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miércoles, 29 de abril de 2009

Sesión 25-04-09

ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD...
Marcus Vanister: Creo que nuestra prioridad es reparar la "Alfombra Mágica" y regresar a nuestro mundo, procurando no alterar aún más el curso de los acontecimientos de esta realidad paralela…

ARROJADOS A UNA ODISEA ENTRE DIMENSIONES ALTERNATIVAS…
Profesor Vanister (NE): Es la tanqueta. Lo que ha construido tu padre no es una máquina de salto dimensional. Es una máquina de guerra.

ENGAÑADOS POR EL LIBRO DE LAS SOMBRAS…
Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso.
***
Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!

CAPTURADOS POR WOLFRAM & HART…
Sarah Kauffmann (ND): Tu amigo Leonard va a morir, Danny… Así aprenderás que no se juega con Wolfram & Hart.

CONDENADOS A ENMENDAR SUS PROPIOS ERRORES…
James Roth (ND): Éste no es solo su primer día en Wolfram & Hart... (se calza las gafas de sol y sonríe) Bienvenido al primer día del resto de su vida...

… O A MORIR EN EL INTENTO.

Episodio 3x06.-
Caso Nº00158112-X

ARTHUR BLAKE contra WOLFRAM & HART

Departamento de I+D
Subsótano 3, Sede de Wolfram & Hart. Los Ángeles.
Hace una hora.

Imagina que un millón de diminutos garfios penetran por cada uno de los poros de tu piel. Y luego alguien tira de todos ellos como quien te hace la cera en seco.

Más o menos eso es lo más parecido a viajar entre dimensiones por cortesía de Wolfram y Hart. La cámara, acolchada de blanco, está aislada del exterior. Imagino que así Knox y los demás “geeks” del departamento I+D no tienen que soportar nuestros agónicos gritos que marcan nuestras idas y venidas.

Con el estómago aun dando volteretas, trato de incorporarme. Miro a mi alrededor: Danny ha sido el primero en dejar de quejarse y se ha levantado. Aun va enfundado en el traje negro marca de la casa. Ayuda a incorporarse a Ben, quien aun lleva anudada la corbata del traje a su antebrazo. El resto de su indumentaria es el vivo testimonio de que nuestro paseo por el Los Ángeles de los años sesenta no ha sido un sueño: Ben aun va vestido con el uniforme de ese policía al que… Vaya. Creo que estoy adelantando acontecimientos. Lo importante ahora mismo es que en el maletín que lleva Ben entre los brazos está el alma que nos habían encargado dar caza.

James Roth (ND): Nunca me acostumbrare a esto.
Danny Dalton: Nenaza…
James Roth (ND): Lo dice el que se ha pegado casi una semana de vacaciones.
Ben Braddock (NE): No te pases James. Ha estado en coma…
James Roth (ND): Lo dicho…vacaciones.
Ben Braddock (NE): Vamos Danny… Volvamos al hotel.

Los veo caminar a lo largo del pasillo del departamento de I+D. A mi lado, Knox acaba de entregar el maletín a su equipo de “geeks” y me da la lata sobre los informes que he de rellenar. Apenas le presto atención: veo a Ben y Danny alejarse de mí…
Y es en ese momento, antes de que los dos desaparezcan tras las compuertas del laboratorio cuando tomo la decisión.
Esto no puede seguir así. Debo hacer algo.

James Roth (ND): Necesito que vengáis conmigo.

Danny y Ben se giran y se me quedan mirando con la extrañeza de a quien le acaban de invitar a un paseo por el espacio.

Danny Dalton: ¿Para qué?
James Roth (ND): Sarah Kauffman me pidió que rellenáramos el informe entre los tres…así que no voy a hacerlo todo yo.
Ben Braddock (NE): Bien, volvamos a la oficina y terminemos lo antes posible.
James Roth (ND): Tengo una idea mejor…

Bar “RaveNant”, Polígono Industrial Eisenhower.
Afueras de Los Ángeles.
Ahora.

Danny Dalton: Hazme un favor... y mátame.

No puedo evitar sonreír mientras paso por el lado de Danny, entrando en el local. Por su cara, imagino que es el último local que pisaría un “roquero sin causa” como él. Aun es temprano, no son ni las once, y el local está muerto. “Muerto”. Pienso en lo irónico que resulta ese adjetivo. La música breakbeat resuena en los altavoces, haciendo eco y dejándome claro que vuelvo a estar en mi época. Que he dejado atrás los años sesenta.

James Roth (ND): Os puede parecer extraño… (se sienta en uno de los reservados) Pero este sitio me ayuda a reubicarme tras cada uno de los saltos dimensio-temporales que damos con Wolfram & Hart. Además… me gusta esta música.
Danny Dalton: ¿Música? (sentándose) Tío, más vale que comencemos con el informe antes de que me dé por escuchar algo de esta “música” y me dé por cortarme las putas venas…
Ben Braddock (NE): Muy bien… Creo recordar que…

…cuando llegamos a su despacho, la señora Kauffman nos estaba esperando. Acabábamos de terminar una misión: habíamos tenido que atrapar a un tipo que podía cambiar de rostro cada cierto tiempo. No había resultado nada fácil y tanto el señor Braddock como yo estábamos aun débiles por el esfuerzo. Por ello, esta nueva misión representaba un segundo salto en el mismo día: algo que hasta entonces nunca habíamos afrontado. Sin duda aquello era una muestra más del especial interés que la señora Kauffman tenía en ponernos a prueba, sobre todo en lo que atañe al señor Danny Dalton (teniendo en cuenta su estado convaleciente)

Danny Dalton (molesto): Te repito que no estoy oxidado.
James Roth (ND): Oye, yo lo único que digo es que Kauffman te estaba poniendo a prueba.
Ben Braddock (NE): Eh… ¿Podemos seguir con el informe?

Nuestro objetivo era Arthur Blake: un importante hombre de negocios, de naturaleza obstinada y paranoíde. Su trato con Wolfram & Hart le había granjeado en vida la capacidad de ver el futuro. El hecho de ser capaz de prever los acontecimientos intensificó su naturaleza paranoica. Paradójicamente, el señor Blake falleció a la edad de cincuenta y siete años de un ataque al corazón. Si había algo que no podía prever era su propia muerte.

Los informes preliminares ubicaban la reaparición de su alma el 6 de Marzo de 1967, pocas horas después de su muerte, por lo que al señor Blake no le fue muy difícil hacer pasar su fallecimiento como una “falsa alarma”.

Teniendo como objetivo alguien capaz de prever el futuro, se nos planteaba nuestra misión como un reto difícilmente abarcable. Teníamos que analizar cada uno de nuestros pasos, medir sus consecuencias antes de actuar, utilizar el cerebro…

Danny Dalton: Claro. Ir a su edificio y decir que somos de Wólfram y Hart se puede llamar así.
James Roth (ND): Trato de decorarlo un poco, ¿vale?
Ben Braddock (NE): Al fin y al cabo sabía que iríamos, así que tampoco teníamos muchas opciones.
Danny Dalton: El hecho de que los capullos de Wolfram & Hart nos teleportasen hasta las puertas de su edificio también tuvo algo que ver…

Tal y como llegamos, entramos en el edificio. No nos sorprendió el hecho de que ya nos estuviesen esperando. Lo que si nos sorprendió fue el comité de bienvenida. Estabamos esperando, sentados en la recepción de aquel hotel reformado, cuando comenzó el tiroteo. De no ser por los reflejos del señor Braddock es muy posible que ahora mismo todos estuviésemos muertos.

Seis pistoleros contratados por Blake aparecieron desde las balconadas de los pisos superiores. Con sus ametralladoras Thompson no les fue difícil cubrir todo el vestíbulo de balas. El señor Braddock se incorporó, tumbando el sofá de la recepción y empleándolo como cobertura. El señor Dalton prefirió correr hacia el mostrador, buscando otra cobertura. Fue ahí cuando el señor Dalton recibió dos heridas de bala que, afortunadamente, resultaron ser meros rasguños.

Permanecí en un segundo plano, cubriendo al señor Braddock quien, de forma rápida y precisa, tomó a uno de los sicarios de Blake por la espalda. Lo apresó y empleó su propia Thompson para acabar con la vida de los demás matones.

Danny Dalton: Joder…y menuda manera de acabar con ellos. ¿Cómo coño lo hacías tan rápido, Capi?
Ben Braddock (NE): Ya te lo conté… (muestra su mano enguantada) El anillo.
Danny Dalton: Pero… ¿No me dijiste también que era mejor no usarlo?
James Roth (ND): Vale, sigamos…

El único matón de Blake al que dejamos con vida nos dio indicaciones sobre su paradero. Al parecer, nuestro objetivo tenía planeado salir del país a bordo de un velero. Con algo más de presión, el matón nos reveló el muelle en el que se encontraba atracado la embarcación de Blake (al que había bautizado con su mismo nombre, “Arthur Blake”)

Fue entonces cuando el señor Braddock, recordando que nuestro objetivo podría haber previsto que le daríamos caza en los muelles, propuso dejar nuestros pasos en manos del azár. Arrojando una moneda al aire decidiríamos si ir hacia el muelle o encaminar nuestros pasos de regreso al hotel propiedad de Blake.

Danny Dalton: La verdad es que estuvo muy bien pensado, Capi…pero ese cabron ya lo tenía previsto.
Ben Braddock (NE): Tal vez... Si hubiéramos vuelto al edificio entonces...
James Roth (ND): Dudo que estuviera allí, teniendo en cuenta donde lo encontramos.

Para cuando llegamos al muelle era medio día: la actividad de los estibadores y los porta-contenedores nos permitió colarnos sin demasiados problemas. El señor Braddock, en su línea de actitud impulsiva y poco dada a la reflexión, corrió hasta la embarcación de Blake. Curiosamente, no había ningún matón vigilándolo. Aquello sin duda olía cada vez peor...

Danny Dalton: ¿“Olía cada vez peor”? Joder, tío. Que es un informe, no una novela barata de detectives...
James Roth (ND): Oye, yo sólo pongo la verdad. Además si hubiera sido una novela, los protagonistas no hubiesen sido tan idiotas. El tío es un paranoico y le pone a su barco su propio nombre. Como pintarse una diana en la frente...
Ben Braddock (NE): Menos mal que se me ocurrió saltar del barco para evitar la explosión.
James Roth (ND): Aun así, estuvo cerca.

La explosión del barco no solo dejó claro que se trataba de una trampa y que Blake seguía llevándonos ventaja. El señor Dalton y yo pudimos cubrirnos de la onda expansiva y de los fragmentos de metralla. Sin embargo no pudimos evitar caer en manos de los policías que, en poco tiempo, acordonaron la zona. El señor Braddock, sin embargo, permaneció bajo las aguas, habiendo sobrevivido a la terrible explosión del “Blake”...

Danny Dalton: ¿Por qué te dejaste coger, Capi?
Ben Braddock (NE): Hay partidos que no puedes ganar, Danny. Comprendí que no le encontraríamos a él... Blake nos encontraría a nosotros.
James Roth (ND): Menos mal que para esta misión eras tú el encargado, Danny.
Danny Dalton: Vete a la mierda.

La súbita aparición de la policía en el lugar de la explosión nos tuvo que haber puesto sobre aviso de lo que enseguida pudimos comprobar: que el señor Blake tenía comprada a las fuerzas del orden de Los Ángeles. Los policías nos encerraron en un viejo almacén de los barrios bajos, probáblemente con la intención de que no resúltasemos un estorbo mientras Blake planeaba la forma de salir del país.

Por suerte, el señor Braddock consiguió liberarse de las esposas que lo retenían y nos ayudó tanto a mi como al señor Dalton a quitarnos las nuestras.

James Roth (ND): ¿Veis? Los informes hay que decorarlos un poco...
Danny Dalton: ¿Qué ibas a poner?
James Roth (ND): Que me queríais dejar allí tirado.
Ben Braddock (NE): No nos fiábamos de ti, James...
Danny Dalton: Corrijo. No nos fiamos de ti.
James Roth (ND): Qué halagador...

Una vez neutralizada la amenaza de los dos policías que mantenian vigilada la entrada de aquel viejo almacén, nos encontramos de nuevo ante la tesitura de cómo atrapar a un hombre que podía ver su futuro. Y esa resultó ser la cuestión tal y como mencionó el señor Braddock en un alarde de ingenio.

Ben Braddock (NE): Bueno, en ese momento me pareció una buena idea...
Danny Dalton: No seas modesto, Capi. Estuviste rápido.

Teniendo en cuenta que el señor Blake podía ver su futuro, el señor Braddock propuso utilizar a una persona cercana a Blake para que nos llevase hasta él. Recordando la información que la señora Kauffman nos proporcionó sobre el objetivo, descubrimos que además de ser un millonario paranoide y preconitor, Blake era un padre modelo. Su hija, Teresa, sería la que nos llevaría hasta él.

En 1967, Teresa Blake contaba con veinte años y acudía a la Universidad de Berkeley. Utilizando el furgón policial y las ropas de uno de los agentes que nos habían retenido, el señor Braddock se hizo pasar por un agente al servicio de su padre y logró ganarse la confianza de la joven, la cual sabia donde se escondía su padre.

Así, sin ella saberlo, nos llevó hasta un viejo edificio, uno de los muchos inmuebles propiedad de Blake que había por toda la ciudad. Mientras el señor Dalton y el señor Braddock accedían al edificio acompañados de Teresa, yo permanecí en el coche. A tenor de nuestros últimos encuentros, convenía estar preparado.

Ben Braddock (NE): Aquel viejo edificio de oficinas era un auténtico laberinto de pasillos. Y lo mejor es que, cuando llegamos al supuesto despacho, Teresa nos reveló que había una entrada secreta, escondido en la biblioteca. Había que presionar un viejo volumen sobre un tal... ¿Nostradamus?
James Roth (ND): Qué propio...
Danny Dalton: Una vez allí, llegamos hasta un bunker subterráneo. Algo sacado de los años cincuenta, ¿vale? La chica metió la clave y entramos.
Ben Braddock (NE): Arthur Blake estaba allí y no estaba dispuesto a dejarse atrapar.
Danny Dalton: Agarré a la chica y le puse mi pistola en su cabeza pero...
Ben Braddock (NE): Sus hombres atacaron…parece como si supieran de antemano que el señor Dalton no dispararía.
James Roth (ND): No hubieras disparado, ¿verdad, Danny?
Danny Dalton: Creo que eso no lo sabía ni el. Y yo menos.
Ben Braddock (NE): Lo importante es que conseguí abrir el maletín y encerrar en él a Blake... antes de que me disparara a bocajarro.
Danny Dalton: Y, por supuesto, dejamos marchar a la niña. Bastante la habíamos jodido ya...

Cierro la carpeta, dando por terminado el informe. Aun puedo ver la mirada de amargura en los ojos de Danny. Los de Ben parecen algo más duros. Como si, en el fondo, se estuviese acostumbrando a recibir ordenes... y cumplirlas. Charlie, el camarero, se acerca. Danny pide una cerveza. Ben, un vaso de leche. Y yo pido lo de siempre.

James Roth (ND): Bien. Informe terminado.
Danny Dalton: Cojonudo. Ahora habla…
Ben Braddock (NE): ¿Qué...? (mira a Danny) ¿Qué pasa, Danny?
Danny Dalton: Vamos, Capi. ¿De verdad crees que este tío nos ha traído aquí para escribir el puñetero informe? (mira a Roth) ¿De qué coño vas, tío?
James Roth (ND): Asi me gusta... (sonríe) Directo y delicado como una patada en la boca. Como siempre...
Danny Dalton: Si no me convence lo que tienes que contar, si que vas a saber qué es ser delicado.
James Roth (ND): En realidad no trabajo para la Señora Kauffman.
Ben Braddock (NE): ¿Qué quieres decir?
James Roth (ND): Trabajo para otro socio de la firma…el señor Manners.
Danny Dalton: ¿Y?
James Roth (ND): El señor Manners está dispuesto a devolveros a casa.
Danny Dalton: ¿Y que gana él con eso?
James Roth (ND): Joder a la señora Kauffman, para empezar. Ahora mismo hay dos gallos de pelea y un único puesto como socio de la firma. Sólo puede quedar uno...
Ben Braddock (NE): ¿Y qué tenemos que hacer?
James Roth (ND): Averiguar el plan de la señora Kauffman. Averiguar qué demonios planea en relación a Danny...
Danny Dalton: ¿Por qué yo?
James Roth (ND): Porque según ella... serás tú quien traiga el apocalípsis.

Los dos se quedan en silencio. Tal y como me quedé yo cuando lo escuché la primera vez. Danny Dalton y apocalípsis son dos terminos que jamás imaginarías en una sola frase.

Ben Braddock (NE): ¿Có... (incrédulo) ¿Cómo?
James Roth (ND): El Apocalípsis es el negocio de Wolfram & Hart. Cada socio tiene su propia apuesta al respecto. Y la de la señora Kauffman es Danny. Eres... su caballo ganador.
Ben Braddock (NE): Y el señor Manners tiene otro individuo para sus planes.
James Roth (ND): Exacto.

Ben baja la vista, pensativo. Danny, en cambio, no ha abierto la boca en todo este tiempo. Simplemente se ha quedado con los brazos cruzados, mirándome fijamente.

Ben Braddock (NE): No nos conoces de nada. Te arriesgas demasiado. Solo un loco o un suicida contaría todo lo que nos has contado.
James Roth (ND): Siempre he sido un suicida.
Danny Dalton: Y una mierda.

Danny aparta su cerveza y se echa para delante. Me clava su mirada de rencor.

Danny Dalton: No eres más que una rata más de Wolfram & Hart. Dime, Roth... ¿qué te ha prometido Manners? ¿Qué ganas tú con todo esto?
James Roth (ND): ¿Yo? (sonríe) Descansar en paz, Danny.
Ben Braddock (NE): Un momento, tú...

Por un instante, casi temo haber ido demasiado lejos. Ben me señala y abre mucho los ojos. Hace unos días no me habría preocupado de las teorías de un palurdo demasiado aficionado al futbol americano. Pero después de ver como funciona su cabeza, de saber que hay algo más que jugadas y partidos en su cerebro... Casi temo que me haya descubierto...

Ben Braddock (NE): Eres... Eres otro alma del Libro de las Sombras, ¿verdad?
James Roth (ND): No de ese libro. Pero el señor Manners prometió darme una carta de recomendación para cuando me toque bajar al infierno...
Danny Dalton: Pongamos que me creo todo eso... ¿Tienes alguna prueba de que Manners puede ayudarnos?
James Roth (ND): El señor Manners tiene el Corazón de Krahan... aunque ustedes lo conocen mejor como “el prisma”.
Danny Dalton: Espera un segundo... ¿el prisma? ¿La gema que hace funcionar el cachivache de Vanister?
Ben Braddock (NE): Pero no tenemos la máquina de salto dimensional... así que no nos vale para nada.
James Roth (ND): Yo me encargare de recuperar la máquina de salto.
Ben Braddock (NE): Tenemos... Tenemos que pensarlo, no podemos contestar ahora.
James Roth (ND): Lo entiendo... (se incorpora, poniendose la chaqueta) Pero no os toméis demasiado tiempo.

Es mi última carta. Busco en mis bolsillo y la saco. Si después de esto no confían en mí...

James Roth (ND): Un amigo tuyo me dejó esto para tí, Danny...

Dejo reposar la carta en su mano y me marcho. Antes de que puedan hacer la clase de preguntas que no podré responder sin mentiras.

Ben Braddock (NE): ¿Qué ocurre, Danny? ¿De quién es esa carta?
Danny Dalton (leyendo): Leonard…es de Leonard.
Ben Braddock (NE): ¿Quieres decir que ellos le tienen? ¿Que está ... vivo?

CONTINUARÁ...

miércoles, 15 de abril de 2009

Sesión 09-04-09


Episodio 3x05.-
Caso Nº00452308-X
DOUGLAS MEYER contra WOLFRAM & HART

Agentes Responsables:
Gavin Park (Supervisor de Campo)
James Roth
Benjamin Braddock


Responsable de Área:
Sarah Kauffmann

Informe Previo sobre el Acusado:
Douglas Meyer nace en 1962, en el seno de una familia de clase media en Filadelfia. A la edad de veinte años, ingresa en la Academia de Policía de Nueva York donde se graduará con honores dos años después. Ejerce como patrullero del Distrito 13 de Queens durante cinco años pasados los cuales es ascendido a oficial y, posteriormente, a detective.

En el transcurso de esos años, contrae matrimonio con Samantha Harrington, quien asumirá el apellido Meyer al casarse con Douglas. Un año y medio después de su boda, nace su hija, Emily Meyer.

En invierno de 1998, el señor Douglas Meyer traba contacto con Goodwin Steele, con quien [FRAGMENTO ELIMINADO POR CUESTIONES DE SEGURIDAD]

El detective Douglas Meyer fallece el 3 de Diciembre del 2000, durante un intercambio de disparos entre dos bandas rivales. El detective Meyer, que salía de unos oficios religiosos en la parroquia de Saint Patrick, Queens; recibe dos impactos de bala, uno en el vientre y otro a la altura del cuello. Fallece a las 20 horas, 14 minutos, antes de que llegue la ayuda médica.

De acuerdo a lo estipulado en el contrato firmado previamente, su alma pasa directamente al archivo provisional 329022, al cargo de nuestro agente Goodwin Steele.

Tras el robo del archivo y la desaparición del agente Steele, el alma del señor Meyer escapa de su cautiverio junto a las que se encontraban encerradas allí (ver dossieres adjuntos)

Los informes de rastreo psíquico multi-dimensional indican que el alma del señor Meyer pudo regresar a su antiguo cuerpo, aproximadamente unas diez horas después de su muerte.

Informe de la Operación:
Los agentes Roth y Braddock son convocados junto a su nuevo jefe de campo, el señor Gavin Park (recientemente asignado a la unidad de Recuperación de Datos a petición personal de la directora de departamento, Sarah Kauffmann: ver dossieres adjuntos)

Tras la reunión informativa en la sala de juntas número doce, los agentes son debidamente preparados para la transferencia dimensional: se les proporciona, junto a los trajes reglamentarios, varios maletines de contención especial (debidamente configurados según los parámetros bio-plasmáticos del acusado)

Debidamente inoculados con el suero de resistencia paradimensional; a las siete horas cuarenta y dos minutos se lleva a cabo el protocolo de salto sin incidentes a destacar.

(a continuación se reproducen algunos fragmentos del informe oral presentado por los agentes a su regreso de la operación)

Gavin Park (ND): Antes de comenzar me gustaría mencionar que el procedimiento de salto resulta extramadamente doloroso...
James Roth (ND): Con el debido respeto, JEFE... Teniendo en cuenta que básicamente nos desintegran molécula a molécula y luego nos vuelven a reintegrar en un tiempo y espacio diferente, empleando para ello alguna clase de cruce entre magia y tecnología que apenas si alcanzo a entender... Bueno teniendo en cuenta todo ello no creo que un poco de dolor sea para tanto. Joder... Empiezo a sonar como el profesor.
Gavin Park (ND): En cualquier caso, el señor Roth, el señor Braddock y yo comenzamos nuestra búsqueda en el mismo lugar donde aparecimos.
James Roth (ND): Si, en mitad de Central Park casi al anochecer... Diciembre del 2008.
Gavin Park (ND): Y fue allí donde encontramos la primera pista.
James Roth (ND): Pillé un periódico para comprobar que, en efecto, habíamos viajado al momento y lugar adecuados. Y fue así como descubrimos algo más.
Gavin Park (ND): Al parecer, el agente Douglas Meyer no solo había vuelto a la vida debido a la fuga de almas... sino que además no había perdido el tiempo.
James Roth (ND): Su necrológica aparecía en la página 48. Pero apenas un par de páginas antes, había una noticia local en la que se mencionaba las acciones de una especie de justiciero callejero.
Gavin Park (ND): Alguien había metido entre rejas a algunos matones, todos ellos miembros de la banda de Caceta, ese señor del crimen de medio pelo que había dado pasaporte a Meyer...
James Roth (ND): Estaba oscureciendo y Central Park no parecía el mejor lugar para quedarnos, asi que optamos por ir a visitar a la esposa del difunto antes de que fuese más tarde.
Gavin Park (ND): Sin embargo, aquella mujer no nos lo puso nada fácil...
James Roth (ND): Bueno, JEFE, ahí debe darle el mérito a Ben...

(Ben Braddock se limita a responder a la mirada de James Roth con una fría inclinación de cabeza)

Gavin Park (ND): Si, bueno... En cualquier caso, a aquella mujer no le gustó nada vernos aparecer ante su puerta. Lo cierto es que el chico, Ben, se desenvolvió bastante bien aunque poco pudimos sacar en claro de la esposa del difunto.
James Roth (ND): Así que probamos otro camino: la comisaria del Distrito 13.
Gavin Park (ND): Allí, Ben y yo fuimos a hablar con el compañero de Meyer... ¿cómo demonios se llamaba? ¿Tú lo recuerdas, Ben, muchacho?

(Ben Braddock mantiene su silencio, limitándose a negar con la cabeza)

Gavin Park (ND): Ya... En fin, el caso es que el tipo no parecía tener ni idea de los acuerdos que Meyer tenía con Wolfram & Hart. Así que nos limitamos a pedirle que contactase con nosotros si... bueno, si algo raro sucedía.
James Roth (ND): Y mientras ellos no sacaban nada en claro, yo hice una visita a los calabozos. Allí encontré a los matones que el “misterioso justiciero” había capturado esa misma tarde. Curiosamente, alguien parecía habérseme adelantado.
Gavin Park (ND): Ah, si... Joder. ÉSE tipo.
James Roth (ND): Era gigantesco, ¿vale? Pelo corto y afeitado por las sienes, rostro de piedra y ojos pequeños. Y le sacaba dos o tres cabezas a cualquiera de esos tres matones. El caso es que el gigantón salió de los calabozos en cuanto me vio aparecer. Debí... Debí intimidarle.
Gavin Park (ND): ¡JA!
James Roth (ND): Bueno, JEFE... En aquel momento no sabíamos quien era realmente. Además, me preocupaba más sacar algo en claro de los tres matones. Cuando dijeron que su asaltante “no parecía humano”, ante su resistencia a las balas... Bueno, quedó claro que había sido cosa de Meyer.
Gavin Park (ND): Tampoco es que fuese un gran avance...
James Roth (ND): Lo mismo puedo decir de lo que hicieron Ben y usted...

(fragmento de discusión omitido: en ella, el señor Braddock permanece al margen en todo momento)

Gavin Park (ND): ¡Eso no es lo importante, James, muchacho! Lo importante... es que ese tipo no nos hubiera seguido de no haber sido por ti.
James Roth (ND): Vale... ¿Y como demonios iba yo a saber que se gigantón era una especie de Terminator enviado por el Vaticano?
Gavin Park (ND): Para cuando Ben vio aquel emblema en la gabardina de cuero de ese tipo, él ya nos había seguido hasta el bufete de Wolfram y Hart.

(Sarah Kauffmann realiza una serie de preguntas acerca del motivo que impulsó a los agentes a ir hasta la sede de Wolfram y Hart en Nueva York. Se aprecia una leve incomodidad entre los miembros del equipo: durante unos instantes, los señores Park y Roth miran al señor Braddock. Éste permanece en silencio y es el señor Park quien reanuda el relato)

Gavin Park (ND): Bueno, lo cierto es que ese tipo parecía peligroso y... ¿qué podíamos hacer? ¿Viajar hasta Los Ángeles para pedir un poco de ayuda?
James Roth (ND): Lo cierto es que menos mal que nos dejaron aquel todoterreno. Aun me sigo preguntando... ¿qué fue aquello que le tiramos a ese asesino del Vaticano?
Gavin Park (ND): Una especie de clavos explosivos, ¿no? El caso es que funcionó...
James Roth (ND): Aquello dejó al tipo sin su moto. Pero salió sin un rasguño de un accidente que habría dejado en silla de ruedas al más pintado...
Gavin Park (ND): En fin, lo cierto es que seguíamos sin tener pistas y entonces... Bueno, lo cierto es que se le ocurrió a Ben...

(Ben Braddock permanece una vez más en silencio, con el gesto serio)

Gavin Park (ND): La idea básica era buscar a Samantha Meyer. Si en vida, Douglas había dado su vida por protegerla, sin duda volvería a aparecer si creía que ella se encontraba en peligro.
James Roth (ND): En realidad no hizo falta ir a buscarla a su apartamento porque la encontramos en la Iglesia de Saint Patrick.
Gavin Park (ND): Si, habíamos ido ahí por la vi...
James Roth (ND): JEFE...

(Se produce un silencio entre ambos, roto casi de inmediato por la nueva intervención del señor Park, que parece rectificar su anterior frase)

Gavin Park (ND): Ah... Claro. Bueno, el caso es que allí tenía lugar la misa por el difunto agente Meyer.
James Roth (ND): Y de alguna forma, el espíritu de Douglas consiguió llevar a Caceta y sus matones hasta las mismas puertas de la capilla.
Gavin Park (ND): Douglas y la banda de Caceta intercambiaron disparos. Bueno... más bien, eran ellos los que intentaban tirotear a Douglas aunque éste...
James Roth (ND): Las balas le atravesaban como si fuese Casper, ¿vale?
Gavin Park (ND): Así que dejamos que Douglas se encargase de Caceta. Y en cuanto lo dejó esposado a la farola más próxima, cogimos el maletín y lo devolvimos su alma a donde pertenecía. Es lo que yo llamo un trabajo rápido, sencillo y...

[FRAGMENTO DE CONVERSACIÓN ELIMINADO DE INFORME OFICIAL. ACCESO RESTRINGIDO A SOCIOS DE NIVEL MEDIO Y ALTO]

Ben Braddock (NE): No.
Sarah Kauffmann (ND): ¿Disculpe?
Ben Braddock (NE): No fue un trabajo sencillo. Ni tampoco fue justo.
Gavin Park (ND): Ben, muchacho, el tipo firmó un acuerdo con Wolfram y Hart...
Ben Braddock (NE): Y lo cumplió en su momento. Lo mataron y su alma fue al inf... a donde tenía que ir. El hecho de que yo... de que mis compañeros y yo lo liberasemos fue una...
Sarah Kauffmann (ND): ¿Desafortunada coincidencia?
Ben Braddock (NE): Sí, en efecto. Fue mala suerte.
James Roth (ND): Vamos, Ben... Sabes que no estas siendo objetivo... Lo que hacía ese tipo, Meyer, era tomarse la justicia por su mano.
Ben Braddock (NE): Estaba limpiando las calles. Y además, señora Kauffmann... ¿Por qué no nos dijo el auténtico motivo por el que había firmado Meyer con Wolfram & Hart?
Sarah Kauffmann (ND): No era relevante para el caso. Su misión...
Ben Braddock (NE): Mi misión es enmendar un error que mis compañeros y yo cometimos al liberar esas almas. Pero si por culpa de nuestro error una buena persona como Meyer tiene la oportunidad de...
Gavin Park (ND): Ben, muchacho, era su mujer. Samantha…
Ben Braddock (NE): Ya, ¿pero que iban a poder hacerle a ella Wolfram y Hart?
Gavin Park (ND): Le habrían devuelto el cáncer.

(silencio por parte de todos durante unos segundos)

Gavin Park (ND): No podíamos hacer nada, Ben, muchacho...
Ben Braddock (NE): Pero el señor Meyer... no firmó a cambio de poder, o de riquezas. Lo hizo para salvar a su esposa. ¿Me está diciendo que alguien como él no merecía aprovechar un golpe de suerte?
Gavin Park (ND): ¿Quieres que te lo dé por escrito? El trato se había roto. Finito. Sin trato, no hay cura para el cáncer.
James Roth (ND): ¿Por qué sino crees que Meyer se entregó a nosotros en cuanto detuvo a Caceta?
Ben Braddock (NE): Yo… Yo no firmé por esto. Garius Voldan es una cosa. Pero el agente Meyer…
Sarah Kauffmann (ND): Todos los que han firmado con nosotros conocían los riesgos, señor Braddock. Desde Garius Voldan hasta el agente Meyer… Todos.
Ben Braddock (NE): Incluyéndome a mí.

(la supervisora Kauffmann da por concluido el registro del informe oral llegados a este punto)

Observaciones:

* Pese a las previsiones, complace comprobar que los férreos preceptos morales del joven Benjamin Braddock comienzan a mostrar síntomas de desgaste. Pese a sus constantes quejas sobre el destino del agente Meyer, asumió con relativa facilidad las órdenes de capturar y devolver su alma a la firma. Se recomienda seguir con el curso de las actividades previstas.

* El profesor Marcus Vanister fue relegado durante el transcurso de este operativo a labores de apoyo logístico en el Departamento de I+D. El objetivo es perfeccionar el sistema de salto dimensional para lo que se ha destinado a Vanister como asesor del equipo al cargo del Profesor Kurt Casey.

* El agente supervisor Gavin Park ha demostrado su capacidad de lidiar con un equipo potencialmente hostil. Su segundo operativo vuelve a saldarse con un éxito sin apenas costes presupuestarios.

* El agente James Roth, en cambio [FRAGMENTO ELIMINADO POR CUESTIONES DE SEGURIDAD]

* El agente Daniel Dalton aun permanece en observación: los escáneres psíquicos realizados constatan que su mente se encuentra libre de cualquier clase de sugestión latente (motivada por su contacto con las capacidades de dominación mental de nuestro viejo cliente Hans Hammer, ver Caso Nº00416791-X: HANS HAMMER contra WOLFRAM & HART) Su regreso al servicio activo sigue aun pendiente de confirmación...

FIN DEL INFORME.

domingo, 5 de abril de 2009

Sesión 04-04-09 (P.O.V. - JAMES ROTH)

ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD...
Marcus Vanister: Creo que nuestra prioridad es reparar la "Alfombra Mágica" y regresar a nuestro mundo, procurando no alterar aún más el curso de los acontecimientos de esta realidad paralela…

ARROJADOS A UNA ODISEA ENTRE DIMENSIONES ALTERNATIVAS…
Profesor Vanister (NE): Es la tanqueta. Lo que ha construido tu padre no es una máquina de salto dimensional. Es una máquina de guerra.

ENGAÑADOS POR EL LIBRO DE LAS SOMBRAS…
Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso.
***
Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!

CAPTURADOS POR WOLFRAM & HART…
Sarah Kauffmann (ND): Tu amigo Leonard va a morir, Danny… Así aprenderás que no se juega con Wolfram & Hart.

CONDENADOS A ENMENDAR SUS PROPIOS ERRORES…
James Roth (ND): Éste no es solo su primer día en Wolfram & Hart... (se calza las gafas de sol y sonríe) Bienvenido al primer día del resto de su vida...

… O A MORIR EN EL INTENTO.

Episodio 3x03.-
WILLIAM WHITEHOUSE contra WOLFRAM & HART
(Parte 2 de 4)

P.O.V. – JAMES ROTH

Hanover Street. Los Ángeles.
Hace 10 horas.


James Roth (ND): Joder… (frustrado, arroja el móvil en el salpicadero) ¡JODER!

Entre el bullicio de la calle Hanover, en pleno corazón comercial de Los Ángeles, las voces de Roth llamaban la atención de alguno de los transeúntes. No era el hecho de haber perdido el rastro del Profesor Vanister lo que le había cabreado de esa forma. Ni que su obsesión por seguir la pista de aquel convoy de Wolfram & Hart les pudiese costar el pellejo si Sarah Kauffmann descubría que estaban metiendo las narices donde nadie les llamaba…

Lo que de verdad lo cabreaba en ese momento era que el profesor le hubiese rechazado ya dos llamadas seguidas. Por un segundo se planteó la opción de mandarlo a la mierda: de largarse al hotel y dejar que él mismo firmase su sentencia de muerte. ¿Pasaba de él? Pues cojonudo. Que le den. A tomar por…

El sonido del móvil sacó a James de su indignación el tiempo suficiente como para aceptar la llamada.

James Roth (ND): Profesor, ¿qué coño…?

La voz del profesor sonaba angustiada, presa del terror. Lo único que consiguió sacarle al nervioso Vanister fue su actual posición. Era lo único que necesitaba. Colgó y encendió el motor de su elegante Corvette negro.

Bajo el nudo de autopistas 18 y 20.
Afueras de Los Ángeles.
Hace 9 horas.

James Roth (ND): O me dice de una vez que está pasando… o nadie se mueve de aquí.

El deportivo de Roth destacaba en aquel asentamiento de vagabundos y pordioseros como una cucaracha en un pastel de boda. Bajo un impresionante nudo de autopistas, se encontraba reunido aquel peculiar grupo de personas. A James no le sorprendió encontrar allí al profesor Vanister, aunque no esperaba ver su berlina en tan mal estado. Lo que si le sorprendió fue ver allí al señor Whitehouse. Y al otro tipo: aquel agente oriental de Wolfram & Hart al que habían visto en el parking.

Gavin Park (ND): Bueno… ¿Roth? ¿Así has dicho que te llamas? Aquí tu amigo el profesor y su colega, Billy, están cagándola a base de bien…
William Whitehouse (ND): Profesor… ¿Quién es?
Profesor Vanister (NE): No se preocupe, señor Whitehouse... El señor Roth trabaja conmigo. Es… de confianza.

El profesor Vanister comenzó a explicar de forma precipitada todo cuanto había ocurrido. De alguna forma, James ya sabía gran parte de todo ello.

Gavin Park (ND): Mira, Roth… Me llamo Gavin Park y soy del departamento de relaciones diplomáticas de Wolfram & Hart.
James Roth (ND): Relaciones diplomáticas. En Wolfram & Hart. Ya.
Gavin Park (ND): Hace cosa de una semana, el edificio de Wolfram y Hart fue atacado por un comando rebelde de una organización militar secreta conocida como La Iniciativa. Trabajan para el gobierno, ¿vale? En todo lo que tiene que ver con amenazas sobrenaturales y esos asuntos… El caso es que aquello estropeó un poco las relaciones entre el gobierno y Wolfram y Hart. Y por eso, para calmar un poco los ánimos, el bufete me enviaba a mi como mensajero de paz… con un presente.
James Roth (ND): ¿Un presente? (señala a Whitehouse) ¿El?
Profesor Vanister (NE): No exactamente, señor Roth… Wolfram y Hart ha desmontado pieza a pieza el vehículo de salto dimensional en el que llegamos. Van a entregarlo a La Iniciativa. Y ellos… Ellos lo convertirán en un arma. Y eso, señor Roth, es algo que no pienso permitir.

James miró al profesor: nunca lo había visto decir nada de una forma tan tajante.

William Whitehouse (ND): Pero… ¿y qué tiene eso que ver conmigo? ¿Me llevaban de vuelta a La Iniciativa?
Gavin Park (ND): Eso es un asunto más peliagudo, Billy, muchacho… Verás, La Iniciativa ha negado haber autorizado ninguna operación de asalto a Wolfram y Hart… lo que significa que todos los que participaron en ella lo hacían desobedeciendo órdenes.
William Whitehouse (ND): Un momento...
Profesor Vanister (NE): Intenté decírselo antes, señor Whitehouse. El Devon Powell de este universo fue capturado y ejecutado por Wolfram y Hart…
Gavin Park (ND): Ahora hay un nuevo director de operaciones en La Iniciativa, Billy… Y parece que no tiene el menor interés en volver a saber de ti.
William Whitehouse (ND): Entonces… ¿a dónde demonios me llevaban?

Aeródromo McConahue´s, a 10 kilómetros de Los Ángeles.
Hace 7 horas.

James Roth (ND): Vale… Hemos llegado.

Hace diez minutos que el sol se ha ocultado tras el horizonte, dejando en su lugar un cielo púrpura oscuro. Los faros del deportivo iluminan el acceso al desolado y abandonado aeródromo McConahue´s: varias hectáreas de terreno en mitad de las desoladas afueras de Los Ángeles, en mitad de los descampados en los que se puede ver los esqueletos de las futuras urbanizaciones.

William Whitehouse (ND): Un aeródromo abadonado… ¿aquí era donde me iba a llevar, Park?
Gavin Park (ND): Mira, Billy, muchacho… Me estoy jugando el pescuezo por ti, ¿vale? De hecho, mi colega Lee ya lo hizo. Le costó la vida preparar tu oportuna fuga…
Profesor Vanister (NE): ¿Lee? ¿Se refiere al motorista? ¿El del atentado?
Gavin Park (ND): ¿Qué…? Si, claro… Claro… Tenía que parecer creíble, por eso lo de que me pillase la explosión dentro del todoterreno…

James no puede prestar toda la atención que debería a las palabras de Park. Debe concentrarse en guiar el deportivo a través del terraplén que lleva al aeródromo abandonado. Los faros iluminan un viejo cartel en el que puede leerse “Circo Aéreo McConahue. ¡Los Ases del Aire!”.

Gavin Park (ND): Ahora solo queda esperar a mi colega Jeffrey. Él se mi contacto con… Con la persona que está interesada en ti, Billy, muchacho…
James Roth (ND): Personalmente creo que deberíamos escondernos, profesor…
Profesor Vanister (NE): Creo que tiene razón, señor Roth. Ustedes… (se gira a Park y Whitehouse) aguarden fuera a que lleguen los caballeros amigos del señor Park. El señor Roth y yo aguardaremos ocultos en aquel hangar.

Una vez dejan bajar a Park y Whitehouse, James dirige guía el deportivo hasta el interior del primero de los cuatro hangares abandonados que hay en el desolado aeródromo. En la maniobra que realiza para aparcarlo al fondo del todo, los faros iluminan por unos instantes un viejo biplano, destartalado y quebrado, que reposa en el interior.

Al bajar del vehículo, tanto James como el profesor lo huelen.

James Roth (ND): Profesor, ¿qué demonios es eso que huele?
Profesor Vanister (NE): Mmmm… (pasa los dedos por uno de los charcos que hay en el suelo) Queroseno…

James sigue con la mirada el rastro de ese líquido hasta varios bidones que reposan en el fondo del hangar, junto al coche. Unos bidones demasiado nuevos como para llevar ahí tanto tiempo.

James Roth (ND): Esto no me gusta…

Apenas ha pronunciado esas palabras cuando empieza a escucharse ruido de motores. Motos de alta cilindrada. Tres, quizá más. James y el profesor, éste último aferrando el subfusil que llevaba el misterioso motorista, se aproximan al acceso principal del hangar. Confirmando las sospechas de James, ambos ven aparecer a tres motoristas. Éstos, a diferencia del que atacó el todoterreno de Park, lucen el aspecto de los clásicos “ángeles del infierno”. Uno de ellos se aproxima a Park y le estrecha la mano. Debe ser el tal Jeffrey. Los otros dos moteros, armados con escopetas recortadas, permanecen a unos metros por detrás.

James Roth (ND): No puedo escuchar todo lo que dicen… Pero juraría que el tal Jeffrey acaba de llamar “mercancía” a Whitehouse…

James mira al profesor, como buscando una confirmación a sus sospechas. Pero lo que encuentra es un gesto de miedo en su rostro.

Profesor Vanister (NE): Señor Roth, esos hombres… No son humanos.
James Roth (ND): Joooooder…

“No son humanos”. Aquellas tres palabras bastan para dejarle claro a James algo que se ha repetido desde que comenzó toda esa movida. Algo que tendría que haber hecho desde el momento en que a Vanister le dio por seguir la pista del maldito convoy…

Profesor Vanister (NE): Señor Roth… (mientras Roth camina hasta el fondo del hangar) ¿Qué demonios hace?
James Roth (ND): ¿Que qué hago? (mientras saca el móvil) Llamar a la caballería…

Nervioso, Roth marca el botón de llamada automática. Durante unos segundos nadie responde. Al quinto tono, una voz de mujer suena al otro lado.

Sarah Kauffmann (ND): Espero que sea importante, señor Roth…
James Roth (ND): Escúcheme con atención, señora… porque estamos metidos en un buen lío. Imagino que está al tanto del atentado que ha sufrido su agente, el señor Park…
Sarah Kauffmann (ND): ¿Cómo sabe…?
James Roth (ND): El profesor Vanister tuvo… tuvo un presentimiento, ¿vale? Y decidió seguir el convoy. Hemos impedido que el señor Whitehouse se escape pero… y ahora viene lo más extraño… parece que su hombre, el agente Park, tenía sus propios planes para el señor Whitehouse. Y…

De repente, un ensordecedor silbido corta el silencio del desolado aeródromo. Un hermoso reactor privado, con los emblemas de Airfrance, toma tierra en una pista de aterrizaje que ha conocido tiempos mejores.

James Roth (ND): Aeródromo McConahue, a las afueras. Envíe a alguien. Rápido.

Y cuelga. James camina deprisa hacia el acceso del hangar: sea quien sea quien viaje a bordo de ese jet privado tiene interés en Whitehouse.

James Roth (ND): Profesor… (mientras se acerca a la salida del hangar) ¿Quién ha bajado del avión?
Profesor Vanister (NE): Parece una mujer… (se gira y mira a Roth) Pero no es huma…

El profesor no termina la frase. Un gruñido inhumano resuena en el exterior… seguido del sonido de un fuerte golpe. Un segundo después, Vanister y Roth ven aterrizar el cuerpo de William Whitehouse a escasos metros del acceso al hangar.

James Roth (ND): Profesor… Al coche.

El deportivo sale a toda velocidad del hangar, marcha atrás y dejando un trazado de llantas quemadas sobre el suelo. James mueve el volante con destreza suficiente como para interponer el vehículo entre William Whitehouse y uno de los moteros de Jeffrey. Éste, un corpulento pelirrojo, encañona con su escopeta recortada al deportivo. Lo que atemoriza a James no es que lo haga a bocajarro. Lo que le aterroriza es que su rostro es el de un vampiro.
El profesor tenía razón. No son humanos. Genial.

Profesor Vanister (NE): ¡Conduzca, señor Roth!

Y antes de que el motorista pueda abrir fuego, el profesor aprieta el gatillo del subfusil, acribillándolo. No consigue gran cosa… pero le da el tiempo suficiente como para que William suba al deportivo.

James Roth (ND): ¡Agarrénse!

Aprieta el acelerador, atravesando marcha atrás la pista de aterrizaje. Por un momento, casi parece que han dejado atrás cualquier amenaza. Es entonces cuando algo cae pesadamente sobre el deportivo, hundiendo su techo.

Vampiro Motorista Pelirrojo (ND): ¡Sois carne muerta! ¿Me oís? ¡Jodida carne muerta!
Profesor Vanister (NE) (mirando el subfusil): ¡Sin munición!
James Roth (ND): ¡Coja mi pistola, profe!

El profesor Vanister intenta coger el arma de James mientras este conduce de forma temeraria, intentando desprenderse del pasajero extra que llevan detrás. Para empeorar las cosas, el segundo de los matones vampíricos del tal Jeffrey, abre fuego contra el coche. El cristal trasero del deportivo vuela en pedazos y los fragmentos de cristal llueven sobre un aturdido William Whitehouse.

James Roth (ND): Maldito chupasangres… (conduciendo de forma salvaje) ¡fuera de mi coche!

En ese momento, mientras rodea el jet privado que acaba de aterrizar, los faros del deportivo iluminan una silueta que se cruza en su camino. La silueta de una mujer. Por un segundo, los ojos de James quedan fijos en los de ella.

James Roth (ND): ¡Joder!

Con un volantazo, el deportivo la esquiva a duras penas, pasando en paralelo al avión. Una idea pasa por la cabeza del profesor. Le grita que pase de nuevo junto al jet. James no tiene tiempo ni de pensar que aquello es una locura. Al mismo tiempo que el profesor encasquilla su arma al tratar de disparar contra el depósito de combustible del reactor; el vampiro pelirrojo intenta colarse por el hueco dejado por la luna trasera del deportivo.

Vampiro Motorista Pelirrojo (ND): ¡Sois míos…!
William Whitehouse (ND): Ni lo sueñes, monstruo.

Por un segundo y a través del espejo retrovisor, James ve como Whitehouse clava un fragmento de la luna trasera en el corazón de la bestia… que estalla en una nube de polvo.

James Roth (ND): Vale, tío. ¡Me acabas de joder la tapice...!
Profesor Vanister (NE): ¡Señor Roth! ¡Cuid…!

El aviso llega un segundo demasiado tarde: los faros del deportivo iluminan al segundo de los motoristas vampiro. Sus dos escopetas recortadas escupen sendas salvas que revientan la luna delantera del deportivo. Los proyectiles, junto a una lluvia de cristales, impactan contra James y el profesor.

Antes de perder el conocimiento, James solo alcanza a pensar una cosa.
“Estamos muertos. Otra vez.”

Apartamento de Gavin Park.
Zona del Downtown, Los Ángeles.
Ahora.

Gavin Park (ND): Ah. Veo que ya estás despierto.

Gavin cruza el umbral de la puerta corredera, enfundado en un elegante kimono y haciendo malabares con una pequeña bandeja de té. La estancia es amplia, con suelo de parquet y paredes blancas, desnudas. El único mobiliario son los dos colchones en los que reposan James y el profesor respectivamente.

Gavin Park (ND): Parece que tus heridas se han curado bien… (abre las persianas del inmenso ventanal) Te vendrá bien un poco de té.

Junto al agradable sol del mediodía, el bullicio del centro de Los Ángeles llega a oídos de James. Sus ojos se posan en el profesor Vanister.

James Roth (ND): ¿Dónde…?
Gavin Park (ND): Es mi apartamento. Y te aseguro que es el sitio más seguro en el que Vanister y tú podéis estar ahora mismo.
James Roth (ND): ¿Y Whitehouse?
Gavin Park (ND): Escapó. Ya le presenté mi informe a Kauffmann… Un informe en el que no he mencionado la extraña alianza que tuvo lugar entre Vanister y Whitehouse.
James Roth (ND): Imagino que tampoco habrás mencionado tu participación en la fuga de Whitehouse…
Gavin Park (ND): Yo de ti no le daría más vueltas, me relajaría y disfrutaría del té.

James mira al profesor: sigue inconsciente, con un gotero conectado a su antebrazo. Esa imagen le hace recordar algo importante.

James Roth (ND): Tarde o temprano, vamos a tener que volver a Wolfram y Hart. El profesor necesitará su tratamiento. Y cuando lo hagamos…
Gavin Park (ND): Cuando lo hagáis lo haréis como mis subordinados.

Aquello consigue algo que muy pocas veces sucede en la vida de James Roth: aquello lo deja sin habla.

Gavin Park (ND): Si, Roth, muchacho. Ahora yo soy el jefe de equipo. La señora Kauffmann acaba de ascenderme… (sonríe) ¿no te lo había dicho?
James Roth (ND): Ya… claro.
Gavin Park (ND): Mira, Roth… (se acerca a él) Los dos sabemos que en Wolfram y Hart hay muchos intereses enfrentados. Y estoy seguro de que los dos tenemos nuestros propios intereses.
James Roth (ND): ¿A dónde quieres llegar, Park?
Gavin Park (ND): A una alianza, Roth, muchacho. Tu y yo, sin mentiras. (le tiende la mano) ¿Qué me dices?

James mira su mano. Y luego le mira a él. Gavin Park. Relaciones diplomáticas. Liante profesional. Y su única baza en una partida en la que han dado cartas marcadas.
Como si tuviera más opciones...

James Roth (NE): Sin mentiras… (estrechando su mano) Como agentes de Wolfram y Hart.

CONTINUARÁ…

miércoles, 1 de abril de 2009

Informe Personal - James Roth (Sesión 28-03-09)

De: James Roth, agente de campo.
Para: Sarah Kauffmann, supervisora de equipo.
Asunto: Informe personal de James Roth en relación al caso Nº00230323-X [RICK LOMBARDO contra WOLFRAM & HART]

Hoy he tenido mi primer día de trabajo junto a mis nuevos compañeros, Daniel Dalton y el Profesor Marcus Vanister y, la verdad es que quitando algunos momentos aislados, he de reconocer que parecen acostumbrados a esto de viajar a través del tiempo y del espacio, algo que no suele ser común entre personas normales. Pero claro... si lo fueran, no estarían trabajando para Wolfram y Hart.

El señor Dalton parece preocupado y silencioso por alguna causa. Seguramente tenga que ver con la mención por parte del profesor Vanister acerca de uno de sus compañeros, el tal Leonard Powell. Al parecer eran amigos y murió aquí, en Wolfram y Hart. También he podido comprobar que el señor Dalton es demasiado impulsivo, tal vez deberíamos encontrar la manera de que sus reacciones fueran menos violentas. Así tal vez nos ahorraríamos más de un problema.

Tal vez todo tenga un mismo patrón de comportamiento y se deba a que no se sienta cómodo trabajando en la empresa. También es posible que se deba a la muerte de su amigo. Creo que si conseguimos que con el tiempo se sienta mas relajado, y olvide lo ocurrido, podrá dar todo su potencial.

Por parte del profesor Vanister, sólo decir que se lo ha tomado con una gran filosofía y, aunque no le agrade que yo forme parte del grupo "pensando que soy algo así como una niñera" por lo demás ha cumplido con las ordenes tal y como se especificaba. Y de una manera más cabal e inteligente que el señor Dalton. Sin embargo, demostró una falta de apego a mi vida cuando aquella vampiresa me cogió de rehén. Lo cierto es que yo también hubiera hecho lo mismo: el primer objetivo es siempre cumplir con la misión. Sea como sea.

En resumidas cuentas, creo que ninguno de los dos me salvarían el cuello en un momento de grave peligro, pero es algo que tampoco me hace falta: sé perfectamente cuidarme solo y llevar a cabo los objetivos propuestos. Siempre lo hice así.

Mantendré una vigilancia estrecha en ambos sujetos ya que sin duda tendrán que ganarse la confianza de Wolfram y Hart a pulso pues no es la primera vez que los dos intentan algún subterfugio para engañar a esta firma. Así que con el debido permiso de la señora Kauffman, tratare de saber que hacen en todo momento. Tanto dentro como fuera de nuestra firma.

Pese a no comprender los motivos que empujan a que la firma haya contratado a estas dos personas teniendo a profesionales como yo dentro de Wolfram y Hart, tampoco estoy en posición de discutir, ni dudar los motivos de nuestra supervisora, ella sabe que es lo mejor para la empresa.

Sin más dilación, entrego este informe a la supervisora Kauffman, para que sea archivado como corresponde.

Atentamente,
James Roth. Agente supervisor de campo.

domingo, 29 de marzo de 2009

Sesión 28-03-09

Episodio 3x02.-
Caso Nº00230323-X

RICK LOMBARDO contra WOLFRAM & HART

Agentes Responsables:
James Roth
Daniel Dalton
Marcus Vanister

Responsable de Área:
Sarah Kauffmann

Informe Previo sobre el Acusado:
Richard Devereaux nace en 1814, en el seno de una rica familia de terratenientes, poseedores de importantes tierras en la zona de Louisiana. Oficialmente, el joven Richard muere junto al resto de su familia durante una sangrienta revuelta de esclavos en 1830, en la cual la mansión familiar arde hasta los cimientos. Extraoficialmente, Richard logra sobrevivir no sin sufrir terribles quemaduras que le desfiguran el rostro por completo.

En Octubre de 1831, Richard traba contacto con uno de nuestros agentes. El acuerdo firmado especifica la restauración de su aspecto así como la adquisición del don conocido como Fascinación (ver informe de Recursos Sobrenaturales 4312-R, página 231, párrafo 8)

Bajo el alias de Rick Lombardo, Richard emprende una carrera de sucesivas estafas y fraudes centrando sus objetivos en ricas herederas y mujeres relacionadas con hombres de importantes recursos monetarios.

En Abril de 1836, Rick Lombardo es brutalmente asesinado por varios sicarios contratados por el ganadero Harry Ferguson. Tras fallecer, su alma pasa directamente al archivo provisional 329022, al cargo de nuestro agente Goodwin Steele.

Tras el robo del archivo y la desaparición del agente Steele, el alma del señor Deveraux escapa de su cautiverio junto a las que se encontraban encerradas allí (ver dossier adjunto)

Los informes de rastreo psíquico multi-dimensional indican que el alma del señor Deveraux pudo regresar a su antiguo cuerpo, aproximadamente unas diez horas después de su muerte.

Informe de la Operación:
Los agentes Dalton y Vanister son convocados junto al agente James Roth (recientemente ascendido por sus brillantes actuaciones en anteriores operaciones: ver dossieres adjuntos)

Tras la reunión informativa en la sala de juntas número doce, los agentes son debidamente preparados para la transferencia dimensional: se les proporciona, junto a los trajes reglamentarios, varios maletines de contención especial (debidamente configurados según los parámetros bio-plasmáticos del acusado)

Debidamente inoculados con el suero de resistencia paradimensional; a las nueve horas diecisiete minutos se lleva a cabo el protocolo de salto sin incidentes a destacar.

(a continuación se reproducen algunos fragmentos del informe oral presentado por los agentes a su regreso de la operación)

Danny Dalton: Aquello era el desierto, ¿vale? El jodido desierto…
Profesor Vanister: En aquel momento no nos percatamos pero más tarde averiguaríamos que habíamos aparecido justo en el lugar en el que había sido enterrado el cuerpo del señor Lombardo.
James Roth: El lugar habitado más próximo a nuestro punto de llegada resultó ser un pequeño pueblo de apenas tres o cuatro casas. Su nombre era Apocalipsis y estaba a menos de una hora de camino. Tardamos un poco más a causa de la insolación de la que fue víctima el señor Dalton…

(aunque se han registrado las quejas del señor Dalton con respecto al uso de trajes de chaqueta de color negro en entornos de calor extremo, se han eliminado los comentarios obscenos contra el agente Roth)

Profesor Vanister: Aunque quizá el término "cloaca infecta" sea un poco extremo, lo cierto es que los pocos habitantes que encontramos en Apocalipsis resultaron ser cuatreros y forajidos.
Danny Dalton: El jefe de todos ellos resultó ser un tipo gordo llamado (y esto no te lo vas a creer, colega) Fatboy. Como el jodido Fatboy Slim…

(se han eliminado del registro varios minutos en los que el agente Dalton tararea varias canciones del artista conocido como Fatboy Slim)

James Roth: Sin embargo, antes de que pudiéramos hablar directamente con Fatboy, topamos con su lugarteniente: un indio mestizo al que llamaban Eddie "Fast".
Profesor Vanister: Tanto el señor Fast como su jefe, el señor Fatboy, nos confundieron con detectives de la agencia Pinkerton. Por eso no fue muy complicado hacerles creer que pesaba una cuantiosa recompensa por el cuerpo del señor Lombardo…
James Roth: Fue así como descubrimos que habían sido ellos los que habían enterrado su cuerpo… y uno de los chicos de Eddie Fast, un criollo llamado "Pitch", le había arrancado los ojos al cadáver…
Danny Dalton: Los muy capullos… Tendría que haber visto cómo salieron corriendo cuando vieron la fosa abierta.
James Roth: Eddie Fast y sus chicos se asustaron mucho al comprobar que, en efecto, el bueno de Lombardo había salido de su tumba. Eso nos permitió convencer a Fatboy de que Eddie y los suyos se habían largado con el cuerpo para cobrar la recompensa.
Profesor Vanister: Bueno, lo cierto es que el señor Fatboy tampoco se fiaba demasiado de nosotros.
James Roth: Es cierto… Joder, aun siento nauseas por ese maldito whisky que tuve que tragar.
Danny Dalton: No aguantas nada, tío.
James Roth: Claro… Olvidaba que tú hiciste tu parte cargándote el banjo de aquel pobre tipo.
Danny Dalton: Jódete, Roth.

(fragmento de discusión eliminado)

Profesor Vanister: Una vez los dos hombres del señor Fatboy yacían completamente ebrios, pudimos quitarles sus armas. Lo cierto es que la colaboración del barman fue imprescindible. Me dio la impresión de que usted le recordó a alguien, ¿no es así, señor Dalton?
Danny Dalton: Déjelo, profe…
James Roth: En cualquier caso, pudimos salir de allí. Era ya de noche y no teníamos muy claro a donde íbamos a meternos.
Danny Dalton: Sí… El tal Fatboy fue el que nos dijo que había muchas leyendas locales. Una en concreto nos llamó la atención.
Profesor Vanister: Al parecer había una mansión a unas dos millas de Apocalipsis. Se trataba de un burdel regentado por una misteriosa mujer a la que llamaban Madame Rouge.
James Roth: Fatboy nos dijo que era un burdel muy exótico. Y que la madame era de Nueva Orleáns. Eso junto al hecho de que Lombardo era un mujeriego, nos llevó a pensar que un burdel sería el típico lugar que usaría como refugio.
Danny Dalton: Y lo cierto es que dimos en el clavo.
Profesor Vanister: Mademoiselle Rouge en efecto daba asilo al señor Lombardo, quien en su condición de invidente se encontraba expuesto y prácticamente indefenso.
James Roth: Lo que nos pilló por sorpresa es el hecho de que Rouge y sus chicas fuesen vampiresas...
Danny Dalton: Vampiros... (se toca el cuello inquieto) Odio a esos bichos...
Profesor Vanister: La mención de que trabajábamos para Wolfram & Hart y que buscábamos al señor Lombardo fue lo que llevó a Mademoiselle Rouge a tomar una postura más... beligerante.
James Roth: ¿Beligerante? Se nota que no fue a usted a quien esa vampiresa cogió de rehén...
Danny Dalton: El caso es que el follón que montamos en aquel burdel fue suficiente como para llamar la atención del tal Lombardo, que salió de su escondrijo... Y aquí el profe utilizó uno de los maletines para darle caza.
James Roth: Lo dices como si fuese un gran triunfo. Te recuerdo que el tal Lombardo estaba medio desnudo y ciego como un topo...
Profesor Vanister: Lo cierto es que el señor Lombardo aun conservaba el don de controlar a cualquier sujeto femenino. O al menos esa sensación nos dio pues, en cuanto se vio atrapado en el maletín, la actitud de Mademoiselle Rouge y sus pupilas cambió radicalmente para con nosotros...
Danny Dalton: Y diez minutos después de abandonar ese burdel, comenzamos a sentir ese jodido cosquilleo y... ¡bang! De vuelta al jodido Wolfram & Hart.

(la supervisora Kauffmann da por concluido el registro del informe oral llegados a este punto)

Observaciones:

* El agente James Roth parece haberse integrado bien en la dinámica de grupo. Pese a la carencia de apego que tienen por su vida sus dos nuevos compañeros, no se han detectado incidentes que vayan más allá del mero conflicto verbal.

* El profesor Marcus Vanister parece haber desarrollado algún tipo de sensibilidad paranormal que le permite captar presencias paradimensionales. Si se trata de algún tipo de mutación a raíz de sus desplazamientos entre realidades o un efecto secundario del suero, el Departamento de I+D se encargará de supervisar su evolución (ver dossier adjunto)

* Con respecto al señor Daniel Dalton, muestra una considerable adaptabalidad teniendo en cuenta la reciente pérdida del señor Leonard Powell. Parece ir asimilando su nueva condición y ha comenzado a hacer uso de los recursos de esta firma (ver desglose de contabilidad sobre los gastos realizados con su tarjeta de crédito)

FIN DEL INFORME.

viernes, 27 de marzo de 2009

Sesión 21-03-09 (Parte 3 de 3)

Episodio 3x01.- NEVERDALE
(Epílogo - Parte 3 de 3)

P.O.V. - MARCUS VANISTER

Blanco.

Tendido en ese suelo impoluto, Marcus Vanister abre los ojos. Es el suelo más limpio que ha visto jamás. Es banal. Pero es lo primero que puede pensar mientras su cerebro trata de hacer que su cuerpo se incorpore. Su mente trata de montar un collage de retazos con los últimos acontecimientos. Estaban en un tren. Con el joven señor Powell, si... Y aquel agente de Wolfram & Hart, a quien habían enviado a rescatarlo.

Marcus Vanister (NE): Rescatarme de... ¿de donde?

Colocándose sus gafas y acomodándose a su traje de color gris, Marcus miró a su alrededor. Aquel lugar, esa especie de habitación blanca sin muros, sin paredes ni techo... Lo único seguro era que había un suelo bajo sus pies. Por lo demás, aquel lugar podía ser cualquiera.

Marcus Vanister (NE): ¿Hola? ¿Hay alguien... ahí?

Al darse la vuelta, Marcus vio varias figuras que se encontraban en la lejanía. Dos hombres, de espaldas al profesor, lucían trajes oscuros. Junto a ellos, había tres figuras más. Había una mujer, enfundada en un elegante traje gris de ejecutivo. A su lado, una niña pequeña. Y entre ambas, un hombre en mono naranja, de rodillas y con las manos esposadas a la espalda.

Marcus Vanister (NE): ¡Eh! ¡Oigan! (camina hacia ellos) Perdonen, si pudieran...

Marcus apenas había dado dos pasos cuando la niña pequeña se aproximó a los dos hombres que lucían trajes negros... y les hizo entrega de una pistola. Se detuvo en seco, pensando que quizá sería una amenaza.

Mesektet (ND) (a su espalda): Eres tonto.

Marcus se dio la vuelta: tras él, de la nada, se había materializado una niña pequeña vestida con un uniforme de colegio privado. Rubia, con el pelo lacio y la piel lechosa. Moribunda.

Mesektet (ND): Crees que eres muy listo porque has construido una máquina que te lleva de una dimensión a otra... (juega con un yo-yo) Pero para nosotros, los Ra-Tet, no eres más que un tonto.
Marcus Vanister (NE): ¿Quién...? ¿Quién eres tu?
Mesektet (ND): No lo ves... Soy ella.

Marcus vuelve la vista a la otra niña. La que les ha entregado una pistola a esos dos jóvenes enchaquetados. La misma que ahora señala al hombre arrodillado y esposado. No puede oir lo que dicen. Marcus tampoco lo necesita: de alguna forma, intuye lo que está pasando.

Marcus Vanister (NE): Van... ¡Van a matar a ese hombre!
Mesektet (ND): Es posible... (juguetea con el yo-yo) Pero lo hagan o no, tu no podrás impedirlo, tonto.
Marcus Vanister (NE): ¿Por qué? Solo tengo que...
Mesektet (ND): No podrás... porque ya ha pasado.

Y como una macabra confirmación, el estampido de la pistola llega a oídos de Marcus. Durante una brizna de segundo, la mente del profesor Vanister se entretiene en buscar una explicación científica a por qué las palabras no consiguen llegar a sus oídos y, en cambio, la detonación del arma si lo ha logrado. Quizá porque sólo los acontecimientos clave, aquellos que marcan el inicio o el final de una linea cronológica paralela...

Mesektet (ND): O quizá sea porque tu pequeña mente de humano usa esas absurdas teorías cuánticas para tapar el dolor que te provoca aquello que pasa ante tus ojos.

Aquello no era una niña.
Pero sus palabras eran ciertas.
Su mente había estado elucubrando todo tipo de teorías acerca del lugar en el que se encontraban; sobre qué podía ser el tren del que habían escapado... teorías, teorías, teorías...
Lo que fuese para no percatarse de lo obvio.
Y lo obvio era que aquellos dos jóvenes enchaquetados eran sus compañeros de viaje en esa desquiciada odisea dimensional en la que estaban atrapados.
Lo obvio era que aquel joven que yacía en el suelo, con los sesos esparcidos, era Leonard Powell.

Marcus Vanister (NE): No... Esto no puede suceder. Ese agente de Wolfram & Hart... ¡Le arrebatamos el billete! ¡Debería....!
Mesektet (ND): Al humano que conoces como Leonard Powell se le ofreció un trato... y él tomó su decisión. Y debe pagar por ello.
Marcus Vanister (NE): Pero, yo... Yo también tomé una decisión, yo...

Y mientras lo decía, Marcus lo comprendió. Comprendió cuando había ocurrido. Comprendió por qué había tenido un extraño deja-vu al recordar su viaje a Sunnydale. Comprendió por qué, mientras estuvo en el tren, sus recuerdos solo llegaban hasta el Motel Gates.

...tres orificios en su pecho dejan claro que la vida se le escapa por momentos. Las manos de Leonard se empapan de sangre...

Leonard Powell (tratando de contener las hemorragias): No. Usted no, ¿me oye? Esto no va a pasar otra vez...
Profesor Vanister (NE): Señor Powell... Llévelos de vuelta... Llévelos... a casa...

Comprendió que había muerto.
En el pasado.
Sobre el suelo del Motel Gates.

Marcus Vanister (NE): No sobreviví... (mira a la niña) Pero si que lo hice... El señor Finn logró detener la hemorragia. Lo recuerdó...

...el secuestro por parte de los agentes de "La Iniciativa"; la alianza con Devon Powell y su plan de dar un golpe contra Wolfram & Hart desde dentro…
... la mirada de Sarah Kauffmann al descubrir la traición...

Marcus Vanister (NE): Lo recuerdo todo. Oh. Dios. Mío... Recuerdo todo lo que ha pasado...
Mesektet (ND): El tiempo es una noción que empleais las criaturas tontas como los humanos... Antes y después carecen de significado para los Ra-Tet (hace una cabriola con el yo-yo) ¡Anda! ¿¡Has visto que chuli!?
Marcus Vanister (NE): Pero, ¿por qué me habéis traido de vuelta? ¿Por qué a mi y no a otro...?
Mesektet (ND): Porque puedes ser tonto... pero eres un tonto necesario.
Marcus Vanister (NE): ¿Necesario...?
Mesektet (ND): Por él.

Y señala a Danny Dalton. Un Danny Dalton como jamás antes lo había visto Marcus Vanister. Es un Danny Dalton roto. Sólo por primera vez en toda su vida.

Mesektet (ND): Aquel al que llamais Leonard Powell tomó su decisión. Tú... hubieses tomado otra muy diferente.
Marcus Vanister (NE): Si... Yo no habría dudado.

El profesor Vanister se sorprende de la frialdad de su propia voz. Es sincera y dura. Es la verdad: ante aquella misma decisión, no habría dudado en sacrificar a una alimaña como Devon Powell...
Y eso no le hace sentir mejor.

Mesektet (ND): Ahora debes marcharte... Tienes trabajo que hacer.
Marcus Vanister (NE): Ir... ¿a dónde?

La niña no se molesta en responderle: tan solo se aleja enfrascada en el vaivén de su yo-yo. Con un "ping", las puertas de un ascensor se abren a su espalda, emergiendo de un muro blanco como la nieve. Un muro que nadie hubiese podido distinguir en todo aquel fondo blanco y eterno.

Marcus entra en el ascensor. Cuando las puertas se cierran, pulsa de forma mecánica un botón blanco que hay en el extremo inferior del panel. Nota el leve efecto de la gravedad mientras el ascensor comienza a subir. El único acompañante a sus pensamientos es un insípido hilo musical.
Al menos, hasta que su reflejo en los espejos del ascensor le dirige la palabra.

Marcus Vanister (¿?): Hola, genio.

Trenes imposibles. Habitaciones Infinitas. Niñas con la mirada de un demonio. Que tu propio reflejo te hable desde el otro lado del espejo comienza a ser una de las cosas que no te sorprenden...

Marcus Vanister (NE): Eh... Bien... (se ajusta las gafas) Imagino que esta es otra...
Marcus Vanister (¿?): ...¿triquiñuela de Wolfram & Hart? Joder... "Triquiñuela". Ibas a decir eso, ¿verdad? No cabe duda, como versión mía eres un completo nenaza...
Marcus Vanister (NE): Bueno, en términos exactos, tú serías una versión mía... Dios, no puedo creer que esté hablando...
Marcus Vanister (¿?): ¿Contigo mismo? Mira, ¿crees que me gusta ser tu piloto automático?
Marcus Vanister (NE): ¿Piloto...?
Marcus Vanister (¿?): Asi que no te lo han contado... Vale. ¿De verdad creías que Wolfram & Hart iba a tomarse tantas molestias para sacarte del Otro Lado... sin asegurarse de que ibas a ser un perrito obediente?
Marcus Vanister (NE): ¿Qué eres tu?
Marcus Vanister (NE): Soy tu, genio. O lo era, al menos hasta que en mi dimensión un bastardo llamado Carnahan me... (hace un gesto de cortar el cuello) En fin, ya sabes lo que viene después...
Marcus Vanister (NE): ¿Un tren?
Marcus Vanister (¿?): EL tren, genio. El último tren que todos tomamos. Y a mi me iba a dejar en un lugar muy cálido. Eh, no me quejo: sabía lo que me esperaba habiendo llevado una vida como la mía. Lo que no esperaba era que un tipo de Wolfram & Hart me sacase de ahí... Y me hizo una oferta que no podía rechazar.
Marcus Vanister (NE): Esto es ridículo...
Marcus Vanister (¿?): No voy a darte más detalles, genio. Pero escúchame con atención... Si no haces lo que los jefes quieren, si te sales un poco de lo que te marquen... Bueno, entonces... (sonrie) digamos que sabré lo que es estar en tu pellejo.

Su reflejo se acerca aun más. Marcus da un paso hacia atrás, temeroso como si su otro yo pudiera salir del espejo...

Marcus Vanister (¿?): Y apuesto a que imaginas lo primero que haré en cuanto esté en tu pellejo, ¿verdad? (sonríe maliciosamente) Oh quizá no... porque tú serías incapaz de hacerle esas cosas a Rayna...

El ascensor se detiene. Parece que pasa una eternidad antes de que las puertas se abran...

Marcus Vanister (¿?): Esta es tu planta, genio. Ya nos veremos...

Las puertas se abren y Marcus Vanister sale del ascensor como a quien persigue un fantasma. Varios oficinistas y secretarias lo miran desde sus escritorios. Vanister mira a su alrededor, contemplando el ajetreo cotidiano de una oficina cualquiera. Una oficina de Wolfram & Hart.

Sin despegar su mirada de las puertas del ascensor, Marcus tropieza con alguien. A punto está de disculparse cuando, al darse la vuelta, reconoce al joven trajeado que lo mira con gesto prepotente...

Marcus Vanister (NE): Usted. (mira con desprecio) De todas las personas que esperaba encontrar aquí... usted es la última a quien esperaba encontrarme.
James Roth (ND): ¿Por qué? (se quita las gafas de sol) ¿Porque me arrebató el billete? Me temo que sabrá mucho de ciencia o de aquello de lo que usted sea profesor... Pero en lo que respecta a cómo trabajamos aquí, aun le queda mucho por aprender.
Marcus Vanister (NE): ¿Y usted me las va a enseñar?
James Roth (ND): Sé que me culpa por la muerte de ese chico... Leonard, ¿verdad?
Marcus Vanister (NE): Si le queda un mínimo de decencia, no vuelva a pronunciar su nombre, señor...
James Roth (ND): Roth... (le tiende la mano) James Roth.

Marcus Vanister mira la mano que le tiende el joven. En su rostro no hay ni un ápice de compasión. Ha dejado que un crío de diecisiete años vaya de cabeza al infierno. Y ahora espera que le estreche la mano...

Antes de pronunciar unas palabras duras y cargadas de rencor, el pitido de un busca resuena en el bolsillo del profesor Vanister. Es el mismo pitido que suena también en el bolsillo del joven James Roth.

Marcus Vanister (NE): ¿Qué demonios...?
James Roth (ND) (mirando el busca): En fin, parece que la señora Kauffmann nos llama...

El joven camina con paso firme a través del pasillo. Se detiene y lanza una mirada divertida al profesor Vanister.

James Roth (ND): Anímese profe. Éste no es solo su primer día en Wolfram & Hart... (se calza las gafas de sol y sonríe) Bienvenido al primer día del resto de su vida...

CONTINUARÁ...