Parte 1)
De: Sarah Kauffmann, Supervisora de campo. Para: Consejo de Administración de Wolfram & Hart. Asunto: Caso 235682/X - Neverfield contra Wolfram & Hart.
Estimados Socios
Hace aproximadamente treinta días humanos la sucursal de nuestra firma en el paralelo dimensional 055-h3d0n fue víctima de un infame incidente. Uno de nuestros agentes, Goodwin Steele (contable del área de Adquisiciones, ver anexo A) desapareció sin dejar rastro. Nuestros oráculos y videntes fueron incapaces de localizarlo. Y lo que fue aun peor: tampoco pudimos rastrear el paradero del recipiente de almacenaje de almas que, en el momento de su desaparición, llevaba consigo el agente Steele.
Durante las últimas semanas todos nuestros esfuerzos por encontrarlo fueron en vano. Sin embargo, hace tan solo 72 horas captamos una señal procedente de un universo paralelo más allá de nuestra jurisdicción habitual. La señal en cuestión fue una baliza mística activada automáticamente por la liberación de las almas que permanecían encerradas en el recipiente que el agente Steele llevaba consigo en el momento de su desaparición.
Siguiendo las instrucciones del Consejo de Administración, fui trasladada a la sede del paralelo 055-h3d0n para supervisar el ritual de invocación mediante el cual traeríamos de vuelta el recipiente vacío. Una vez recuperado, nuestros expertos podrían rastrear el paradero de las almas fugitivas. El ritual se inició a las 20:02 (hora de la Costa Oeste), en uno de los despachos de la cuarta planta de nuestro edificio de oficinas en Los Ángeles.
A las 20:06, el portal abierto por nuestro ritual dejó pasar a nuestro universo un vehículo militar acorazado. En su interior, viajaban un grupo de individuos que tenían en su poder el recipiente del (aun desaparecido) agente Goodwin Steele. Los ocupantes del vehículo iniciaron un desesperado intento por escapar, arrasando a su paso la mayor parte de las dependencias de la cuarta planta (para un desglose de los destrozos totales, consultar anexos D y E) Los equipos de asalto fueron puestos en código rojo y, finalmente, consiguieron reducir a los ocupantes del vehículo cuando estos parecían estar a punto de rendirse.
Inconscientes y desarmados, fueron llevados al laboratorio donde se les sometió a un escáner psíquico completo así como un análisis biológico. Ambas pruebas nos confirmaron su naturaleza como viajeros procedentes de otros universos paralelos (dos en concreto) Mientras que los sujetos que responden a las identidades "Marcus Vanister" y "Benjamin Braddock" proceden del paralelo N3v3r-3Nd; los llamados "Daniel Dalton" y "Leonard Powell" proceden de un paralelo fuera de nuestra jurisdicción.
A raíz de la información extraída por nuestros psíquicos, hemos descubierto la (aparente) naturaleza casual de la implicación de estos viajeros con el recipiente (al que ellos conocen como "Libro de las Sombras") Por otro lado, los datos que sobre sus viajes dimensionales consiguieron extraer nuestros psíquicos coincide con el argumento de una serie de televisión, actualmente en antena, conocida como"NEVERFIELD".En ella, un grupo de jóvenes habitantes de un pequeño pueblo llamado Springfield se ven arrojados a una odisea entre mundos paralelos por culpa de un científico local.
Los actores que encarnan a estos viajeros dimensionales, sin embargo, tan solo guardan un parecido leve con aquellos que irrumpieron en las oficinas de nuestra sede. Además, éstos últimos respondían a nombres distintos a los que reciben en la serie de televisión. Siguiendo el rastro, descubrimos los siguientes datos:
* Daniel Dalton y Benjamin Braddock: Estudiantes de la Universidad de Sunnydale, California. Naturales de dicha localidad, habían entrado en las carreras de Economía e Historia, respectivamente. Ambos jóvenes pertenecían a la hermandad Kappa Delta Epsilon. Fallecieron en un accidente de tráfico ocurrido en las afueras de Sunnydale, hace aproximadamente un mes.
* Leonard Powell: Hijo de un antiguo miembro del Consejo de Vigilantes, Devon Powell. Fallecido en un accidente de tráfico hace tres años. (Para más detalles, consultar el caso Devon Powell contra Wolfram & Hart)
* Marcus Vanister: Su nombre es el único que coincide con el personaje de ficción de la serie televisiva "NEVERFIELD". Su identidad física, sin embargo, encaja con Rupert Giles, reconocido ex – miembro del Consejo de Vigilantes y actual protector de la señorita Buffy Summers, la actual "Cazadora" (Para más detalles, consultar los archivos sobre Giles y Summers, así como los informes del Departamento de Previsión y Planificación)
* Russell T. Dalton: Los resultados de las pruebas biológicas realizadas en el sujeto indican que no sólo procede de un universo ajeno a éste, sino que además proviene de otra ubicación temporal. Eso, junto con el precario estado de salud en el que se encuentra, está complicando las labores de rastreo psíquico.
Aunque la división científica al mando del doctor Knox aun sigue analizando el vehículo que los trajo hasta aquí (al que ellos denominan bajo el nombre clave "Margaret2.0"); es evidente que proceden de un paralelo que aun no domina los viajes entre dimensiones: sus biologías no se han adaptado bien a la reubicación molecular y sus organismos comenzaron a entrar en colapso desde el momento en que llegaron a nuestra dimensión.
Afortunadamente, el jefe científico de nuestra división aquí (el doctor Casey) ha conseguido sintetizar un suero mediante el cual revertir los efectos del desajuste molecular/dimensional. Por otro lado, la naturaleza temporal de este remedio nos ha permitido contar con una importante baza de cara a conseguir la cooperación de estos viajeros.
Situación Actual: Los viajeros dimensionales han sido debidamente informados de su situación. Se les ha ofrecido un trato de cooperación estándar así como equipamiento completo (traje y coche de empresa, armas cortas y documentaciones de impronta psíquica)
A cambio, deberán viajar a Sunnydale y rastrear el posible paradero del agente Goodwin Steele (cuya fecha de desaparición coincide con las muertes de las versiones en este paralelo de los caballeros Daniel Dalton y Benjamin Braddock)
A la espera de poder transmitirles nuevas incidencias y noticias con respecto al caso, se despide su humilde y fiel servidora.
ANTERIORMENTE, EN "NEVERFIELD"... Danny Dalton: Vale. Ahora el Libro es un libro y las Sombras... Se han ido. Profesor Vanister (NE) ¿Y si han ido a otros Springfield? Leonard Powell: ¿Y si han ido…? (mira Danny) ¿Y si han ido al nuestro?
ATRAPADOS EN UNA ODISEA DIMENSIONAL… Profesor Vanister (NE): Un mundo paralelo, señor Braddock; no lo olvide. Aunque parezca idéntico al suyo, siempre hay alguna diferencia por pequeña que ésta sea. *** William Whitehouse (DF): Todo empezó hace un año, cuando el Rey Sullivan IIIcondenó a muerte al Padre Carnahan por herejía contra Amanautor.
UN VIAJE A TRAVÉS DE REALIDADES ALTERNATIVAS... Lord Powell (DF): Majestad, seré claro: necesitamos la gema del poder eterno. Maese Dalton (DF): No se la pienso dar a ningún humano. ¡Y mucho menos a un elfo!
TODOS BUSCAN EL CAMINO DE VUELTA A CASA... Ben Braddock (NE): Lord Powell no quería devolver el alma de Garius Voldan, sino justamente lo contrario. Este es el hechizo…(le entrega el pergamino a Maese Fred) ¿podrías darle la vuelta?
PERO NO TODOS VIVIRÁN PARA ENCONTRARLO. Danny Dalton (a lomos de Alma Grant... en forma de dragón): Muy bien, tío feo… (quita el seguro del H&K) Vamos a jugar.
Episodio 2x11.- DRAGONSFIELD (Parte 5 de 5)
“No es como montar en una Harley...”
Danny Dalton aun no puede creerse estar donde está: volando a docenas de metros por encima del suelo, a lomos de un gigantesco dragón de escamas plateadas (que en realidad es una chica de apenas diecisiete años... no cualquier chica, sino “la” chica) Definitivamente no era su idea de pasar el verano... pero desde que él y sus amigos se vieron atrapados en este loco viaje entre dimensiones paralelas, la vida no le ha dado muchas opciones.
Y, en ese preciso instante su única opción es agarrarse a su montura mientras vuelan bajo una tormenta de fuego y ácido. Su oponente es un colosal dragón de hueso sobre el que cabalga una especie de hechicero o sacerdote enfundado en túnica roja. Por un momento, Danny cree tener todas las cartas a su favor. A fin de cuentas, el tipo solo lleva una lanza... y él tiene la mejor tecnología alemana en lo que respecta a subfusiles. O al menos ese es su pensamiento hasta que los proyectiles chocan contra una barrera invisible que rodea al sacerdote. Y el sacerdote, lanza en ristre, carga contra él a lomos de su dragón.
Mientras en el exterior tiene lugar la cruenta batalla entre dragones, Ben Braddock y Marcus Vanister suben apresuradamente las escaleras de la torre del hechicero de la corte. Un hechicero que es el propio Vanister... en esta realidad de espada y brujería. Junto a ellos, el joven Fred Fesster, un aprendiz de mago que debe poner a prueba sus conocimientos en la materia... para salvar a todo un reino.
Ben Braddock (NE) (mostrando un pergamino): Este es el ritual que Lord Powell quería usar para terminar de dar forma física a Garius Voldan... ¿Crees que podrías darle la vuelta? ¿Invertirlo para encerrarlo de nuevo en el Libro? Fred Fesster (DF): Es... complicado. Necesitaré algo más... la joya del poder etern... Profesor Vanister (NE) (viendo venir una bola de fuego por la ventana): ¡CUIDADO!
El muro vuela en pedazos y toda la torre tiembla de arriba abajo. A través del polvo levantado y los restos del derrumbe, Ben y el profesor descubren que el joven Fesster se ha llevado la peor parte del golpe. Ben coge sobre los hombros al aprendiz de hechicero mientras el profesor sale al exterior, esquivando como puede la mortal lluvia de fuego que cae sobre el patio de armas del castillo... cortesía de los dos dragones que luchan en el cielo púrpura del amanecer.
Una vez dentro de la tanqueta, el profesor Vanister intenta llamar la atención de Danny Dalton. Pero incluso el sistema de altavoces de “Margaret 2.0” palidece ante la colosal contienda que tiene lugar en el cielo. Sobre todo cuando ambos dragones se enzarzan en un espectacular combate cuerpo a cuerpo. A duras penas, Danny se mantiene aferrado a su montura y temiendo ser tan insignificante como una pulga a lomos de un sabueso rabioso.
Muchos metros por debajo, Ben consigue llegar a Margaret y pone a salvo al bueno (e inconsciente) de Maese Fesster. Sin embargo, el cuerpo calcinado que encuentra apoyado junto a la tanqueta le recuerda que casi nunca se puede salvar a todos. Con casi total seguridad se trata de los restos de William Whitehouse: un desconocido aquí... pero su mejor amigo en el mundo del que procede.
Pero hay una batalla en progreso y no hay tiempo que perder: tras intentar de nuevo contactar con Danny por megafonía, Ben decide probar algo distinto... y más contundente. A los mandos de la ametralladora, Ben aprieta el gatillo apuntando al gigantesco dragón de hueso. Los disparos ni tan siquiera se le aproximan... pero llaman su atención lo suficiente como para dar a Danny y a su dragona la oportunidad que estaban buscando.
Al mismo tiempo, Danny vacia el cargador de su Heckler & Koch contra el sacerdote. Todas las balas impactan contra el escudo de fuerza que lo proteger... y sólo una consigue atravesarlo. No necesita más: el impacto no lo matará. Pero la caída, sí. El retroceso es lo bastante fuerte como para que el sacerdote pierda el equilibrio... y caiga a plomo sobre el suelo del patio de armas. Justo antes de ver como cae, Danny contempla el rostro al descubierto del hombre al que acaba de condenar... Su tio Russell.
Por su parte, la gigantesca Alma Grant alza una de sus garras y corta la cabeza del enorme dragón de hueso. Ésta se estrella contra el suelo, estando a punto de aplastar al pobre profesor Vanister que intentaba regresar al castillo. Decapitado y desprovisto de su jinete, el dragón de hueso inicia una torpe retirada, volando sin control como una gallina sin cabeza.
Alma desciende dejando que Danny vuelva a pisar tierra firme. Y lo hace completamente destrozado, con sus ropas chamuscadas y consumidas por el ácido, mostrando un cuerpo marcado por las cicatrices de ésta y otras contiendas. Y pese a todo, aun tiene fuerzas para mantener su eterna pose de tipo duro.
Maese Dalton (DF) (acercándose a su “hijo”): No ha estado mal... para un humano. Ben Braddock (NE): Maese Dalton, me temo que hemos podido acabar con el sacerdote... pero aun hay que frenar a Garius Voldan. Y para eso necesitaremos la joya que su pueblo guarda en las minas.
Así, con la promesa de entregarles a cambio la vida de Lord Powell (el traicionero elfo al que tienen retenido en el interior de “Margaret 2.0”); nuestros amigos se disponen a partir de camino a las minas enanas.
Danny Dalton: Muy bien, tíos... (poniendo en marcha a “Margaret”)Agarraos a... Leonard Powell (interrumpe, aparenciendo por la puerta):Me parece que ya has conducido demasiado durante mi ausencia, ¿no, Danny? Profesor Vanister (NE): Es la primera vez que me alegro de ver a un Powell... Ben Braddock (NE): Bueno, creo que no habeis sido presentados... Leonard, éste es Maese Dalton, señor de los enanos. Leonard Powell: Un momento... (mirando a Danny y al enano) es tu... ¿es tu padre? ¿Tu padre es un enano?
Las risas de Leonard duran la mayor parte del viaje, casi eclipsando a la música en mp3 que suena a través de los altavoces de “Margaret 2.0”: en este caso, otra de las pistas que los programadores debieron dejar en memoria durante su construcción.
Profesor Vanister (NE): Señor Powell, ¿podría apagar ese ruido infernal? Danny Dalton: ¿Ruido infernal, profe? Es peor: es música disco... ¡APAGA ESO, PIJO! Leonard Powell (para sí mismo): Un enano... Su padre es un enano... ¡Esto es buenísimo!
Apenas una hora después, con el sol de la mañana en el cielo, “Margaret 2.0” llega al campamento minero de los enanos, el rodea el acceso a las montañas: una formación algo más grande que la que nuestros amigos pudieron conocer en las otras versiones de Neverfield que han visitado.
El trato con Maese Dalton es claro: el prisma a cambio de la vida de Lord Powell. El cabecilla de los enanos invita a nuestros viajeros a adentrarse en las cavernas de la montaña, donde se guarda la joya. Sin embargo, Ben Braddock no se fia de dejar a alguien tan peligroso como Devon Powell sin vigilancia. Junto con Leonard, Ben permanece en la tanqueta mientras Danny y el profesor siguen a Maese Dalton al interior de la mina.
Los túneles del gigantesco entramado subterráneo están decorados con bajorrelieves que cubren las paredes. Muestran diversas escenas de la historia del pueblo enano. Mientras, carretas y vías metálicas recorren los túneles transportando un mineral extraño, oscuro y al parecer muy resistente. Incluso el profesor Vanister se siente tentado de coger un poco para examinarlo...
Finalmente, Danny y el profesor llegan a una enorme gruta natural. Allí, el camino acaba dejando paso al más absoluto de los vacíos. Una caída aparentemente infinita y, a varios metros de distancia, la única porción de suelo que permanece en pie dentro de la gruta. Sobre él, un pequeño altar del que brota un haz de luz que ilumina la estancia. Por supuesto es allí donde reposa el prisma.
Maese Dalton (DF): Cuando excavamos, toda la gruta se vino abajo... menos ese trozo de ahí. Profesor Vanister (NE): Dijo que no podían darnos la joya... Pero no nos dijo que no eran capaces de cogerlo. Maese Dalton (DF): ¡Claro que puedo! Sólo que... aun no lo he intentado.
Danny sonríe: fisicamente, las piernas cortas de los enanos les impiden dar un salto lo bastante amplio como para alcanzar el prisma. Pero él no tendrá ese problema. Atándose una cuerda a la cintura, Danny se dispone a saltar. El profesor Vanister no deja de hacer complejos cálculos sobre trayectorias, velocidades y aceleración. Danny se preocupa por algo más importante: no quedarse a medio camino.
Y sin pensarlo dos veces, Danny salta. Las buenas noticias son que consigue llegar al otro lado. Las malas es que el nudo se deshace nada más poner los pies en suelo firme. De haber llegado de un solo salto, no lo habría contado.
Danny Dalton (observando el prisma con atención): Imagino que si cojo el prisma, el suelo caerá bajo mis pies... Así que tengo que ser lo bastante rápido como para coger el prisma y saltar. Vale... (lanza la cuerda al profesor) Agarre fuerte, profe...
Si hubiera tenido razón, Danny habría conseguido saltar al otro lado del abismo, con el prisma en su poder. Pero no la tuvo. El suelo no se vino abajo. Aun está en el aire cuando el rugido de las llamas que brotan del abismo llega a sus oidos. La cuerda se quema y Danny cae al vacío. El profesor Vanister es lo bastante rápido como para aferrarle del brazo... pero no es lo bastante fuerte como para mantenerlo cogido mucho más tiempo.
Profesor Vanister (NE): Señor... Dalton... (apenas puede respirar) Trepe... por encima mía. Danny Dalton: Profe... No puede con mi peso... Caeremos... los dos...
Por desgracia para ambos, Danny lleva razón... y el cuerpo del profesor no da más de sí, precipitándose hacia el abismo. Danny tiene que soltar el prisma para poder agarrarlo antes de que caiga al vacío. Pero los dos están al límite: el profesor ha invertido todas sus fuerzas en sostenerlo. Y él… él puede que tenga el hombro dislocado.
Profesor Vanister (NE): Señor Dalton… márchese… Danny Dalton: Ni… de… coña, profe… Aun tiene una… promesa que cumplir. Tiene… que… llevarnos… ¡a casa!
Un último esfuerzo está a punto de arrancarle el brazo del lugar que Dios y su anatomía le dieron. El grito es de auténtico dolor. Pero funciona. Y ambos acaban tendidos en el suelo de aquella caverna, agotados y destrozados. Por un momento recuerdan el motivo por el que se han jugado la vida y lo contemplan: en el suelo, brillante y devolviéndoles una mirada imposible. El prisma.
De regreso al exterior, ante “Margaret 2.0” y con un Fred Fesster recuperado de sus heridas, el grupo de aventureros se reúne para seguir adelante con aquello que los trajo aquí…
Maese Fesster (DF): Según las leyendas, se dice que el elfo sacrificará su inmortalidad. El enano, aquello que más apreciaba, el mineral mithril. Y el humano la mitad de su larga y próspera vida. Ben Braddock (NE): ¿La… mitad? Profesor Vanister (NE): Debe referirse a la esperanza de vida. Si un cuerpo está programado para morir con ochenta años… Leonard Powell: No llegarías a los cuarenta. Cojonudo… Danny Dalton: Vale, aquí Lord Powell va a ceder su inmortalidad le guste o no. Los enanos tienen ese mithril a patadas… ¿Quién sacrificará la mitad de su vida?
Por extraño que parezca, la discusión entre los aventureros no es por evitar ocupar el puesto sino por todo lo contrario. Cada uno por sus propios motivos, ninguno de ellos quiere que sus compañeros ocupe ese lugar. Finalmente, es el azar quien decide el destino. Y es el azar el que designa a Ben Braddock.
En el interior de una de las casas de piedra que rodean la entrada a las minas Dalton, nuestros héroes presencian como Maese Fesster ultima cada uno de los detalles para llevar a cabo el ritual. Lord Powell, atado y amordazado, asiste impotente al rito que le privará de su codiciada inmortalidad. Los enanos allí presentes se mofan de él a sus anchas.
Ben Braddock (NE): Leonard… (preocupado porque, en el fondo, Lord Powell es el padre de Leonard) ¿Estas bien? No tienes por qué ver… Leonard Powell: Por mí como si lo matan.
Habiendo terminado de lanzar una extraña y larga letanía, de las manos de Maese Fesster brotan tres haces de luz que envuelven respectivamente a Lord Powell, el pequeño montón de mithril enano que reposa en el suelo… y a Ben Braddock. Éste siente como sus entrañas arden durante unos breves pero a la vez largos segundos. Finalmente, cae de rodillas, agotado… y con un leve hilo de sangre cayendo por su nariz. Por su parte, el montón de mithril es ahora un puñado de piedras negras sin valor. Y Lord Powell yace inconsciente en el suelo.
Danny Dalton (ayudando a Ben a incorporarse): Capi, ¿Estas bien? Ben Braddock: Si… Estoy bien, estoy bien. Leonard Powell: ¿Qué es esto? (arranca una prematura cana del pelo de Ben) Joder…
El profesor Vanister toma entre sus manos el Libro de las Sombras. Al abrirlo, encuentra un nombre grabado a fuego en la primera de sus páginas. “Garius Voldan”. Antes de poder tan siquiera sonreír por su triunfo, el Libro se cierra por sí solo, guiado por una fuerza a todas luces sobrenatural.
Profesor Vanister (NE): Va… vaya… (sobresaltado) Ben Braddock (NE): Me parece que ha funcionado, ¿no, profesor? Profesor Vanister (NE): Eso parece, señor Braddock… (mira al Libro con evidente inquietud) Eso parece…
Con el alma de Garius Voldan de nuevo encerrada, nuestros aventureros dejan atrás las minas Dalton donde Lord Powell se enfrentará a la ira del pueblo enano. La tanqueta atraviesa los campos mientras las luces del atardecer van llegando al reino de Springfield. Ante las puertas de la fortaleza del Rey Sullivan les aguarda una comitiva presidida por el propio rey, Sir Edward Braddock, Nora Thompson y varios soldados.
Rey Sullivan III (DF): Gracias por todo… Por vuestra victoria sobre el pérfido Garius Voldan, os declaro libre de los cargos de engaño contra el reino. Sir Edward Braddock (DF): El juicio del pueblo lo has evitado, quien quiera que seas… (se aproxima a Ben) Pero el mío, no. Si volvéis… yo mismo me encargaré de vosotros. Profesor Vanister (NE): Eso me recuerda… Majestad, debéis estar preparados. Es muy posible que lleguen más viajeros como nosotros. Pero ellos… Ellos no tendrán buenas intenciones. Rey Sullivan III (DF): ¿A qué os referís? Danny Dalton: A que es posible que nos estén persiguiendo, majestad. Tened cuidado, ¿vale? Ben Braddock (NE): Fred… Cuida de Nora. Maese Fesster (DF): No, Ben. Esta vez debes dejar que vaya con vosotros. Ben Braddock (NE): Me temo que te aguarda una aventura aun mayor que la que me espera a mí… la de ser padre. Maese Fesster (DF): Un momento… (mira a Nora) ¿voy a…? Oh, Dulce Amanautor…
La mayor parte del grupo está ya en el interior de “Margaret 2.0”, en donde también aguarda un inconsciente Russell T. Dalton. Ben lanza una última mirada al enorme castillo del Rey Sullivan. Y es entonces cuando escucha la voz de su padre.
Sir Edward Braddock (DF): ¡Tú, extranjero! (se acerca a Ben) Hay una última cosa que debo pedirte. Ben Braddock (NE): ¿Qué deseáis? Sir Edward Braddock (DF): Nunca pude despedirme de mi hijo.
Ben apenas tarda un segundo en comprenderlo: ambos son de mundos diferentes. Y al mismo tiempo, ambos se han perdido mutuamente en ambos. A fin de cuentas, él tampoco pudo despedirse de su padre. El abrazo es breve, intenso y triste. Como lo hubiese sido de haber sido su auténtico padre.
Cuando Ben regresa al interior de “Margaret 2.0”, lo hace con las lágrimas a punto de brotar de sus ojos. Los sistemas comienzan a ponerse en marcha y Leonard pisa el acelerador de “Margaret 2.0”
Profesor Vanister (NE): Muy bien, coordenadas para el salto al paralelo Neverend establecidas. Caballeros… abróchense los cinturones. Ben Braddock (NE): Volver a casa… De repente no parece tan mala idea. Danny Dalton: Si, Capi. Y nosotros estaremos más cerca de volver a nuestro mundo. Leonard Powell (acelerando): Muy bien, agarraos. Margaret 2.0: SISTEMA DE SALTO ACTIVADO. INTEGRIDAD MOLECULAR 99%, 98%, 97%... Ben Braddock (NE): ¡¡Profesor!! (señala el libro) ¡Mire!
Y todos lo ven. El prisma dentro de la cámara de contención no es lo único que brilla cuando las luces de la tanqueta se apagan. El Libro de las Sombras reluce con una energía rojiza y levita en el aire. Paradójicamente, es lo único dentro de esa tanqueta que no vibra como si fuese a estallar en cualquier momento.
Y con un destello, “Margaret 2.0” vuelve a dar un salto al infinito.
“¿Qué ha pasado? ¿Y qué demonios hago en un hospital?”
Eran el tópico de las preguntas que haces cuando despiertas de un accidente de tráfico. Pero el cerebro de Rayna, pese a su elevadísimo coeficiente intelectual, aun trataba de ubicarse. Ordenaba las piezas de sus recuerdos como un confuso puzzle: iba camino de Springfield, a más velocidad de la recomendada… pero no había sido eso lo que la había sacado de la carretera. No. Y recordaba a Marcus. Le recordaba sosteniéndola en brazos. ¿O esa parte la había soñado?
Rayna miró a su alrededor, en torno a las sombras que poblaban la habitación de hospital en la que había despertado. Una voz en la oscuridad dejó claro que no estaba todo lo sola que deseaba estar.
- Espero que se encuentre mejor, señorita Saint Johns.
El hombre, sentado en un cómodo sillón, se incorporó y caminó lentamente hasta su cama. A Rayna le pareció que cojeaba levemente.
- ¿Quién es usted? – Rayna hizo ademán de incorporarse.- ¿Es médico? - No soy médico, señorita St.Johns… - Devon Powell dejó que la joven pudiera ver su rostro bajo la luz que se filtraba por las rendijas de la ventana. – Soy un admirador de su trabajo.
De repente y antes de que Rayna pudiera responder a su insólito comentario, unas carpetas cayeron sobre el regazo de la joven. Sobresaltada y aterrada, Rayna descubrió que había un hombre más con ellos: sobresaltada porque era lo bastante silencioso como para haber permanecido en las sombras junto a ella sin que se diese cuenta. Y aterrada porque, además de su intimidante presencia, lucía un rostro atrozmente desfigurado por el fuego. Quizá por eso Rayna tardó unos segundos en darse cuenta de cual era el contenido de aquellas carpetas. Un contenido que no tardó en reconocer…
- Un momento… Son mis notas de trabajo. ¿Cómo han…? - El señor Kyle es un hombre de muchos talentos, señorita St. Johns. Pero comprendo su indignación… A fin de cuentas, yo también he sido víctima de un robo. - ¿Y qué tiene eso que ver con…? - ¿Con usted? – Devon Powell esbozó una sonrisa.- Todo, señorita St.Johns. Porque es usted la que me ayudará a dar con los ladrones.
Danny Dalton: Vale. Ahora el Libro es un libro y las Sombras... Se han ido.
Profesor Vanister (NE) ¿Y si han ido a otros Springfield?
Leonard Powell: ¿Y si han ido…? (mira Danny) ¿Y si han ido al nuestro?
ATRAPADOS EN UNA ODISEA DIMENSIONAL…
Profesor Vanister (NE): Un mundo paralelo, señor Braddock; no lo olvide. Aunque parezca idéntico al suyo, siempre hay alguna diferencia por pequeña que ésta sea.
*** William Whitehouse (DF): Todo empezó hace un año, cuando el Rey Sullivan III condenó a muerte al Padre Carnahan por herejía contra Amanautor.
UN VIAJE A TRAVÉS DE REALIDADES ALTERNATIVAS... Lord Powell (DF): Majestad, seré claro: necesitamos la gema del poder eterno.
Maese Dalton (DF): No se la pienso dar a ningún humano. ¡Y mucho menos a un elfo!
TODOS BUSCAN EL CAMINO DE VUELTA A CASA... Danny Dalton (dándose cuenta): Este niño... Eres tú, ¿verdad?
Leonard Powell: Te está engañando, Danny. Es un demonio del inframundo, disfrazado como yo... Si te lo llevas, ocupará mi cuerpo.
PERO NO TODOS VIVIRÁN PARA ENCONTRARLO. Danny Dalton (ante la dragona en la que se acaba de convertir Alma Grant): Vale. Vas a comerme, ¿verdad?
Episodio 2x10.- DRAGONSFIELD (Parte 4)
"King Arthur" - Hans Zimmer.
Ben Braddock (NE): Hay algo que todos deben saber… No somos quienes ustedes creen.
Todos los presentes en el salón del trono guardaron silencio.
Incluso los murmullos constantes de la interminable discusión entre Maese Jak Dalton y Lord Powell se vieron apagados por la revelación del joven Braddock. Todo lo que vino a continuación fue la repetición de lo que, para Leonard Powell y los demás viajeros dimensionales se había convertido ya en una costumbre: explicar de donde venían, qué eran los mundos paralelos. Ben agradeció tener a su lado al profesor para poder aclarar los detalles más confusos. Sin embargo, las explicaciones técnicas y racionales no podían aplacar el temor irracional hacia lo desconocido.
Y por eso, el Rey Sullivan ordenó a la guardia rodear a Ben y al profesor como si de una amenaza se tratasen…
William Whitehouse (DF): ¡Majestad! ¡Escuchadme! (se interpone entre las lanzas y Ben y el profesor) ¡Sé que no me consideráis digno de confianza… pero todos hemos oído hablar de las profecías. ¡Las que dicen que los héroes volverán y acabarán con la maldición! ¡Y lo han hecho! (los señala) Sean o no quien dicen ser… en el fondo… son ellos.
Ben miró a Billy. Había sido arriesgado dejarlo entrar con ellos en la sala del trono. Lo habían perdido de vista durante la aparición del dragón pero tanto Ben como el profesor suponían que había regresado al pueblo, a cuidar de sus padres. Lo que no esperaban era verlo regresar… con tan malas noticias.
Sir William Whitehouse (DF): Majestad, os lo ruego… La maldición ha cambiado. A peor. Ahora ya no afecta a las gentes de Springfield durante la noche. Han cambiado estando el sol aun en el cielo. ¡Me temo que se nos acaba el tiempo!
Ben no pudo evitar pensar en lo parecido que ese Billy lo era del amigo al que había dejado atrás, en su mundo natal. Era diferente… y al mismo tiempo, era la misma persona. Como Nora. Como su padre. Todo era tan parecido que incluso su hermano Eddie estaba a punto de morir. No lo haría en el Golfo y por una herida de bala. Pero lo haría encerrado en una catacumba, ejecutado por los propios hombres a los que comandó una vez… y antes de que pudiera convertirse en un monstruo. Uno de esos seres en los que se convertían los habitantes de esta versión de Springfield.
La posibilidad de que la profecía fuese cierta hizo que la corte al completo se replantease las opciones más drásticas (como ejecutar a los impostores) Pero eso no evitó algunas de las consecuencias más dolorosas.
Ben Braddock (NE): Esto no me pertenece… (arroja su espada al suelo) No soy digno de ella. Sir Edward Braddock (DF) (la recoge y golpea la cara de Ben con su guantelete) Por supuesto que no.
Ben aun nota la sangre en su labio cuando un apurado Danny Dalton irrumpe en la sala del trono.
Danny Dalton: Vale, ¿qué me he perdido? Profesor Marcus Vanister (NE): El señor Braddock ha revelado nuestra auténtica identidad como viajeros dimensionales. Pero… (nota el nerviosismo de Danny) ¿Le ocurre algo, señor Dalton? Ni que hubiese visto un fantasma… Danny Dalton: Ni se lo imagina, profe…
Y Danny, advirtiéndoles de que nadie en la corte puede saberlo, lo cuenta en voz baja a sus compañeros. Una historia sobre jóvenes hechiceras que leen el pensamiento… y que se convierten en dragones. Casi tan alucinante como la explicación de cuanto nuestros amigos descubrieron en su visita al mausoleo.
Profesor Marcus Vanister (NE): En conclusión, caballeros… (tras haber explicado a grandes rasgos la situación) Garius Voldan está empleando el alma del difunto Padre Carnahan para, ahora que fue liberado del Libro, tomar forma física en este universo. Y es el mausoleo el lugar que ha servido de cubil al sacerdote de Garius Voldan, el hombre al que en nuestro mundo llamamos… Russell T. Dalton.
Y con esas palabras, Danny y Ben vuelven a entrar en la sala del trono llevando a un inconsciente Russell. La sorpresa de la corte es casi tan grande como la de nuestros héroes al conocer el nombre que recibe su compañero de fatigas en este universo.
Sir Edward Braddock (DF): No puedo creerlo… Russell Braddock. Danny y Ben (a la vez): ¿¿Braddock?? Profesor Marcus Vanister (NE): Claro… Eso explica porque su padre es un enano y él era un humano. Fascinante.
Su majestad el Rey Sullivan III explica a los presentes que Russell Braddock era un infame miembro de la familia Braddock, el cual había sido acusado de emplear ritos prohibidos de magia negra… para prolonga de forma antinatural su vida. Un adorador de los Profetas de Garius Voldan, una orden de adoradores de aquel pérfido hechicero.
Sin embargo, no hay mucho más tiempo para largas historias: quedan pocas horas para que se cumpla el ultimátum dado por Russell Braddock a bordo de su dragón de hueso.
Ben Braddock (NE): No nos queda tiempo para discusiones… Maese Dalton, Lord Powell… les hemos contado la verdad sobre nosotros. Hemos confiado en ustedes. Es hora de que ustedes lo hagan por nosotros. Maese Jak Dalton (DF): Pero, nos han mentido y… Ben Braddock (NE): Y podríamos haberlo seguido haciendo. Pero eso no hubiera ayudado en nada. Como tampoco lo hará que ustedes sigan discutiendo. Eso solo ayudará a alguien… Profesor Vanister (NE): A Garius Voldan.
Consiguiendo que dejen aparcadas sus diferencias por un momento, Maese Jak Dalton acepta entregar la joya del poder eterno para llevar a cabo el ritual que puede volver a encerrar el alma de Garius Voldan en el Libro. Por su lado, Lord Powell acepta en escoltar a nuestros héroes (y al lider de los enanos) hasta la ciudadela de los elfos.
Profesor Vanister (NE): Yo me quedaré en el castillo, junto al señor Whitehouse… Puede que entre los libros de mi versión en este paralelo pueda encontrar algo de utilidad. Y, Ben…(en voz baja) Tenga cuidado con Lord Powell.
"MARGARET 2.0" se pone en marcha con el rugido de sus motores. Mientras Danny Dalton aprieta con fuerza el acelerador, conecta un programa de mp3 en el ordenador de a bordo del vehículo. La música resuena atronadora a través de la megafonía de la tanqueta, mientras deja atrás el castillo.
Maese Jak Dalton (DF): Montañas de Mithril… (alucinado) ¿Qué clase de artefacto de metal es este? Danny Dalton: Y lo que es peor… ¿Qué clase de friki pone en un playlist la banda sonora de "Piratas del Caribe"? Lord Powell (DF): Señor Braddock, cuando lleguemos a las Torres cogeremos el pergamino que necesito. El que contiene el conjuro para…
Un golpe seco en el lateral de la tanqueta los pilla a todos por sorpresa.
Ben Braddock (NE): ¡Tenemos compañía!
Ben abre la compuerta superior de la tanqueta y contempla la escena: atraviesan a toda velocidad los prados, rumbo al sur. Pero la noche ya había caído cuando dejaron el castillo… y las criaturas salvajes, parecidas a extraños monstruos de piel verde y fibrosa, salen al encuentro de lo que para ellos es poco más o menos que comida enlatada.
Ben intenta ponerse a los mandos de la ametralladora pero uno de los más rápidos consigue saltar sobre la tanqueta, hiriéndole de gravedad en el hombro. Cae al interior del vehículo… ¡y la criatura entra con él! Sin tiempo a pensar, Ben aferra uno de los subfusiles que había en el arsenal de "Margaret 2.0" y aprieta a ciegas el gatillo. Sólo un milagro impide que las balas reboten contra las paredes del reducido compartimento. En su lugar, el pecho de la criatura se convierte en un surtidor carmesí que cubre a Ben de carne y sangre.
Cuando cae al suelo una vez muerta, la bestia recupera su forma original… mostrando a un anciano con aspecto de vagabundo.
Ben Braddock (NE): El… el viejo Phil… (suelta el arma, aun humeante) Maese Jak Dalton (DF): Extraño artefacto, ¡por Mithra! (contempla el arma) Lord Powell (DF): Déjeme ver esa herida, Sir Braddock… (una imposición de manos y una oración hacen que, con un leve haz de luz curativa, las heridas de Ben se cierren) Ya está. Danny Dalton (aminorando la marcha): Muy bien, gente. Creo que hemos llegado…
Cuando salen, Ben y Danny no pueden evitar dejar fija su mirada sobre las dos inmensas torres de marfil blanco que, rodeadas por pasarelas, ascienden en la noche, iluminadas por el brillo de la luna llena. No son rascacielos… Ninguna mano humana podría construir algo así.
Maese Jak Dalton, al ser un enano, se ve obligado a permanecer dentro de "Margaret 2.0". Danny y Ben, sin embargo, tienen el privilegio de acompañar a Lord Powell hasta sus dependencias privadas, en lo más alto de una de las torres. El interior de la misma resplandece con la misma luz y aura de limpieza que el resto: muy diferente a la suciedad que imperaba en la fortaleza humana. Sin embargo, lo más sorprendente es ver caras conocidas entre la guardia elfa que circula por los pasillos. Tyler Crow, enfundado en una impresionante armadura dorada, hace un intento por impedir el acceso de dos humanos al interior de la última planta.
Y es allí, en lo más alto de la torre, donde Danny Dalton contempla la inmensidad del reino de Springfield. En la noche, se pueden ver las luces del castillo del rey Sullivan. Y un escenario sacado de un cuento de hadas… que no deja de ser, en el fondo, su propio hogar.
Mientras, pulsando un resorte en una de las estanterías que hay en la estancia, Lord Powell accede a un compartimento secreto. Allí, seguido por Ben Braddock, rebusca entre unas estanterías aun más llenas de libros y secretos. Lord Powell apenas si tarda unos segundos en encontrar lo que busca. Están a punto de abandonar la estancia cuando algo llama la atención de Ben. Es un símbolo. Una calavera gravada en la piedra, rodeada de lágrimas talladas en bajorrelieve. Intenta recordar.
Pero no puede hacerlo. De hecho, no es lo único que de repente no puede hacer. No puede moverse. Literalmente, está paralizado.
Ben contempla impotente a Lord Powell, quien sonríe… dejándole encerrado en aquel cubil secreto. Danny aun está fuera, ensimismado por la vista de pájaro del reino de Springfield. Es entonces cuando la puerta del despacho se abre… dejando paso a un grupo de guardias armados con arcos y encabezado por Tyler Crow.
Por si necesitara alguna prueba más de su traición, Lord Powell regresa del cubil secreto con una sola palabra en los labios.
Lord Powell (DF): Matadlo. Danny Dalton: Vale.
Es una locura y lo sabe. Como si tuviese otra opción. Esquiva el primer intento de ensartarlo con una espada y, con el mismo movimiento, agarra un busto de piedra que Lord Powell tiene en su mesa. Y mientras corre hacia el ventanal… lo arroja contra él.
Mientras los arcos se tensan y las flechas se preparan para volar hacia él; el busto abre la primera brecha en el ventanal. El resto tiene que hacerlo el propio Danny… atravesando lo que queda de cristalera con su cuerpo. Eso no evita que una de las flechas se clave en su costado. Casi de milagro, Danny consigue aferrarse a una de las pasarelas decorativas que recorren en espiral el exterior de la torre. Se desliza como si fuese el tobogán de un parque temático… pero con una flecha clavada en el costado, la diversión se convierte en dolor.
Aunque son más de diez pisos de bajada, Danny llega al suelo antes de que la guardia de Tyler Crow llegue allí. "Otra de las ventajas de que en este mundo no haya ascensores" piensa Danny mientras mete el código de acceso en la compuerta de "Margaret 2.0".
Maese Jak Dalton (DF): ¡¡Por Mithra!! (saliendo del blindado, empuñando su enorme hacha) Danny Dalton: Es una trampa… (subiendo a la torreta y disparando contra los balcones de la torre, desde los que disparan flechas varios elfos) … ¡Póngase a cubierto!
Mientras tanto, en lo más alto de la torre, el hechizo de Lord Powell deja de tener efecto: Ben consigue salir del cubil secreto del hechicero elfo y, habiendo atraído Danny toda la atención, no le resulta difícil escabullirse empleando el mismo "tobogán improvisado" que utilizó el propio Danny.
Para cuando Ben llega al nivel del suelo, el estampido de la calibre cincuenta ha cesado por un segundo. Al ver la escena lo comprende todo: Tyler Crow y el resto de la guardia elfa permanece ante las puertas de la torre. Y unos pasos por delante está Lord Powell, con su mirada fija en Danny. El cual… está paralizado.
Lord Powell (DF): Muy bien… Y ahora quiero que utilices ese artefacto y acabes con ese miserable enano. Danny Dalton (resistiendo el control mental): Ni… de… coña… Ben Braddock (NE): ¡¡Danny!!
Y Ben sale de su escondrijo, corriendo como si fuesen las yardas más importantes del partido clave de la temporada. Aunque lo suyo no es el baseball, se desliza por la tierra consiguiendo hacer que Lord Powell pierda el equilibrio y, lo que es más importante, la concentración.
Tyler Crow (DF): Maldita escoria humana… (pisa la cara de Ben Braddock, dispuesto a aplastarle) ¡Muere! Danny Dalton (libre de la parálisis): Tu primero, colega...
Los proyectiles atraviesan la armadura élfica de Tyler Crow como lo hacen con su carne. Su cuerpo cae pesadamente sobre el suelo, convertido en picadillo de carne. De nuevo, en menos de dos horas, Ben vuelve a encontrarse cubierto de sangre ajena. Pero no hay tiempo para quejarse o para mostrar repugnancia…
Lord Powell (DF): ¿Qué…? (intentando incorporarse) Ben Braddock (NE): A dormir, amigo. (y, aun en el suelo, le propina una fuerte patada en la cara que lo deja inconsciente)
Cogiéndolo como rehén, a nuestros héroes no les resulta muy difícil salir con vida de la ciudadela élfica. Una vez en marcha, la travesía hasta el castillo les obliga a volver a cruzar los prados infestados por los monstruosos habitantes de Springfield.
Danny Dalton: Muy bien, capi… (a los mandos de la ametralladora) Voy a despejarte el camino.
Bajo la luz de la luna, el fuego automático mantiene alejados a los monstruos que osan acercarse más de la cuenta al vehículo. Mientras, con el cielo púrpura del alba, la fortaleza del castillo comienza a perfilarse en el horizonte.
Ben Braddock (NE) (a través de la megafonía) ¡LOS DEL CASTILLO! ¡EN NOMBRE DE BENJAMIN BRADDOCK, ABRID LAS PUERTAS! Danny Dalton: ¡Capi!¡Estos bichos se acercan muy deprisa! ¡Acelera! Ben Braddock (NE): ¡Agárrate!
Ben recuerda por un instante aquella vez, cuando aun estaba aprendiendo a conducir la furgoneta de su padre. Aquella noche de invierno en la que derrapó por la carretera. Aquella vez en la que por poco se matan su padre y él. Lo más probable era que volcasen y entraran en la fortaleza dando vueltas de campana.
Los frenos chirrían y la tanqueta traza un giro de ciento ochenta grados mientras de los bordes de las puertas principales saltan chispas y esquirlas de piedra. Las voces de los guardias gritando "cierren las puertas" resuenan por toda la muralla mientras "Margaret" hace su entrada triunfal en el patio de armas de la fortaleza.
Danny Dalton: Capi… No ha estado mal. Ben Braddock (NE): ¿Qué…? (aun alucinado) Ah… Gracias.
Habiendo dejado a un inconsciente Lord Powell atado a la camilla de "Margaret", Danny y Ben, junto a Maese Jak Dalton, salen al exterior. Allí, docenas de guardias y soldados corren de un lado para otro, preparándolo todo para la lucha final. El color púrpura en el cielo es solo un aviso de que el amanecer llegará de un momento a otro. Y con él, los problemas.
Ben y Danny ven salir de una de las torres al profesor Marcus Vanister acompañado de Billy Whitehouse. Ambos tienen marcas evidentes de haber sufrido una dura pelea…
Danny Dalton (viendo el estado en que se encuentran): Vale. Imagino que ya sabéis que era una trampa. Ben Braddock (NE): Profesor, ¿qué…? Profesor Marcus Vanister (NE): Morgan Kyle, señor Braddock. O su versión en este mundo al menos… Intentó matarnos mientras estaba investigando en la biblioteca de mi alter-ego mago. Por suerte… (señala a Billy) Danny Dalton: La constante Whitehouse, ¿no, profe? William Whitehouse (DF) (sin entender de lo que hablan): Mi... ¿qué? Profesor Marcus Vanister: ¿Y ustedes? Ben Braddock (NE): Otra constante. La de que los Powell son escoria traicionera…
Ben extrae de su cinto el pergamino que le arrebató a Lord Powell y acude a los establos, de los cuales sale un visiblemente agotado Fred Fesster.
Maese Fesster (DF): Sir Braddock… Su hermano ha sido enviado a las catacumbas y encadenado, como dijo. Ben Braddock (NE): De acuerdo… (le entrega el pergamino) Lord Powell no quería devolver el alma de Garius Voldan, sino justamente lo contrario. Este es el hechizo… ¿podrías darle la vuelta? Maese Fesster (DF): ¿Invertir los efectos? No lo sé… Ben Braddock (NE): Fred, no tenemos mucho tiempo…
Como si necesitase una confirmación de ello, un escalofriante alarido surca el cielo púrpura del amanecer. Durante un segundo, todos los guardias y soldados quedan paralizados por el miedo. Es justo lo que necesita el dragón de hueso para hacer su aparición, sobrevolando la fortaleza ¡y arrojando una lluvia de ácido sobre el patio de armas!
Ben Braddock (NE): ¡Vamos! (ayudando a Maese Fred) ¡Profesor, conmigo! Profesor Vanister (NE): ¡Señor Braddock! (corriendo como él hacia la torre) ¿Dónde está el señor Whitehouse? Ben Braddock (NE): ¿Billy? (se da la vuelta, apenas con el tiempo justo de ver como Billy queda atrapado entre la lluvia de ácido y Margaret) ¡¡¡Billy!!!
En mitad del caos que impera en el patio de armas, Danny Dalton apenas si puede reaccionar cuando el vómito de ácido cae sobre él. Se aferra instintivamente a su subfusil, como si aquello fuese a salvarle.
Pero no es eso lo que le salva. El ácido, como una ola de dolor y muerte, salpica y quema el ala plateada de la gigantesca dragona. Pero no llega a tocar ni un solo ápice de la piel de Danny Dalton.
Danny Dalton: Alma… Alma (DF) (telepáticamente): Sube, Daniel Dalton.
Y mientras el fuego provocado por el ácido, entre los gritos de los soldados y el humo de la batalla que acaba de comenzar, Danny Dalton sube a lomos de un gigantesco dragón plateado.
Recostado contra la chapa metálica del extraño carruaje que trajo a estos falsos héroes a su mundo, Billy Whitehouse sonríe mientras muere lentamente. Las quemaduras lo matarán en cuestión de minutos. Pero no le importa. La profecía se ha cumplido: el jinete y el dragón se alzan en el cielo, dispuestos a acabar con el mal que infecta a su pueblo. Aunque quizá no es el jinete que había imaginado.
Y mientras su oponente encapuchado sostiene una lanza sobre su dragón de hueso y muerte; Danny Dalton se acomoda a lomos de Alma… y quita el seguro de su subfusil Heckler & Koch.