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jueves, 28 de mayo de 2009

Sesión 16-05-09 - Parte 2 de 2

ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD...
Marcus Vanister: Creo que nuestra prioridad es reparar la "Alfombra Mágica" y regresar a nuestro mundo, procurando no alterar aún más el curso de los acontecimientos de esta realidad paralela…

ARROJADOS A UNA ODISEA ENTRE DIMENSIONES ALTERNATIVAS…
Profesor Vanister (NE): Es la tanqueta. Lo que ha construido tu padre no es una máquina de salto dimensional. Es una máquina de guerra.

ENGAÑADOS POR EL LIBRO DE LAS SOMBRAS…
Marcus Vanister (WF): Está vivo, señor Dalton. El Libro de las Sombras es un ente extraordinariamente poderoso.
***
Libro de las Sombras (en Ben Braddock): SOMOS UNO. SOMOS MUCHOS… ¡¡SOMOS LIBRES!!

CAPTURADOS POR WOLFRAM & HART…
James Roth (ND): El señor Manners tiene el Corazón de Krahan... aunque ustedes lo conocen mejor como “el prisma”.
Ben Braddock (NE): Pero no tenemos la máquina de salto dimensional... así que no nos vale para nada.

CONDENADOS A ENMENDAR SUS PROPIOS ERRORES…
Ben Braddock (NE): ¿Qué ocurre, Danny? ¿De quién es esa carta?
Danny Dalton (leyendo): Leonard…es de Leonard.
Ben Braddock (NE): ¿Quieres decir que ellos le tienen? ¿Que está ... vivo?

… O A MORIR EN EL INTENTO.
Ben Braddock (NE): No… No puede ser…

Padre Vincent Layton (ND): Me temo que si. Fred Fesster es una de las almas que deberán capturar.

Episodio 3x08.-
Caso Nº00520910-X
NEVEREND contra WOLFRAM & HART

Universo Neverend
Piso franco de Billy Whitehouse. Suburbios de Los Ángeles.
Ahora.


Devon Powell (NE): Ahí estas...

Devon Powell llevaba esperando dos horas apoyado en aquella ventana. Sabía que su paciencia tendría su justa recompensa. A fin de cuentas, la paciencia era una de sus armas más poderosas. No tanto como el dinero o las influencias, claro. Pero la paciencia era lo que le permitiría alzarse de entre las cenizas. El dinero le daría los medios para levantar de nuevo las Torres Powell, aunque probablemente lo haría aquí, en Los Ángeles. Y las influencias en el gobierno y el ejército le permitirían retomar sus experimentos. El programa Twilight seguiría adelante y crearían una fuerza militar capaz de explorar otras dimensiones... Las posibilidades eran infinitas.

Abajo, en la calle y bajo la luz de las farolas, William Whitehouse se aproximaba a la entrada del bloque de apartamentos. Junto a Ben Braddock, el profesor Vanister y un grupo de viajeros procedentes de otro Springfield paralelo; Whitehouse había sido responsable del colapso de las Torres Powell y de que sus planes se hubiesen visto retrasados.

Por no hablar de la muerte de Leonard, claro.
Su hijo.

Devon Powell (NE): Muy bien, señores... (apartándose de la ventana) Estén preparados: el señor Whitehouse es... especialmente escurridizo.

Mientras sus dos guardaespaldas tomaban posiciones a ambos lados de la puerta del apartamento, Devon miró a la joven que dormía tendida en el sofá. Aun le costaba creer que aquella mosquita muerta pecosa y flacucha hubiese sido capaz de volar la cabeza de su hijo.

Por suerte, las influencias de Devon iban más allá de lo financiero, lo político y lo militar. Algunas iban más allá de la misma muerte.

Un par de disparos resonaron fuera, en la calle. En un barrio como aquel, dos disparos no iban a atraer la atención de la policía. Devon miró al exterior. Dos individuos trajeados flanqueaban el coche en el que dos de sus hombres montaban guardia. Aunque no reconoció a los trajeados, sólo había una cosa segura.
Whitehouse había desaparecido.

Billy Whitehouse (NE): Es hora de acabar con esto...

Devon se dio la vuelta y ahí estaba: de pie, a menos de cinco metros y con sus dos guardaespaldas encañonándole, con el gesto sorprendido de haberlo visto llegar veloz como una centella.

Billy Whitehouse (NE): No sé cómo lo has hecho, hijo de puta... No sé cómo has conseguido volver de entre los muertos...
Devon Powell (NE): Le aseguro que yo tampoco lo comprendo a ciencia cierta, señor Whitehouse... Eso me recuerda que debo contactar con mi abogado, el señor Goodwin Steele.
Billy Whitehouse (NE): Diga a sus hombres que bajen las armas.
Devon Powell (NE): ¿Cómo? Señor Whitehouse, compréndalo... Usted no va armado. Ellos sí. No está en posición de negociar. Nunca lo ha estado. Yo, en cambio...

Devon Powell señala el sofá en el que reposa una inconsciente Rachel.

Devon Powell (NE): Yo tengo todas las cartas, señor Whitehouse. ¿De verdad cree poder hacer algo para evitar que gane esta partida?

Billy Whitehouse miró la ventana, a espaldas de Devon Powell. Y sonrió.

Billy Whitehouse (NE): Si. Creo que si.

Universo Neverend.
Exterior del piso franco de Whitehouse. Suburbios de Los Ángeles.
Tres minutos antes...

Danny Dalton: Es una pésima idea, profe.

El profesor Vanister no le contestó: seguía mirando los vendajes improvisados que habían frenado de momento la hemorragia craneal de Ben. Éste seguía inconsciente, más muerto que vivo...

Profesor Marcus Vanister (NE): Si el señor Whitehouse quiere resolver sus asuntos pendientes con Devon Powell, ¿quiénes somos nosotros para interponernos?
Danny Dalton: Los tipos que han venido a devolverlo al infierno. Eso para empezar, profe.

Afuera, Billy Whitehouse caminaba con paso firme hacia su casa. Dentro de aquel apartamento estaba el hombre que lo había utilizado como rata de laboratorio. El hombre que había arruinado no sólo su vida, sino también la de Ben Braddock.

Danny Dalton: Profe, ¡problemas!

Danny señaló un coche que había aparcado al otro lado de la calle. Los dos tipos que había dentro parecían llevar un luminoso neón sobre sus cabezas. Y en él podía leerse “Escoria a sueldo de Devon Powell”.

Profesor Marcus Vanister (NE): Deberíamos...
Danny Dalton (saliendo del coche y empuñando su pistola): Actuar. Ya.

Antes de poder darse cuenta, ambos caminan en dirección al coche de los matones de Powell. Si no consiguen detenerles, piensa Danny, al menos podrán darle algo de ventaja a Billy. La idea es sencilla: encañonar a los matones antes de que ni tan siquiera puedan sacar sus propias pipas. Los muy bastardos no les dan la oportunidad: les han visto venir y parecen dispuestos a apretar el gatillo sin hacer preguntas. Danny no tiene problemas en ponerse a su nivel y volar la cabeza del primero de ellos. El parabrisas se llena de sangre. El conductor rebusca su arma y casi se mea en los pantalones cuando el profesor Vanister mete el cañón de su pistola por la ventanilla.

Y un sonoro “click” deja claro que su arma se ha encasquillado.

Profesor Vanister (NE): Oh. Cielos...
Danny Dalton: ¡Profe! ¡Al suelo!

Vanister besa el suelo mientras un segundo disparo de Danny impacta contra la nuca del conductor, que cae sobre el claxon. Danny se acerca hasta el profesor.

Danny Dalton: ¿Esta usted bien? Casi...

El sonido de cristales rotos interrumpe su frase. Apenas si tiene tiempo de mirar hacia arriba y ver como, de una de las ventanas del quinto piso, surgen dos figuras. Caen al vacío enzarzadas en una mortal melé. Y con el crujido del metal y los huesos quebrados, ambos caen pesadamente, aplastando el techo del coche.

Profesor Marcus Vanister (NE): ¿Qué...?
Danny Dalton: Oh, mierda...

Entre estertores, Devon Powell boquea, como quien intenta articular unas últimas palabras, ahogadas por la sangre que brota de su garganta. Sobre él, yace el cuerpo inerte de Billy. Una docena de impactos de bala marcan su espalda.

Danny Dalton: Lo siento, chico... Profesor, el maletín.

Danny marca el triple seís en la cerradura automática del elegante maletín. Por un segundo, antes de abrirlo ante él, mira a Devon Powell.

Danny Dalton: Muy bien, viejo cabrón... Hora de volver al infierno.

Universo Neverdale.
Instalaciones Médicas de Wolfram y Hart.
Dos meses después.

Ben Braddock despierta. Sus últimos recuerdos son de un vagón de metro. Recuerda haberse incorporado a toda velocidad, tratando de ayudar al profesor Vanister (pero, ¿a qué? ¿ayudarlo para qué?) Luego, un tropezón absurdo y... oscuridad.

James Roth (ND): Bienvenido al mundo de los vivos.

Ben Braddock tiene media cabeza vendada y siente sus movimientos lastrados por obra y gracia de los analgésicos. La cabeza le zumba y le retumba.

Ben Braddock (NE): ¿Qué...? (se percata de que está tendido en una cama de hospital) ¿Qué ha pasado?
James Roth (ND): Tranquilo, Capi... Tómatelo con calma. Llevas cerca de dos meses así...
Ben Braddock (NE): ¿Dos... dos meses? ¿Y el profesor? ¿Y Danny?
James Roth (ND): El profesor y Danny han venido a verte a menudo, desde que llegaron de esa misión...
Ben Braddock (NE): ¿Misión? ¿Qué... misión?
James Roth (ND): Espera un segundo... ¿no recuerdas nada?
Ben Braddock (NE): No recuerdo... no recuerdo nada de…

De repente, Ben siente que algo falta. Algo además de ese enorme vacío oscuro en el que debían estar sus recuerdos.
Mira sus manos.

Ben Braddock (NE): El anillo... (mira a Roth) ¿Dónde está el anillo?

James Roth se incorpora al tiempo que Ben se desconecta de los aparatos de medición.

James Roth (ND): Tranquilo, ¿vale? El anillo lo tiene el profesor. Esta sano y salvo.

Como si hubiese realizado un conjuro, la puerta se abre. El profesor Vanister y Danny Dalton hacen acto de presencia, luciendo sus elegantes trajes de Wolfram y Hart.

James Roth (ND): ¿Lo ves?
Danny Dalton: Capi...
Profesor Vanister (NE): ¡Señor Braddock! ¿Cómo se encuentra...?
Ben Braddock (NE): Estoy bien, profesor pero... ¿el anillo?
Profesor Vanister (NE): No se preocupe, señor Braddock... (muestra sus manos enguantadas) No he tenido ningun percance... al menos no tan grave como el suyo.
Danny Dalton: Ben, sobre lo que pasó en la misión...
Ben Braddock (NE): Me lo cuentas por el camino, Danny...

Ben se incorpora, buscando sus ropas.

Danny Dalton: Un momento, Ben... ¿camino de donde?
Ben Braddock (NE): Es hora de arreglar un asunto, Danny... (mira las manos enguantadas del profesor) Volvemos a Nueva York.

CONTINUARÁ...

martes, 26 de mayo de 2009

Sesión 16-05-09 - Parte 1 de 2

ANTERIORMENTE, EN “NEVEREND”...
Danny Dalton: Así que en esta dimensión, Leonard, tú y yo volvimos sanos y salvos.


EL HOGAR DE BEN BRADDOCK Y MARCUS VANISTER...
Ben Braddock: Espere, profesor... ¿dice que éste Billy es de otra...?

Marcus Vanister: No, señor Braddock. Éste es nuestro Billy. Solo que le han implantado el ADN del otro Billy. Compatibilidad genética perfecta, claro...

UNA REALIDAD ALTERNATIVA...
Billy Whitehouse: Ben, ese año y pico que llevas pensando que yo estaba en Nueva York... ha sido un año y pico en el que me han hecho ni se sabe cuantos experimentos y mierdas médicas. Y alguien tiene que pagar por ello.


DONDE VOLVIERON A CASA UN AÑO DESPUÉS...
Billy Whitehouse: Devon Powell está enviando máquinas de salto dimensional a saquear otros mundos...
Ben Braddock: Alguien tiene que pararle los pies.

UNA DIMENSIÓN QUE CREEN HABER DEJADO ATRAS...
Ben Braddock (después que Rachel haya volado la cabeza a Leonard Powell): Rachel, no... Tranquila. Tranquila...
Leonard Powell (aun sobresaltado, mirándose a sí mismo... y manchado la sangre de su otro "yo"): Joder...

... Y A LA QUE TENDRÁN QUE VOLVER.

Episodio 3x08.-
Caso Nº00520910-X
NEVEREND contra WOLFRAM & HART


Universo Neverend.
Hace unas horas.

“... a la espera de nuevas noticias. Mientras tanto, las fuerzas militares mantienen el cerco en torno al condado de Springfield, California, dos meses después de los desafortunados atentados terroristas contra las instalaciones de Powell Corporation...”

“... los rumores en torno a la muerte de su principal accionista, Devon Powell, quedaron desmentidos tras una rueda de prensa sorpresa dada a primera hora de esta mañana en la sede de la corporación aquí, en Los Ángeles. El señor Powell no quiso hacer mención...”

“... la implicación del número dos de la Powell Corporation, Jack Dalton, en la intentona terrorista perpetrada contra intereses estratégicos nacionales. Las autoridades militares no descartan la posibilidad de que otros terroristas hayan buscado refugio aquí, en Los Ángeles...”

Billy Whitehouse cambiaba de canal, uno tras otro. Rachel, acurrucada a su lado, se revolvió entre sueño y sueño, murmurando. Billy apagó el televisor y esperó que el rumor de los suburbios no la despertasen. Hacia dos meses que Rachel apenas si conciliaba el sueño. Y aquella era la primera vez que lo lograba sin calmantes. Billy la llevó hasta la cama y la dejó descansar. Luego recogió su cazadora gastada y rebuscó en sus bolsillos. Durante un par de minutos, Billy sostuvo en la mano aquellas dos entradas para el final de la temporada de futbol. Tribuna lateral.

Billy Whitehouse (NE): Ben...

Ben Braddock había llegado a ser una prometedora estrella del futbol profesional. Billy nunca había aspirado a tanto. Y sin embargo... Miró por un segundo sus cicatrices, las que cubrían sus brazos y, por debajo de la ropa, otras zonas de su cuerpo. Las que Devon Powell y sus siniestros experimentos habían provocado en él. De no haber sido por Ben y los demás, Billy aun seguiría siendo un conejillo de indias en manos de Devon Powell. Aun seguirían implantándole ADN de sus otras versiones de otras dimensiones alternativas.

Ben se había marchado con aquel peculiar grupo de viajeros dimensionales: las versiones de Danny Dalton, Leonard Powell y aquel chico, Fred Fesster. No había vuelto a saber de ellos en aquellos dos meses.

Dos meses... y los Patriots iban a jugar su primer partido de temporada. Si Ben iba a cumplir su promesa, Billy estaría allí para verlo. Poniendose la cazadora, se dispuso a abrir la puerta cuando escuchó una voz a su espalda...

Rachel Wayne (NE): ¿Billy...? ¿a dónde...?

Rachel lo miraba desde el umbral del dormitorio. Parecía estar a punto de venirse abajo entre lágrimas. Discutir con ella no serviría de nada.

Billy Whitehouse (NE): Vuelve a la cama... Yo... Estaré bien, Rachel...
Rachel Wayne (NE): Vas a verle, ¿verdad?
Billy Whitehouse (NE): Sé que es peligroso, Rachel. Pero hizo una promesa... y Ben siempre cumple. Si dijo que estaría allí...
Rachel Wayne (NE): Estará ahí, Billy. (se acerco a él) Y ese es el problema... Ben... sus... sus amigos... Ellos siempre traen problemas.

Billy abrazó a Rachel, sintiendo como temblaba de miedo y preocupación. Devon Powell había hecho algo más que regresar milagrosamente de entre los muertos: había conseguido movilizar al ejército y al departamento de policía de Los Ángeles para buscarles. A él y a Rachel. A él lo buscaba por ser su conejillo de indias. A Rachel la buscaba por otro motivo. La buscaba por pura y sencilla venganza.

A fin de cuentas, fue Rachel la que había matado a su hijo.

Universo Neverdale.
Hace unas horas.

Danny Dalton: Y una mierda... No pienso hacerlo, tio.

La habitación era una de las más caras, ya no del hotel sino de todo Los Ángeles. Danny Dalton había necesitado apenas un par de días para convertirla en una zona de guerra. Mientras lo veía dar vueltas de un lado para otro, tratando de contenerse para no destrozar su guitarra contra las paredes de la suite; James Roth trataba de buscar las palabras necesarias para calmarlo.

James Roth (ND): Me temo que no estas en posición de negociar, Danny... A fin de cuentas es tu cometido...
Danny Dalton: ¿Mi cometido? No me jodas, Roth... Claro que a ti te da igual. No era tu amigo, ¿no? ¡Para ti es solo una puta alma fugitiva más!

James Roth apretó con fuerzas las manos. Suspiró y se levantó, dispuesto a marcharse. No quería hacer o decir nada que pudiera lamentar.

James Roth (ND): Mira, yo sólo he venido a avisarte, ¿de acuerdo? Avisarte de que la próxima alma que te envien a cazar puede ser la de Fred Fesster.

Roth caminó hasta la puerta, aprovechando el silencio meditabundo de Danny. Puso la mano en el pomo y estaba a punto de abrirla cuando cedió. Cedió a decir algo de lo que posiblemente algun día se lamentaría.

James Roth (ND): Por cierto, Danny... Si te niegas a dar caza a Fred... tendrás todo mi apoyo.

Danny lo miró como si hablara en un idioma extraterrestre.

Danny Dalton: ¿Cómo...?
James Roth: Que estaré contigo, ¿vale?
Danny Dalton: Ah, claro... “estarás con nosotros”. Porque te conviene, ¿no? Porque trabajas para Manners a espaldas de Kauffmann. Porque a tu jefe le conviene que nos larguemos de esta dimensión, ¿es eso?
James Roth (ND): Danny, escucha...
Danny Dalton: No, Roth. Vas a escucharme tu a mi. Vas a conseguirme una entrevista en persona con Manners. Y vas a dejar de tutearme, joder. No me fio de ti. Nunca me he fiado de ti. ¿Está claro?

Roth lo miró y guardó silencio por un instante. Entonces comenzó a sonar el busca de Danny. Era Kauffmann: un nuevo trabajito para Wolfram y Hart les esperaba. Roth se dispuso a salir de la suite.

Danny Dalton: ¿A dónde crees que vas?
James Roth (ND): Tengo el día libre, ¿vale? No os acompaño en esta misión...
Danny Dalton: Una última cosa, Roth.

Roth lo miró desde el umbral de la puerta.

Danny Dalton: La carta que me diste. La que estaba escrita por Leonard... Dijiste que te la entregó un agente de Wolfram y Hart. ¿Dónde...?
James Roth (ND): Déjame darte un consejo gratis, agente Dalton. Olvídate de Leonard Powell. Como solemos decir en Wolfram y Hart... “es un caso perdido”.

Y cerró la puerta tras de sí. Danny tuvo el impulso de salir a buscarlo y pedirle más explicaciones. Pero algo le decía que no le iba a gustar lo que iba a descubrir si seguía interrogando a Roth.

Aun dudaba sobre si perseguirlo o no cuando la puerta de su suite volvió a abrirse. Ben Braddock lo miró mientras terminaba de ponerse la corbata.

Ben Braddock (NE): ¿Danny? Es Kauffmann, tenemos...
Danny Dalton: Si, Capi, si: Ya lo sé. Tenemos trabajo.

Universo Neverend.
Estadio de los Patriots, Los Ángeles.
Grada Interior, Izquierda.
Ahora.


Rachel tenía razón.
Aquel era el pensamiento que se repetía una y otra vez mientras las pistolas resonaban desde el graderío del estadio desierto. Billy saltaba los escalones de tres en tres, aferrando con fuerza a Rachel y presionando al máximo sus capacidades de velocidad incrementada. Por un segundo pensó que fueron esos terribles y dolorosos experimentos a los que lo había sometido Devon Powell lo único que lo habían permitido sobrevivir tanto tiempo.

Jadeando, Billy llegó hasta la barrera de seguridad. A pocos metros por debajo, el terreno de juego. Mientras, en lo alto de las gradas y rodeando por completo el hemiciclo, una docena de tipos trajeados, con gafas de sol y pistolas automáticas salieron a su encuentro.

Rachel Wayne (NE): Oh, no... Estan por todas partes. Billy, ¡van a cogernos! ¡No dejes que me cojan!
Billy Whitehouse (NE): ¡No voy a permitirlo! ¿me oyes? ¡No voy a dejar que te hagan daño pero ahora tienes que ser fuerte, Rachel!

Entonces, en el silencio de aquel estadio desierto, se pudo escuchar el eco de los percutores de sus armas. Estaban rodeados. Billy podría tener una oportunidad gracias a su velocidad y reflejos sobrehumanos. Pero Rachel... Billy la colocó tras de sí, como si él mismo fuese un chaleco antibalas. Miró por un instante a los tres matones de Powell que se acercaban a él, pistola en mano.

Billy Whitehouse (NE): Muy bien. (encarando con valor a sus perseguidores) Estoy listo para...

Dejó la frase en el aire. Para su sorpresa, los tres tipos trajeados se detuvieron. Bajaron sus armas durante un instante. Billy se sorprendió: ¿tan convincente les había parecido?

Entonces miró a Rachel y vio sus ojos, asustados, mirando al terreno de juego. Cuando Billy se dio la vuelta y vio aquella esfera de energía azulada que se estaba materializando en mitad del campo de futbol, comprendió que no era a él a quien estaban mirando todos.

Allí, sobre el cesped del terreno de juego, acababan de materializarse tres figuras que Billy alcanzó a reconocer pese a sus elegantes trajes de ejecutivo. Danny Dalton, el profesor Marcus Vanister y Ben Braddock.

Por un segundo, Billy se permitió el lujo de sonreir.
Ben.
El muy cabrón había cumplido su promesa.

Fue entonces cuando un primer disparo impactó a escasos centímetros de Billy y Rachel. El descanso había terminado y había llegado la segunda parte del partido. Billy saltó por encima de la barrera y sus pies tocaron el cesped del campo. Con Rachel de la mano, se dispuso a hacer la carrera de su vida. Y entonces recordó algo que solía decir el entreneador McDugan...

“Si tienes a Braddock de tu parte en el terreno de juego, no hay partido imposible”.

Billy rezaba para que el viejo McDugan tuviese razón.

Universo Neverdale
Sala de Juntas nº2.Planta Octava de la sede de Wolfram & Hart en Los Ángeles
54 minutos antes.

Sarah Kauffmann (ND): Me temo que este caso les atañe de una forma muy personal, caballeros...

Dejó caer el dossier sobre la mesa de reuniones como quien deja caer una bomba. Marcus Vanister, Danny Dalton y Ben Braddock intercambiaron unas silenciosas y nerviosas miradas. Lo peor de todo es que aquello no les tomaba por sorpresa.

Entonces las luces se apagaron y en la pantalla de proyecciones apareció el rostro de su próximo objetivo. Era una de las almas fugadas del Libro de las Sombras... y Sarah Kauffmann tenía razón: era un viejo conocido.

Pero, para su sorpresa, no era Fred Fesster.

Sarah Kauffmann (ND): Devon Powell... o al menos una de sus infinitas versiones en otros tantos infinitos universos. Sin embargo, como les decía, es un viejo conocido de ustedes...

El profesor Vanister fue el primero en hojear el dossier. Pálido y sin poder articular palabra, pasó el informe a Ben. Su corazón casi da un vuelco al leerlo.

Ben Braddock (NE): Tiene que estar de broma...
Sarah Kauffmann (ND): Me temo que no, señor Braddock. Es el Devon Powell de su universo.
Danny Dalton: Espere un segundo... ¿el Devon Powell de qué universo?
Ben Braddock (NE): Del nuestro, Danny... (deja el informe sobre la mesa) Volvemos a casa, Profesor.

Universo Neverend
Metro de Los Ángeles, Línea 20.
En algun punto bajo Tershire Boulevard y Gibbons.
Dos horas más tarde.


Profesor Marcus Vanister (NE): ¡Mantened la herida presionada!

Mientras el profesor marca el camino, Danny Dalton y Billy Whitehouse intentan sacar del vagón de metro a un inerte Ben Braddock. Tras de sí, además de un reguero de sangre, dejan a todo el pasaje, más de dos docenas de personas murmurando entre curiosos y temerosos.

Billy Whitehouse mira el rostro de los asustadísimos pasajeros y, por un momento, se alegra de haber dejado a Rachel en el hospital. Ya fue demasiado para ella la precipitada fuga del estadio de los Patriots. Billy no quiere ni imaginarse el shock que le habría producido verse en esa situación.

Danny Dalton: ¡Billy! ¡Joder, colega, date prisa!

El vozarrón de Danny le hizo volver a la realidad: de una fuerte patada, Danny había reventado el candado de una compuerta metálica. Bajo la ténue luz de una desnuda bombilla, Billy y Danny rebuscaron entre los rincones de aquel cuarto de mantenimiento, rezando por encontrar cualquier cosa que pareciese un botiquín.

Profesor Vanister (NE): ¡El señor Braddock necesita un médico!
Billy Whitehouse (NE): Pero, ¿qué demonios ha pasado? Hace un momento, mientras escapabamos en el metro, era todo agilidad y velocidad...
Danny Dalton: Y de repente tropieza y rompe con la cabeza una de las ventanillas del metro...
Profesor Vanister (NE): Ha sido el anillo, señor Dalton. Ese anillo... ¡Pero ahora no hay tiempo! ¡Tenemos que buscar un médico!
Billy Whitehouse (NE): ¡Imposible, profesor! ¡Se lo dije! Mire, no tiene por qué contarme por qué andan buscando a Devon Powell... ¡Pero él me busca a mi! ¡Y ha puesto a toda la policía de Los Ángeles tras mi pellejo!
Danny Dalton: Oye, tio... Por culpa de llevar a tu Rachel a un puto lugar seguro tenemos a la poli tras nuestros talones. Pero, claro, ahora que es Ben quien necesita un médico te entran los reparos...
Billy Whitehouse (NE): Dalton, Ben es mi mejor amigo. Si crees que voy a dejarlo morir...
Profesor Vanister (NE): ¡Es suficiente, caballeros! ¡Sus discusiones no ayudarán a detener la hemorragia craneal del señor Braddock!

Por un instante, tanto Danny como Billy miran el cuerpo de Ben. Apenas respira. Puede que le queden minutos de vida. Y durante unos segundos, nadie sabe qué hacer. Nadie dice nada.

Billy Whitehouse (NE): Tienes razón, Danny... Necesita un médico. Y voy a buscarlo.

Billy sube apresuradamente las escaleras que le llevan hasta la calle. Lo cierto es que no tiene nada. Ni la más remota idea de qué puede hacer.

Es entonces cuando suena su movil. Reconoce el número de Rachel. Probablemente se haya despertado en el hospital. Estará aterrorizada.

Billy Whitehouse (NE): ¿Rachel?

Pero al otro lado del móvil, una voz conocida y terrible corta la respiración de Billy.

Devon Powell (NE): Me temo que Rachel no puede ponerse ahora mismo, Whitehouse.

CONTINUARÁ...

jueves, 2 de octubre de 2008

Conociendo Mejor a... BEN BRADDOCK (NE)

1-NOMBRE: Benjamin "Ben" Braddock
2-APODO: En el equipo todos me llamaban "Bad Rock" pero Daniel me llama "Capitán América" o "Capi".
3-DIA Y LUGAR DE NACIMIENTO: 12 de Abril de 1992
4-COLEGIO: Mark Twain
5-CONDIMIENTO FAVORITO EN UNA ENSALADA: El entrenador siempre dice que la cebolla mejora el rendimiento físico.
6-SHAMPOO O CREMA SUAVIZANTE: La verdad es que nunca me he fijado... ¿Shampoo?
7-ALGUNA VEZ NADASTE DESNUDO: Creo que una, cuando hace dos años llegamos a las semifinales. En la fiesta de después, en el Lago Spring.
8-TE BURLAS DE LA GENTE?: Eso es de matones. Y yo no soy un matón.
9-BEBIDA PREFERIDA : Gatorade.
10-A QUE LE TEMES : A no poder proteger a la gente que me importa.
11-MEJORES AMIGOS : Sam Wayne y Billy Whitehouse.
12-UNA ALMOHADA O DOS?: Creo que no he entendido la pregunta...
13-MUSICA FAVORITA : Johnny Cash.
14-COCHE FAVORITO: Chevrolet o Cadillac.
16-COMIDA: Aun recuerdo el estofado de mi madre. No hay nada parecido...
17-QUE ES PARA TI LA VIDA: Jugar limpio.
18-PASTA PREFERIDA: No soy de comida italiana. Ni de ninguna otra clase exótica, la verdad.
19-HOBBIES: Además del deporte, me gusta la vida tranquila en el campo: ir de acampada, pescar, montar a caballo, ver el atardecer desde las montañas Lincoln...
20-TE LLEVAS BIEN CON TUS PADRES: Me gustaría haber podido arreglar las cosas con él. Le hecho de menos.
21-HELADO PREFERIDO: De chocolate con doble ración de sirope.
22-FRASE PREFERIDA O INVENTADA: Nora siempre decía "Cuando la gente dice que algo es imposible es porque ellos no pueden hacerlo... y no quieren que tú lo consigas"
23-ADIDAS, NIKE O REEBOK: El entrenador siempre nos recomendaba las Nike.
24-COLONIA PREFERIDA: La que Nora me regaló hace dos años. ¿Cómo demonios se llamaba...?
25-HORA A LA QUE TE DUERMES: Nunca después de las once. Hay que entrenar por la mañana.
26-ESTAS ENAMORADO(A): Si.
27-MOMENTO FELIZ DE MI VIDA: El primer partido que ganamos en las ligas superiores: con mamá y papá en las gradas.
29-MOMENTO TRISTE DE MI VIDA: Las pocas horas en las que mi vida se derrumbó... con la muerte de papá y Nora. Y todo por culpa de la misma persona... Morgan Kyle.
30-DEPORTES FAVORITOS: El fútbol.
31-MOMENTO MAS HUMILLANTE: Mmm... No recuerdo ninguno, la verdad.
32-PERSONA MAS LOCA??: Al principio pensé que mis nuevos compañeros de viaje eran los tíos más locos que había conocido. Eso fue antes de convertirme en uno de ellos, claro.
33-DIA FESTIVO FAVORITO: El 4 de Julio. Barbacoa, partido, fuegos artificiales...
34-QUE BUSCAS EN EL SEXO OPUESTO: Cariño, fidelidad... que sea una buena madre para mis hijos y una buena compañera junto a la que envejecer.
35-COLECCIONAS ALGO: Cromos, gorras, trofeos... lo que sea que tenga que ver con algunas de las leyendas del fútbol. Y discos en vinilo de Johnny Cash.
36-QUE FOBIAS TIENES?: Que alguien más muera por mi culpa.
38-TIEMPO QUE TARDAS EN ARREGLARTE: No mucho, la verdad.
39-VISTA FAVORITA: Desde lo alto de las gradas del estadio Sullivan, justo antes de amanecer. Cuando esta vacío y el primer rayo de luz incide contra el marcador.
40-PROGRAMA DE TV FAVORITO: La Superbowl y el viejo ciclo de películas de John Wayne que ponían en la CBS.
41-MONTAÑA O PLAYA: Montaña.
42-PERSONA MENOS PROBABLE QUE TE RESPONDA: Imagino que Leonard Powell. Pasa de todo y todos.
43-LO KE MAS TE GUSTARIA HACER EN LA VIDA: Hacer del mundo un lugar mejor para los míos.
44-QUE ESTACION DEL AÑO TE GUSTA MAS?: La temporada de fútbol.
45-FRIO O CALOR?: No entiendo la pregunta...
46-CANTANTE PREFERIDO: Johnny Cash.
47-PERSONA QUE ODIES: Morgan Kyle. Pero ya no tiene sentido odiarlo. Está muerto.
48-PERSONA QUE ADMIRAS: A mi hermano Ed.
49-DE QUE EQUIPO DE FUTBOL ERES?: De los Springfield Raiders, por supuesto.
50-SOÑADOR/A?: Mi entrenador solía decir "Nadie ha ganado un partido soñando".
51-ENTREGARIAS LA VIDA POR VER FELIZ A LA PERSONA QUE AMAS?: Sin duda.
52-ESPERARIAS AÑOS POR EL AMOR DE TU VIDA: Por supuesto.
53-DIJISTE LA VERDAD: Siempre la verdad. Por encima de todo.
54-PERSONA DEL SEXO OPUESTO QUE TE HA MARCADO,QUE HAS QUERIDO COMO A NADIE: Nora.

miércoles, 1 de octubre de 2008

Conociendo Mejor a... MARCUS VANISTER (NE)

1-NOMBRE: Marcus Vanister
2-APODO: "Profesor"
3-DIA Y LUGAR DE NACIMIENTO: ** de **** de 19** (Es poco educado preguntar la edad de las personas adultas)
4-COLEGIO: Demasiados para recordarlos todos.
5-CONDIMIENTO FAVORITO EN UNA ENSALADA: Sal
6-SHAMPOO O CREMA SUAVIZANTE: Las dos: cada una tiene su función.
7-ALGUNA VEZ NADASTE DESNUDO: Si contesto a esa pregunta les daría vía libre para hacerlo en el colegio, caballeros.
8-TE BURLAS DE LA GENTE?: No
9-BEBIDA PREFERIDA : Té. Con leche y limón, por supuesto.
10-A QUE LE TEMES : A los incultos y a los bárbaros.
11-MEJORES AMIGOS : Creo que podría considerar al señor Dalton y al señor Braddock buenos amigos. De la infancia, pocos: no soy persona de tener muchos amigos.
12-UNA ALMOHADA O DOS?: ¿Qué clase de pregunta es esa?
13-MUSICA FAVORITA : Opera, música clásica, ambiental... y algo de lo que llaman Pop Rock o así. Como "Queen"... ¿Todavía tocan?
14-COCHE FAVORITO: Volkswagen T3
16-COMIDA: Depende de las variables tiempo, lugar y compañía.
17-QUE ES PARA TI LA VIDA: Una búsqueda de respuestas.
18-PASTA PREFERIDA: Rigattonni a la Pautanesca.
19-HOBBIES: Frodo Bolson y Sam Sagaz lo eran, ¿no?
20-TE LLEVAS BIEN CON TUS PADRES: Con mi madre, sí. No llegué a conocer a mi padre.
21-HELADO PREFERIDO: Pregunta irrelevante. Aunque como ya he respondido a otras... diremos "chocolate"
22-FRASE PREFERIDA O INVENTADA: "Y sin embargo... se mueve."
23-ADIDAS, NIKE O REEBOK: Me temo que no conozco a esos tres caballeros.
24-COLONIA PREFERIDA: No tengo colonia preferida. Pero las islas canarias están bien (eso ha sido una broma, caballeros: si, yo también tengo sentido del humor)
25-HORA A LA QUE TE DUERMES: Depende del tiempo que me deje mi trabajo.
26-ESTAS ENAMORADO(A): Eso es un poco indiscreto, caballeros.
27-MOMENTO FELIZ DE MI VIDA: Cuando creí haber triunfado donde mi padre fracasó.
29-MOMENTO TRISTE DE MI VIDA: El día que comprobé que el dinero superó a la ciencia.
30-DEPORTES FAVORITOS: Crickett y polo
31-MOMENTO MAS HUMILLANTE: El día que me dijeron que las teorías de mi padre eran absurdas y que de seguir su camino seguiría sus mismos pasos.
32-PERSONA MAS LOCA??: Tyler Crow.
33-DIA FESTIVO FAVORITO: No tengo día favorito. Creo que el día que consiga volver a casa y llevar a todos de vuelta se convertirá en mi día favorito para siempre.
34-QUE BUSCAS EN EL SEXO OPUESTO: Un igual.
35-COLECCIONAS ALGO: No tengo tiempo.
36-QUE FOBIAS TIENES?: Al fracaso.
38-TIEMPO QUE TARDAS EN ARREGLARTE: Una media de 30 minutos (dependiendo del objetivo del arreglo de vestuario)
39-VISTA FAVORITA: El atardecer desde lo alto de las colinas de Gales (impresionante)
40-PROGRAMA DE TV FAVORITO: No consumo televisión: no tengo tiempo. Pero, siendo joven, veía "La Vívora Negra (Black Adder)"
41-MONTAÑA O PLAYA: Montaña. Es más tranquila.
42-PERSONA MENOS PROBABLE QUE TE RESPONDA: ¿Por qué no iban a responder?
43-LO KE MAS TE GUSTARIA HACER EN LA VIDA: No sé... Creo que ahora lo estoy haciendo
44-QUE ESTACION DEL AÑO TE GUSTA MAS?: Primavera: no hay carreteras cortadas y los envíos llegan a su hora.
45-FRIO O CALOR?: Frío
46-CANTANTE PREFERIDO: María Calas
47-PERSONA QUE ODIES: (******)
48-PERSONA QUE ADMIRAS: A todos los genios que consiguieron lo que se propusieron e incluso a los que descubrieron grandes cosas por error.
49-DE QUE EQUIPO DE FUTBOL ERES?: No me gusta el fútbol.
50-SOÑADOR/A?: Es posible. Pero prefiero ser practico.
51-ENTREGARIAS LA VIDA POR VER FELIZ A LA PERSONA QUE AMAS?: Si
52-ESPERARIAS AÑOS POR EL AMOR DE TU VIDA: Si
53-DIJISTE LA VERDAD: Si
54-PERSONA DEL SEXO OPUESTO QUE TE HA MARCADO,QUE HAS QUERIDO COMO A NADIE: Si respondo a esto, caballeros, me temo que sabrán tanto o más que yo...

martes, 16 de septiembre de 2008

Cuaderno de Viaje - MARCUS VANISTER (NE)

De los diarios personales de Marcus Vanister (Neverend)

Tras muchos esfuerzos y deliberaciones, observaciones y estudio detallado del proyecto de mi padre; todo llega a un resultado. No el esperado. Pero sí un resultado.

En principio el proyecto iba enfocado a realizar un salto espacial, o lo que es lo mismo un movimiento de teletransporte. Pero algo en mi investigación salió mal y ocurrió otra cosa no tan opuesta pero si igual de increíble: dimos un salto lateral en el espacio tiempo, es decir un salto dimensional.

Por suerte o por desgracia no fui el único en conseguirlo ya que por lo que me estoy dando cuenta día a día, hay infinitas posibilidades de que otros hayan hecho el mismo descubrimiento que yo, ya que infinitos son los universos infinitas son la posibilidades.

Pero curiosamente en todos los universos se observan pautas, constantes dimensionales: cada universo visitado se diferencia de otro, por puntos de inflexión que, decisiones criticas (o no tan criticas) hicieron que todo ese espacio-tiempo, se moviera en sincronía como si fluyese un orden natural. Naturalmente nosotros en cada viaje hemos sido un punto de inflexión, que al entrar en contacto con dicho entorno, lo desestabilizamos. Luego el universo se adapta. Fluye y evoluciona. Pero lo hemos cambiado.

Creo que el elemento principal y más desconocido del proyecto es el prisma. Un mineral con unas capacidades energéticas y de refracción asombrosas. Creo que si hubiese que darle un nombre apropiado seria "la materia vector", porque es la única materia conocida con las propiedades de poder rasgar el velo del espacio-tiempo en todas las direcciones y sentidos convirtiendo la energía en cuasar.

Tengo una teoría sobre lo ocurrido con el primer salto aunque, de momento, es tan sólo una teoría: creo que es lo mas próximo a la verdad aunque eso sea improbable de demostrar. Gracias a una primera teoría del señor Fred Fesster, todo volvió a fluir por mi mente. En el principio esta la clave, ya que actualmente parece que no podemos salir de Springfield, por una especie de campo magnético no físico.

El hecho de salir sí es factible pero nos enfrentaríamos a una desmolecularizacion gradual y posiblemente exponencial. Es probable que los limites fueran marcados por los postes que colocamos en el experimento del primer salto. Pero unos postes no pueden tener ese efecto de escudo.

Mi teoría es que esos postes electrificado, que a su vez generaron un campo magnético ejercieron de las barras de cadmio en una reacción nuclear atrapando la energía atómica y conteniéndola. De esta forma, esos postes contuvieron la energía liberada por el prisma creando una esfera espacio-temporal que ejerce de escudo para todo aquel que rompiese el velo y cambiase de universo, siendo Springfield un nexo: una constante espacial en todos nuestros saltos y de todos nuestros iguales en todas las dimensiones, siendo este el único lugar en el cual podemos coincidir con nuestros iguales sin crear una paradoja universal y destruirlo todo.

En el universo donde nos encontramos tenemos dos problemas añadidos.

El primero: mi versión de éste universo efectuó con éxito el experimento de su padre, consiguiendo un efecto de teletransporte (su cometido inicial)

El segundo: el teniente Rusel T. Dalton, quien realizó con relativo éxito el proyecto de mi padre, ya que dio un salto espacial-temporal (y creo que para desgracia de todos, también dimensional: es decir un movimiento parabólico en los 3 ejes)

Dejando de lado la ciencia, creo que ese libro sabía lo que nos íbamos a encontrar aquí: un verdadero cruce de caminos en el cual nos quiere hacer entender que no tenemos salida, que nunca volveremos a casa, nos hará perder toda esperanza para así poder dominarnos a su antojo y hacer así su voluntad, ya que le hace falta un catalizador para viajar al igual que nosotros, pero esta vez el catalizador somos nosotros.

Nos hemos convertido sin saberlo en los guardianes del libro. Y eso tendrá consecuencias negativas en todos nosotros: no podemos viajar más con el libro por que él quien decide el destino, siendo preferible usar el prisma que es más aleatorio pero no tiene voluntad propia.

En estos viajes he descubierto una serie de constantes (a las que he llamado "constantes dimensionales")

La constante Dalton – Siempre hay una oveja negra en la familia que provoca su caída.
La constante Powell – Siempre son los dueños del pueblo y/o ejercen una influencia devastadora en el mismo.
La constante Vanister – Erudito de la ciencia que predomine en dicho universo (magia, ocultismo o ciencia)
La constante Thompson – Ente que hace respetar la ley con férreos valores morales.
La constante Kyle – Ente que, en contacto directo con la entidad Whitehouse, muere.

Y ahora me hago una pregunta... ¿seremos sólo sombras que salen proyectadas de una cueva donde están los originales y perfectos? ¿O, por el contrario, no existe nuestro mundo original perfecto?. Lo que sí es seguro que nosotros no somos perfectos. Pero somos los que estamos aquí.

"Quizás en otro tiempo, en otro mundo...
Pero aquí... tampoco podré ser feliz."
- Profesor Marcus Vanister (NE)

martes, 10 de junio de 2008

Sesión 07-06-08

ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD
Fred "Fess" Fesster (mira la cámara del prisma: sólo hay cenizas): ¡Definitivamente hemos dejado atrás el Neverfield según N´Goth! ¡Pero está claro que éste tampoco es nuestro mundo!

CUATRO JÓVENES EMBARCADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL
Danny Dalton: ¡Joder, Profe! Dimos el salto donde usted dijo. ¿Qué cojones ha salido mal?
Profesor Vanister (justo antes de morir acribillado): Un momento… ¡Claro! ¡Eso es! ¡Ya sé cómo regresar!

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS
Danny Dalton: Así que en esta dimensión, Leonard, tú y yo volvimos sanos y salvos.

Leonard Powell II: No sé como sería en vuestro mundo, Danny. Pero aquí "Perro Loco" es el nuevo líder de los Wakane... y quiere la furgoneta.

UN OCÉANO DE MUNDOS POSIBLES...
Leonard Powell: En nuestro mundo eres una especia de héroe...
Ben Braddock (mortalmente serio): No en éste mundo.

ENTRE ELLOS Y SU HOGAR

Episodio 14.- NEVEREND (Parte 4 de 4)

De todos los mundos que han visitado, éste es el más parecido a casa. Y, al mismo tiempo, es quizá el peor de todos. Danny Dalton piensa en ello mientras abandona la reserva de los Wakane. Friki Fesster no deja de repetirle que eso no era lo que habían planeado con sus (únicos) aliados de esta realidad. Por supuesto, Fred se refiere al profesor Vanister y el Ben Braddock de esta versión de Neverfield. Danny sabe que el cerebrín tiene razón... pero también sabe que Leonard Powell está en manos de su padre. Y Danny no es de la clase de tíos que dejan tirado a un colega.

Por supuesto, la suerte no está de parte de nuestros protagonistas: Danny y Fred no tardan en ser capturados por mercenarios a sueldo de Devon Powell. Éstos lo llevan ante su presencia y en la fría comodidad de su salón, Devon les ofrece un trato: su libertad y la del propio Leonard Powell... a cambio de la furgoneta y el prisma. Es fácil: solo tendrán que traicionar a sus aliados en este mundo, quienes ya tienen la furgoneta y el prisma en su poder.

Ante las honorables negativas de nuestros protagonistas, Devon Powell recurre a todo un clásico: un disparo en pleno abdomen de Fred Fesster ayuda a que Danny y Leonard vean las cosas de otra forma. Y, finalmente, Leonard acepta el trato.

Eso sucedió hace aproximadamente cinco horas.

Ahora, Leonard recuerda la imagen de Fred desangrándose mientras viaja a bordo de la furgoneta, junto al profesor Vanister y Ben Braddock. Éstos no sospechan que Leonard los conduce directamente a una trampa. Sin saberlo pues, el profesor y Ben trazan un plan de intrusión. Un plan que no tarda en venirse abajo apenas han conseguido entrar en la mansión: acorralados por los mercenarios de Devon Powell; el profesor y Ben son llevados a punta de pistola hasta el despacho en el que los espera el propio Devon, junto a Danny y un moribundo Fred Fesster.

Ben Braddock (con desprecio, a Leonard): Debí imaginarlo...
Leonard Powell: Tuvimos que negociar, Ben. Fred está...
Ben Braddock: Pudiste decirlo, Leonard. ¡Te hubiésemos ayudado!
Leonard Powell: No iba a poner en peligro la vida de Friki Fess.
Ben Braddock: No sé por qué me fié de ti. No dejas de ser un Powell.

Y como buen Powell, el propio Devon es el primero que no cumple su acuerdo. Con la furgoneta en su poder, reclama el prisma. Y para presionar a nuestros amigos, decide negar toda atención médica a Fred hasta que opten por darle lo que quiere. Mientras Devon abandona las instalaciones rumbo a su complejo industrial, por la ventana nuestros héroes ven un pesado camión de remolque en el que los mercenarios de Devon Powell cargan a "Margaret": si no quieren perder su única vía de escape de este mundo ¡no hay tiempo para trazar un complicado plan de fuga!

Así, Ben y Leonard simulan una pelea para distraer a los mercenarios que Devon les ha dejado como custodios. Y, sin previo aviso y cuan maniobra de fútbol americano, Ben utiliza el cuerpo de Leonard Powell para abrirse paso a través de la lujosa cristalera del despacho de su padre. Mientras, el profesor Vanister y Danny Dalton se encargan de sus custodios. Al mismo tiempo, Ben corre tras el camión consiguiendo aferrarse a él antes de que salga de la mansión Powell.

Mientras el camión gana velocidad y abandona la propiedad de los Powell, Danny y el profesor Vanister deben hacerse cargo de los mercenarios que comienzan a disparar contra el camión (habiendo quedado patente que hay un "polizón" subido a bordo) Incapaz de desenganchar a "Margaret" del remolque, Ben decide apropiarse del propio camión, encaramándose al techo del mismo y colándose en la cabina del conductor. Un par de golpes certeros y una agónica frenada a tiempo evitan que el camión caiga por una pendiente.

Por otro lado, Danny Dalton y el profesor Vanister consiguen sacar de la mansión a un inconsciente y malherido Fred Fesster, quien sigue perdiendo sangre a una preocupante velocidad. Aunque consiguen neutralizar a los guardias que hay a las puertas de la mansión, los refuerzos no tardan en aparecer. Por suerte, Ben Braddock también llega a tiempo... y a los mandos del camión remolque, el cual emplea para dar cobertura a sus compañeros. Éstos suben a bordo de "Margaret" y la comitiva sale de allí a toda velocidad, perseguidos por un helicóptero de industrias Powell al que no tardan en dar esquinazo (dejando atrás el camión y metiéndose campo a través con "Margaret") Amparados por una de las arboledas que hay entre la propiedad de los Powell y la mina Dalton, nuestros protagonistas disfrutan de un breve descanso.

Lamentablemente, no hay mucho tiempo para ello: la vida de Fred Fesster se apaga por momentos. Necesitan ayuda médica. Y la necesitan ya. Sin embargo...

Marcus Vanister: ¿Estan seguros, caballeros, de que este es su Fred Fesster?
Danny Dalton: No tengo ni idea, profe.
Leonard Powell: Desde luego es idéntico al nuestro...
Marcus Vanister (registrando a Fred y sacando su móvil): Lo que imaginaba. Caballeros les han dado el cambiazo, como suele decirse. Éste es mi ayudante, Fred Fesster. Ahora la pregunta es... ¿dónde habrá encerrado Devon Powell a su auténtico Fred?
Danny Dalton: Solo hay una persona tan retorcida como Devon Powell... y está entre nosotros.
Ben Braddock (captando la idea): Leonard, ¿qué harías si estuvieras en la situación de tu padre?
Leonard Powell: Me llevaría a Fred a las minas. Es el sitio más fácil de defender. Y también el más solitario de Springfield.

Habiendo conseguido frenar la hemorragia del "falso" Fred; nuestros héroes comienzan a planificar su asalto a las minas. Sin embargo, no solo se trata de una misión de rescate: en el capítulo anterior, nuestros héroes ya conocían el plan de Devon Powell de crear un pequeño ejército de blindados que, con la tecnología de salto dimensional, emplearía para saquear todos los mundos posibles. Y, a juzgar por lo que les dijo su hijo en esta dimensión, extraería de esas minas los prismas necesarios para poner en marcha ese ejército de blindados. Por eso, no basta con rescatar a Fred... ¡deben pensar también en un plan para volar las minas y dejar a Devon Powell sin suministro de mineral!

Ben Braddock (como si estuviese en un partido): Bien, Rojo 47, Azul 13: es nuestra última oportunidad de conseguir un Touchdown. El profesor Marcus, Danny y yo, iremos a las minas, rescataremos a Fred Fesster. Si hace falta, amenazaremos con volar la mina y, si llegase el momento, me quedaría allí para cumplir con la amenaza.
Danny Dalton: ¿Algo más, "Capitán América"?
Ben Braddock: Si. El pijo se queda aquí con Fred Fesster.
Leonard Powell: Que sorpresa. El capitán me deja en el banquillo...

Entre Leonard y Ben estalla una fuerte discusión, incluso llegando a las manos: Leonard evita los golpes de Ben, manteniendo (a duras penas) su pose de prepotencia.

Leonard Powell: ¿Quieres perder el tiempo pegándonos entre nosotros?
Danny Dalton: Pijo, déjalo ya...
Ben Braddock (apartándose de la pelea): No, tiene razón Daniel. No podemos perder el tiempo en disputas (poniéndose en pie) En marcha.

Dejando atrás a Leonard al cargo de la versión de este mundo de Fred; Danny Dalton, el profesor Vanister y Ben Braddock llegan con las últimas luces del día a las minas Dalton. Allí, dos disparos certeros acaban con las cámaras de seguridad de la entrada. Sabiendo que llamarán la atención de los mercenarios que custodian el lugar, nuestros protagonistas se esconden entre las vagonetas y el viejo material de extracción que hay acumulado a las puertas de la mina. Para cuando hace acto de presencia una pareja de vigilantes, éstos no tardan en caer bajo la emboscada de nuestros héroes.

Siguiendo con el plan, Danny y el profesor se visten con el uniforme de los guardias (los cuales disponen de casco integral) y se adentran en la mina llevando a Ben como su prisionero. Finalmente, en el interior de una de las cámaras subterráneas los tres descubren una réplica exacta de "Margaret": a todas luces, una primera réplica que sirvió de modelo a los blindados que pudieron ver en los sótanos de industrias Powell.

Pero esa no es la única sorpresa: acompañado de dos guardias no es Devon Powell quien hace acto de presencia... sino Jake Dalton.

Jake Dalton ha estado al tanto de lo que ha ocurrido los últimos dos días, incluyendo la muerte de su propio hijo. Sabiendo que la situación se le ha ido de las manos a su "socio", Devon Powell; Jake se dispone a interrogar a Ben sobre todo cuanto ha pasado.

Jake Dalton: ¿Dónde está el prisma?
Ben Braddock: No, Señor Dalton... ¿Usted? ¿Usted también...?
Jake Dalton: No lo repetiré... ¿Dónde está el prisma?
Ben Braddock: Señor Dalton, hay algo más importante que ese prisma... Su hijo, Daniel...
Jake Dalton: Está muerto. Lo sé... Fuiste tú, ¿verdad?
Ben Braddock: ¡Se equivoca! ¡Fue Morgan Kyle! ¡Puede mirar las cintas de seguridad de la torre Powell si no me cree!

Ben intenta resumir todo lo ocurrido sin saber que el propio Jake Dalton ya conoce una versión de los hechos bastante similar: la que ha conseguido de boca del auténtico Friki Fesster, el cual se encuentra retenido en la mina. Ben consigue convencer a Jake para que traigan a Fesster ante ellos.

Ben Braddock (despertando a Friki Fesster): Eh... Fred... Soy yo, Ben. Fred, es importante. Tienes que decirme dónde dejaste el prisma...
Fred "Fess" Fesster: ¿Qué...? Pues... En el coche que cogimos prestado, ¿no?
Ben Braddock : Si. En efecto... (incorporándose) Es vuestro Fred Fesster.

Y dicho eso, como si de una señal se tratase, Danny y el profesor acaban con la farsa... ¡disparando a los guardias que escoltaban a Jake Dalton!

El propio Ben forcejea con Jake aunque enseguida queda claro que no será necesaria más violencia. Tras las debidas explicaciones, Jake Dalton se rinde ante la evidencia: Devon Powell se ha convertido en una amenaza multidimensional si llega a poner las manos en el prisma.

Ben Braddock: Pero... Leonard nos dijo que ya tenían otros prismas. Que ya habían enviado otras avanzadillas militares a otros mundos. ¿Para qué necesita el prisma entonces? ¿Por qué es tan importante?
Jake Dalton: Porque nada de eso es verdad, Ben. No han conseguido ningún otro prisma. El único que queda es el que tu madre te dejó...
Danny Dalton: ¿Y ahora?
Jake Dalton: Fred Fesster y yo sabíamos desde el principio que Devon Powell no era de fiar. Por eso el chico me ayudó a preparar un sistema de seguridad, un mecanismo de autodestrucción en las Torres Powell. Por si todo este asunto se desmadraba...

De esta forma, reuniéndose con Leonard y el malherido Fred originario de esta dimensión; nuestros héroes se disponen a partir... a bordo de la réplica intacta de "Margaret".

Danny Dalton (a Jake Dalton): Así que Leonard te saco de la cárcel. Bueno, espero que te vaya bien a partir de ahora... (entregándole su vieja petaca) Mi padre nunca me ha defraudado.
Jake Dalton: Muchas gracias... ¿Hijo?
Danny Dalton: No hay de qué. Pero ésto... (enciende su zippo) Esto me lo quedo yo.

Y así, Leonard Powell, Fred Fesster y Danny Dalton vuelven a subir a bordo de "Margaret" (otra "Margaret" en este caso), con dos nuevas incorporaciones en su peculiar equipo.

Leonard Powell: Y si llegamos a casa esta vez, ¿qué será de ti, Capi?
Ben Braddock: Si llegamos a vuestro hogar, me alegraré por vosotros. Os quedaréis en casa... y yo seguiré mi camino. Buscando un mundo que valga la pena.
Profesor Vanister: Y lo encontraremos, señor Braddock.

Saliendo de la mina Dalton, el motor de "Margaret" ronronea, el prisma comienza a calentarse y todo parece listo para marchar. Y es justo en ese momento, cuando todo parece complicarse... ¡con la súbita aparición de un helicóptero de Industrias Powell!

Profesor Vanister: ¡Saltamos en menos diez segundos...!
Ben Braddock: ¡Ese helicóptero...!
Danny Dalton: Lo sé, lo sé, Capi... Pijo, ¿te dará tiempo de saltar?
Leonard Powell (al volante, sonríe): ¿Lo dudas?

A modo de respuesta, un par de jeeps militares bloquean la salida de la mina Dalton. Antes de que nadie pueda ni tan siquiera gritar, la energía del prisma comienza a envolver la furgoneta. Y "Margaret" se desintegra un segundo antes de estamparse contra los dos jeeps.

EPILOGO
Amanece sobre la pequeña ciudad de Springfield. Las dos torres de industrias Powell arden en la lejanía, mientras el coche de Jake Dalton entra en la chatarrería de su hermano Charlie. Éste le espera a las puertas de la misma.

Charlie Dalton: Me dijiste que te avisase si encontraba algo aprovechable de todo este desastre, ¿no? (sacando un chamuscadísimo disco duro de entre los restos de la "Margaret" original) Pues mira esto...
Jake Dalton: Parece que hecho polvo...
Charlie Dalton: Estos trastos son más duros de lo que parecen, hermanito... (lo conecta a la PDA de su hermano Jake)... ¿Lo ves?

Ante la mirada de Jake, en la PDA comienzan a pasar todo tipo de datos técnicos y diagramas. Finalmente, se ve un mapa tridimensional del Neverfield original. Y un punto de salto con unas coordenadas dimensionales.

Jake Dalton: Charlie... acabas de encontrar la caja de pandora.


CONTINUARÁ...

jueves, 5 de junio de 2008

Sesión 31-05-08

ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD
Fred "Fess" Fesster (mira la cámara del prisma: sólo hay cenizas): ¡Definitivamente hemos dejado atrás el Neverfield según N´Goth! ¡Pero está claro que éste tampoco es nuestro mundo!

CUATRO JÓVENES EMBARCADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL
Danny Dalton: ¡Joder, Profe! Dimos el salto donde usted dijo. ¿Qué cojones ha salido mal?
Profesor Vanister (justo antes de morir acribillado): Un momento… ¡Claro! ¡Eso es! ¡Ya sé cómo regresar!

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS
Leonard Powell II: No sé como sería en vuestro mundo, Danny. Pero aquí "Perro Loco" es el nuevo líder de los Wakane... y quiere la furgoneta.

UN OCÉANO DE MUNDOS POSIBLES...
Danny Dalton: Así que en esta dimensión, Leonard, tú y yo volvimos sanos y salvos.

ENTRE ELLOS Y SU HOGAR

Episodio 13.- NEVEREND (Parte 3)

Los llamaban "la santísima trinidad". Sam Wayne, Billy Whitehouse y Ben Braddock: los tres ases de los "Springfield Raiders". De eso hace poco más de un año. Ahora, Sam Wayne no es más que un lisiado alcohólico, con una carrera deportiva tan destrozada como sus rodillas. Billy Whitehouse se marchó a Nueva York, con una beca de estudios. Y Ben Braddock era la joven promesa del que ahora era el equipo de fútbol de una prometedora ciudad.

Sin embargo, en estas últimas 48 horas Ben ha descubierto que su mundo no es como él creía que era.

Ha descubierto que bajo las industrias Powell se esconde un complejo militar. Ha descubierto que su madre fue asesinada por el sicario de Devon Powell, Morgan Kyle. Y que los Wakane, al mando de "Perro Loco" Washington, llevan mucho tiempo organizando ataques terroristas contra el proyecto en el que trabajan los militares.

Y para que Ben descubra todo eso, han tenido que llegar ellos. Ellos son Danny Dalton, Leonard Powell y Fred Fesster... o al menos sus versiones de otro mundo. Un Springfield alternativo en el que las cosas eran diferentes.

Ahora, con la ciudad bajo la ley marcial tras los ataques de los Wakane y con nuestros protagonistas en manos de los militares... la inesperada llegada de los dos Danny Dalton (el de ésta y el de la "otra" Neverfield) da un giro a los acontecimientos.

Sin embargo, no es el último: tras los dos Danny Dalton, una figura surge entre la espesura que flanquea ambos lados del camino. Vestido únicamente con una bata de médico, un desorientado Billy Whitehouse encañona a todos los presentes.

Ben Braddock (sorpresa absoluta): ¿Bi...? ¿Billy? ¿Qué haces aquí?
Billy Whitehouse (encañonando a Danny Dalton II): Pregunta a este hijo de puta...

De nuevo, y mientras escucha las increíbles revelaciones de Danny Dalton II, Ben descubre una nueva faceta de éste que consideraba su mundo. Su hogar.

Danny Dalton II: En uno de esos mundos que visitamos había gente... con habilidades "especiales".
Danny Dalton: Nosotros también los conocimos. Y allí Billy...
Danny Dalton II: Billy era uno de esos "psíquicos", si. Lo cierto es que nos salvó la vida y vino con nosotros...
Marcus Vanister: Y nosotros... Oh. Dios. Mío. Ya lo entiendo...
Ben Braddock: Espere, profesor... ¿dice que éste Billy es de otra...?
Marcus Vanister: No, señor Braddock. Éste es nuestro Billy. Solo que le han implantado el ADN del otro Billy. Compatibilidad genética perfecta, claro...

Teniendo en cuenta que Morgan Kyle no tardará en descubrir lo que ha sido del convoy militar, nuestros protagonistas buscan cobijo en un lugar apartado: la vieja gasolinera del Viejo Peabbody, abandonada desde hace más de cinco años (desde el momento en que ésta versión de Springfield comenzó a prosperar)

Allí tiene lugar la primera separación: mientras Danny Dalton y Fred Fesster se marchan camino de la reserva Wakane (en busca del tercer viajero dimensional: Leonard Powell); Ben Braddock y Marcus Vanister se disponen a regresar a la boca del Lobo.

Y buscando redimir sus errores tras verse reflejado en el otro Danny venido del otro Neverfield; Danny Dalton II decide ayudar a nuestros protagonistas.

Danny Dalton II: La furgoneta está en los sótanos de la segunda Torre Powell, en el complejo industrial.
Ben Braddock: Y el prisma sigue dentro del coche que usted y Fred robaron, ¿no?
Marcus Vanister: El cual, con un poco de suerte, seguirá aparcado entre los almacenes de Industrias Powell.
Ben Braddock: Entraremos, cogeremos el prisma... y, con la ayuda de Danny, también la furgoneta.
Billy Whitehouse: Y a Leonard Powell.
Ben Braddock: ¿Qué?
Billy Whitehouse: Ben, ese año y pico que llevas pensando que yo estaba en Nueva York... ha sido un año y pico en el que me han hecho ni se sabe cuantos experimentos y mierdas médicas. Y alguien tiene que pagar por ello.
Ben Braddock: Si fueses el Billy que yo conocí, no buscarías venganza.
Billy Whitehouse: ¿Y qué buscaría, Ben?
Ben Braddock: Buscarías a Rachel.

Nuestros protagonistas tienen uniformes militares para hacerse pasar por soldados (y entrar en Industrias Powell escoltando a Danny Dalton II) Sin embargo necesitan un vehículo. Por eso, Ben llama a su viejo amigo Sam. Poco menos de una hora después, aparece Sam... a bordo del coche del padre de Ben. Y el propio "Big Ed" Braddock baja del vehículo. A pesar de las buenas intenciones de su padre, Ben Braddock sabe que él no puede hacer nada para ayudarles.

Por otro lado, también sabe que NUNCA se puede discutir con él... así que lo deja inconsciente de un culatazo.

Sam Wayne: Tío, Ben... ¡Es tu padre!
Ben Braddock: Llévale dentro. Mejor inconsciente que muerto.
Marcus Vanister: Tiene razón señor Wayne. A fin de cuentas, ya usted mejor que nadie sabe como las gasta Morgan Kyle.

Con un coche y los uniformes, nuestros protagonistas consiguen adentrarse en el corazón de Industrias Powell, el cual sigue tomada por los militares tras el reciente atentado Wakane. Sin embargo, y pese a recuperar con éxito el prisma, no tardan en ser descubiertos. Saltan las alarmas y Marcus Vanister pone en marcha un "sutil" plan de distracción... ¡empotrar un coche contra el acceso peatonal de la torre Powell!

Mientras Danny Dalton II lleva a Ben Braddock hasta los sótanos donde se encuentra "Margaret"; Billy Whitehouse sube hasta el ático. Allí se encuentra cara a cara con aquel al que considera responsable de su último año de infierno médico... Leonard Powell II. Empleándolo como escudo humano, Billy sale del edificio con su rehén ¡sólo para descubrir que Ben Braddock y Marcus Vanister se encuentran a bordo de "Margaret" y acorralados por todo un escuadrón de militares.

Billy "Whitehouse" (encañonando a Leonard): Di que nos dejen marchar o te vuelo la cabeza.
Leonard Powell II: Corre
Billy "Whitehouse: DI QUE BAJEN LAS ARMAS
Leonard Powell II: CORRE O MUERE

Y Billy corre.
A una velocidad sobrehumana.
Habiéndoles conseguido una ruta de escape, Ben Braddock y Marcus Vanister dejan atrás el complejo industrial a bordo de "Margaret".

Marcus Vanister: ¿Dónde está el señor Dalton?
Ben Braddock: Los hombres de Morgan lo mataron, profesor.
Marcus Vanister: ¿Y el señor Whitehouse?
Ben Braddock: No pienso regresar a por él.
Marcus Vanister (mirando por el espejo retrovisor): Creo que no será necesario.

Frenando la furgoneta, Ben y el profesor se quedan de piedra viendo a Billy detenerse justo delante de "Margaret".

Billy Whitehouse (visiblemente cansado): Y ahora, Ben... iremos a por Rachel.

De regreso a la vieja gasolinera, nuestros protagonistas descubren que alguien se les ha adelantado: no hay ni rastro ni de Sam Wayne ni de Ed Braddock. Buscando el rastro de sus captores aprovechando las últimas luces de la tarde, nuestros héroes descubren a alguien arrastrarse entre las praderas yermas que rodean la gasolinera.

Es Nora, la prometida de Ben. A juzgar por la sangre que mana de su estómago, Morgan Kyle no mentía cuando habló de ese dispositivo explosivo. La única opción de salvarla parece llevarla a un hospital a toda velocidad. Billy está dispuesto a hacerlo... como si eso fuese a servir de algo: apenas da un par de pasos en dirección al hospital más cercano. Billy es el primero en notar como la joven exhala su último aliento.

Nora Thompson muere con los últimos rayos de sol. Al caer la noche, Ben le da un funeral vikingo prendiendo fuego a la vieja gasolinera.

Ben Braddock (por teléfono): Es hora de acabar con esto, Leonard. Ven solo.

Una hora después, una lujosa berlina negra se detiene ante la (aun llameante) gasolinera. Leonard Powell hace acto de presencia y es víctima de una brutal paliza a manos de Ben Braddock. Para cuando descubre que es el Leonard que vino de otra dimensión, Leonard Powell II sale del coche empuñando un arma.

Leonard Powell II (encañonando a Ben): Como para fiarme de ti.
Ben Braddock: Y lo dice un Powell.

Y aprovechando el factor sorpresa, Billy Whitehouse noquea de un culatazo al segundo Leonard Powell.

Sabiendo que la gasolinera ya no es un lugar seguro, nuestros protagonistas deciden trasladarse al parking subterráneo del centro comercial Twin Palms. Antes, sin embargo, recogen a Rachel, la que fuese novia de Billy Whitehouse. Al menos en su caso, nuestros protagonistas se han adelantado a los militares.

Una vez en el parking de "Twin Palms", Billy aguarda dentro de "Margaret", poniéndose al día con Rachel y custodiando al (inconsciente) Leonard Powell "original". En la otra punta del parkin, dentro de la lujosa berlina negra; Ben y el profesor tienen una charla con el Leonard de éste mundo.

Ben Braddock: Escúchame Leonard. Billy te va a matar. Y si no nos ayudas a entrar en la mansión de tu padre... dejaré que lo haga.
Leonard Powell II: ¿Billy Whitehouse? A ese le faltan cojones para hacerlo...
Marcus Vanister: Sabe lo que le hizo a la señorita Wayne, señor Powell.
Ben Braddock (con desprecio): Billy sabe que violaste a Rachel, Leonard.

La mirada de temor que aparece en la cara de Leonard Powell II se ve interrumpida por la súbita aparición de Morgan Kyle y dos comandos completos de militares. El primero de ellos entra al asalto en el centro comercial. Por su parte, Morgan Kyle utiliza su jeep para bloquear la salida del parking, impidiendo la huida de nuestros protagonistas.

Morgan Kyle (parapetado tras su jeep y encañonando a Ed Braddock): Se acabó, chico. Si aprecias a tu padre... ríndete.

Ben sabe que no tiene opción... y pese a todo, intenta disparar contra Morgan. Consigue herirle en el hombro. Por desgracia, no basta: con un movimiento letal, Morgan rompe el cuello de Ed Braddock. Justo un segundo antes de que Billy Whitehouse acribille a tiros al propio Morgan.

De rodillas, con el cuerpo de su padre entre los brazos, Ben comienza a comprender que ha perdido a las dos personas que más le importaban. En menos de dos horas.

Mientras, a unos metros de distancia, los soldados disparan contra Billy y rodean la furgoneta. Por suerte, el profesor Vanister decide jugarse el todo por el todo...

Marcus Vanister (a los soldados, sujetando a Leonard Powell II): ¡Le volaré la cabeza! ¡Si se mueven, les juro que le vuelo la cabeza!

Aunque la treta del profesor surte efecto y consiguen salir de allí a bordo de "Margaret"; nuestros protagonistas se encuentran con un nuevo problema: Billy ha sufrido varias heridas de bala. Pierde mucha sangre y morirá sin remedio si no recibe tratamiento médico.

Ben Braddock (derrotado): Coja el prisma y ponga en marcha la furgoneta, profesor. Nos vamos en busca de un mundo mejor...
Leonard Powell (recuperando la consciencia): Y una mierda. Danny, Fred y yo vinimos en esta furgoneta. Y nos iremos en esta furgoneta. Vamos a rescatar a mis amigos. Y hazme caso, tío... Es la primera vez que uso la palabra amigo en mi puta vida.
Ben Braddock: Mira, Leonard... Sé que no ha sido culpa tuya. Pero he tenido un mal día.
Leonard Powell (mirando la herida de Billy): Si salvo a tu amigo... nos iremos. Todos.

Ben Braddock acepta y, por suerte para Danny Dalton y Fred Fesster, Leonard Powell consigue salvar la vida de Billy Whitehouse. Pero aprovechando la confusión, Rachel coge un arma y dispara en la cabeza a Leonard Powell II. Y acto seguido, se dispone a disparar contra el Leonard original.

Ben Braddock (interponiéndose entre el cañón del arma y Leonard): Rachel, no... Tranquila. Tranquila...
Billy Whitehouse: No se lo reprocho. Era un hijo de puta.
Leonard Powell (aun sobresaltado, mirándose a sí mismo... y manchado por su propia sangre): Joder...

Con la muerte de Leonard Powell II, el rescate de Danny Dalton y Fred Fesster se complica. Han perdido su mejor baza para entrar en la mansión Powell.

Billy Whitehouse: Os acompaño. Si lo que has contado es cierto y están enviando máquinas de salto dimensional a saquear otros mundos... Joder, Ben. No puedo dejar que vuelvan a hacerle a alguien lo que me hicieron a mí.
Ben Braddock: No, Billy. Llévate a Rachel lejos de aquí. Créeme, es lo que yo haría... si fuese Nora.

Ben se despide de Billy, asegurándole que si todo sale bien, se verán en el primer partido que celebren los Patriots en la próxima temporada.

Ben Braddock (a bordo de "Margaret" y rumbo a la mansión Powell): Leonard, decías que de donde vienes soy una especie de héroe de instituto, ¿verdad?
Leonard Powell: Si. Una especie de héroe.
Ben Braddock (mortalmente serio): No en éste mundo.

Y con el amanecer de fondo, nuestros protagonistas se lanzan al definitivo ajuste de cuentas.

CONTINUARÁ...

lunes, 19 de mayo de 2008

Sesión 10-05-08

ANTERIORMENTE, EN NEVERFIELD
Fred "Fess" Fesster (mira la cámara del prisma: sólo hay cenizas): ¡Definitivamente hemos dejado atrás el Neverfield según N´Goth! ¡Pero está claro que éste tampoco es nuestro mundo!

CUATRO JÓVENES EMBARCADOS EN UN EXPERIMENTO SIN CONTROL
Danny Dalton: ¡Joder, Profe! Dimos el salto donde usted dijo. ¿Qué cojones ha salido mal?
Profesor Vanister (justo antes de morir acribillado): Un momento… ¡Claro! ¡Eso es! ¡Ya sé cómo regresar!

UN VIAJE A TRAVÉS DE DIMENSIONES ALTERNATIVAS
Leonard Powell II: No sé como sería en vuestro mundo, Danny. Pero aquí "Perro Loco" es el nuevo líder de los Wakane... y quiere la furgoneta.

UN OCÉANO DE MUNDOS POSIBLES...
Danny Dalton: Así que en esta dimensión, Leonard, tú y yo volvimos sanos y salvos.

ENTRE ELLOS Y SU HOGAR

Episodio 12.- NEVEREND (Parte 2)

Hace veinte minutos, la vida de Ben Braddock era distinta. Era la estrella del equipo de fútbol de su localidad. Un héroe local. Ahora, por culpa de unos visitantes de una versión alternativa de su pequeña ciudad, se enfrenta a una acusación de asesinato... encerrado en la sala de interrogatorios de la comisaria.

Jefe de Policía "Rayo" Thompson: Quieren que te entregue al ejército. ¿En qué te has metido, hijo?
Ben Braddock: Vamos, sheriff... ¿Va a decirme que usted no sabía nada de ese complejo subterráneo secreto militar...?
Jefe de Policía "Rayo" Thompson: Hasta hoy mismo, no.

Y así, el jefe de policía Thompson informa a Ben que la ciudad ha sido sometida a ley marcial: el atentado de los Wakane contra las instalaciones militares ha sido la excusa perfecta para que el ejército tome el control de la ciudad.

Jefe de Policía "Rayo" Thompson: Pero esta sigue siendo mi ciudad, hijo. No voy a entregarte así como así.

MIENTRAS TANTO, EN LA OTRA PUNTA DE LA CIUDAD...

El profesor Marcus Vanister se encuentra encerrado en la Alfombra Mágica: una furgoneta capaz de viajar entre dimensiones. A unos metros, en el interior de la discoteca Golden, se encuentra Danny Dalton. Pero no el Danny Dalton que el profesor ha conocido: se trata de un visitante de otra dimensión. Un Danny Dalton en quien no sabe si puede confiar...

Dejando atrás el Golden, Vanister lleva la furgoneta hasta la comisaria de policía. Allí, consigue llegar hasta la sala de interrogatorios y convence a Ben para que lo acompañe. Marcus Vanister le hace saber del nefasto destino que aguarda a Ben Braddock si lo entregan a Morgan Kyle (o peor aún, Leonard Powell)

Sin embargo, la huida de la comisaria acaba en tragedia: Morgan Kyle y varios militares discuten con el jefe de policía... y la discusión acaba con una bala reventando los sesos de "Rayo" Thompson. Ben contempla impotente como Morgan guarda su arma mientras envía a sus soldados a por los dos fugitivos.

Ben Braddock: Ese hijo de puta... ¡Le ha matado! ¡Ha matado a...!
Marcus Vanister: Si, señor Braddock. Y nos matará a nosotros si nos quedamos aquí. ¡Corra!

Con la furgoneta en manos de los militares, Marcus y Ben emprenden la huida a pie, con los militares pisándoles los talones. Necesitan un vehículo y Ben sabe donde encontrarlo: su padre. Destrozar el escaparate de su tienda es sólo el primer paso.

Marcus Vanister (aún confuso tras ver a Ben romper el escaparate de una tienda): Pero... ¿qué está haciendo?
Ben Braddock (buscando bajo el mostrador): Mi padre siempre guarda una escopeta...

Las luces se encienden... y la escopeta aparece en manos de Ed Braddock, quien encañona a los que creía simples rateros.

Ed Braddock (incrédulo): ¿Ben?
Ben Braddock: Necesito tu furgoneta.
Ed Braddock: ¿En qué te has...?
Ben Braddock: Papá, ahora no. Dame tu furgoneta. ¡Quieren matarnos!
Marcus Vanister (mirando a Ed): Debería creer a su hijo, señor Braddock.

Más confuso que convencido, el padre de Ben les da las llaves de la furgoneta de reparto y gracias a ella, ambos fugitivos se encaminan a el Golden, para avisar a Nora Thompson y Danny Dalton de la persecución iniciada por Morgan Kyle. Sin embargo, la furgoneta para estar cerrada. Dentro tan solo encuentran restos de una gran pelea, manchas de sangre... y el móvil de Nora. Pensando en lo peor, Ben llama a Sam Wayne: su mejor amigo al también ha involucrado en toda esa locura.

Ben Braddock: Sam, recibirás una llamada perdida mía. Cuando suceda, quiero que bajes de mi apartamento, que lleves contigo el paquete y que corras...
Sam Wayne (por teléfono): ¿Correr? Ben, sabes que mi rodilla...
Ben Braddock: Pues entonces vas a tener que hacer el mejor lanzamiento de toda tu carrera...

PERO... ¿QUÉ HA PASADO CON "FRIKI" FESSTER?

El salto dimensional a bordo de "Margaret", el camión cisterna, la explosión... y alguien que lo ayudaba a salir. ¿Era Ben? ¿Ben Braddock? Aquellos eran los últimos recuerdos conscientes Fred "Friki" Fesster.

Ahora, Fred despierta en algún lugar entre unas colinas, al aire libre. Junto a él, están Leonard Powell (el de su mundo), un hombre medicina Wakane... y "Perro Loco" Washington.

Fred "Fess" Fesster: ¡"Perro Loco"! ¡estás...! ¿Estás vivo?
"Perro Loco": Extraña pregunta para alguien que se ha pasado tres años en coma.
Fred "Fess" Fesster (completamente alucinado): ¿¿¿Qué???

Sabiendo de la llegada de estos viajeros dimensionales, "Perro Loco" intenta hacer creer a Fred que ésta es su tierra original: que regresaron a casa pero que Leonard Powell se ha vuelto un loco codicioso... y que tiene a su favor a Danny Dalton y Marcus Vanister.

Fred "Fess" Fesster (incorporándose y dándose cuenta de que está en el campamento Wakane): Pero, ¿y mis padres? ¿Por qué no estoy en mi casa?
"Perro Loco" Washington: Fred... Estás en casa. Y estamos en guerra.
Fred "Fess" Fesster: ¿Qué? ¿Contra Leonard...?
"Perro Loco" Washington: Nos hemos convertido en obstáculos... y no somos los únicos. Debes encontrar a Ben Braddock.
Fred "Fess" Fesster: ¿A Ben? ¿Yo...? Espera... ¿Por qué yo?
"Perro Loco" Washington: Porque eres el único en quien confía.

Y así, a lomos de una pequeña y ruidosa moto, Fred Fesster deja atrás el campamento Wakane y llega hasta el centro de la ciudad. Sin embargo, es interceptado por los militares quienes emprenden su persecución. Ésta termina cuando Fred cae de la moto en una maniobra arriesgada... justo en el momento y el lugar donde Marcus Vanister y Ben Braddock están a punto de recuperar el prisma que tenía en su poder Sam Wayne.

A bordo de la furgoneta de reparto de su padre, Ben y Marcus recogen a Fred antes de ser apresado por los militares. Y teniendo el prisma en su poder, la comitiva deja atrás el centro de la ciudad (infestado de militares) y se esconden en los viñedos Appleton. Y allí se ponen en claro algunas cosas...

Marcus Vanister (viendo el prisma de Ben Braddock): ¿Otro prisma? Es imposible...
Ben Braddock: No se emocione, profesor. Por su culpa está pasando todo esto.
Fred "Fess" Fesster: Tenemos que recuperar la furgoneta... ¿dónde la han llevado?
Marcus Vanister: A Industrias Powell.

Una llamada telefónica al Danny Dalton de esta realidad consigue que, minutos después, sea Morgan Kyle quien llame a Ben.

Ben Braddock: ¿Quiere el prisma, Kyle? Pues hará lo que yo...
Morgan Kyle (interrumpe): No, Braddock. Tú harás lo que YO diga... O le vuelo la cabeza a Nora. Dentro de una hora quiero verte en la reserva Dry Rock.

Siguiendo sus instrucciones, Ben llega hasta la antigua reserva Wakane, convertida ahora en un erial desértico. Allí, Morgan y un comando militar aguarda con Nora de rehén. El trato se cumple: Ben se entrega, dándole a Morgan la caja metálica en la que, supuestamente, se encuentra el prisma. Nora, por su parte, es puesta en libertad. Sin embargo...

Morgan Kyle (muestra la caja del prisma: tiene una cerradura de combinación): La clave, Braddock. Ahora.
Ben Braddock: Usted sólo pidió el prisma. No dijo nada de ninguna combinación...
Morgan Kyle: ¿Cambia el trato? Muy bien... (saca un diminuto mando de control remoto)
Ben Braddock: ¿Qué...?
Morgan Kyle: Explosivos accionados por control remoto. Dame una excusa, Braddock... y Nora sufrirá.

Ben es trasladado a las instalaciones subterráneas que hay bajo Industrias Powell, aun con el testimonio y la destrucción del ataque terrorista Wakane.

Mientras tanto, Fred Fesster y Marcus Vanister roban un coche y deciden ir hasta Industrias Powell. Poco antes de entrar, ven el convoy militar que lleva prisionero a Ben. El profesor cree poder infiltrarse en el complejo sin demasiados problemas (a fin de cuentas, sigue trabajando para Powell) Sin embargo...

Soldado (mientras los soldados encañonan a Marcus y Fred): Lo siento, profesor Vanister. Órdenes del señor Kyle.
Fred "Fess" Fesster (susurrando): Profesor... no llevará encima el prisma, ¿verdad?
Marcus Vanister (susurrando): Fred... Ben te lo dio a ti.
Fred "Fess" Fesster: No, que va. Ben no... (se da cuenta de que se lo ha dejado dentro del coche robado) Oh, mierda...

Finalmente, tanto Ben como Marcus y Fred acaban en el laboratorio subterráneo del cual consiguieron escapar pocas horas atrás. Agotados, hambrientos y acorralados, nuestros héroes se enfrentan a Morgan Kyle. Y no hay ni rastro de "Margaret".

Morgan Kyle: Mis hombres han abierto la caja, Braddock. Debería matarte...
Ben Braddock: Entonces jamás sabrá donde está el prisma.
Morgan Kyle: Ya... Claro...

Morgan Kyle saca de su chaqueta un viejo revolver.

Morgan Kyle: Este arma mató a su madre, Braddock... No fue un Wakane, por supuesto. Pero algo había que hacer para mantener a esos salvajes lejos de todo esto...
Ben Braddock: Hijo de puta...
Morgan Kyle: Usted guiará a mis hombres donde sea que esté el prisma, Braddock. De lo contrario... este arma volverá a hacer lo mejor que sabe hacer: matar a gente que le importa en su vida.

Ante semejante amenaza, Ben, Fred y Marcus son llevados a bordo de un todoterreno. Los tres saben que una vez tenga el prisma en su poder, Morgan Kyle los matará sin pensarlo dos veces. Así que, al poco de dejar atrás Industrias Powell, intentan escapar del todoterreno. Consiguen reducir a dos de los cuatro guardias que los escoltaban. Sin embargo, los otros dos de la cabina han salido y les están encañonando.

En ese momento, se escuchan dos disparos. Ambos soldados caen muertos, con un tiro en la cabeza. De los laterales del camino aparecen los dos Danny Dalton: ambos con un rifle al hombro y con el amanecer en el horizonte.

Danny Dalton: Buena puntería, colega.
Danny Dalton II: Casi tan buena como la tuya... "colega".

CONTINUARÁ...